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Archive for 25 enero 2016

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Dcoop, la mayor cooperativa agroalimentaria multisectorial, refuerza su sección de vinos con la incorporación de la cooperativa vitivinícola Unión de Cosecheros de Labastida en Alava (UCL), que le permite además entrar en La Rioja, según ha informado la compañía en un comunicado.

La Bodega de Labastida es la mayor cooperativa vinícola vasca y comercializa vinos con marcas reconocidas como Solagüen y Manuel Quintano, que ahora pasarán a formar parte del portafolio de productos que ofrece un operador líder del vino español como es Dcoop-Baco.

La Unión de Cosecheros de Labastida, fundada en 1965, cuenta con un centenar de viticultores que cultivan unas 400 hectáreas de viñedo que a su vez producen una media de 2,5 millones de kilos de uva de diferentes variedades como tempranillo, garnacha, viura y malvasía, ubicadas dentro de la Denominación de Origen Calificada La Rioja.

Esta operación consolida a UCL como un gran referente de vinos de La Rioja Alavesa y fortalece su imagen de marca y su presencia en los diferentes mercados internacionales. A su vez, esta sinergia actúa como elemento tractor en el sector cooperativo, tanto en el País Vasco como en el resto de España, lo que refuerza el desarrollo del grupo industrial.

Dcoop ha subrayado que tras esta incorporación, Labastida se convierte en punta de lanza en el desarrollo de la sección de vinos del propio grupo en lo referente a la comercialización de vino embotellado.

La sección de vinos de la cooperativa tiene su origen en el grupo cooperativo castellano-manchego Baco, que se fusionó en 2014. BACO, Bodegas Asociadas Cooperativas es la mayor cooperativa vitivinícola de España, con medias de producción de 150 millones de litros, blanco y tinto al 50 por ciento.

Tiene nueve cooperativas situadas en Toledo (4), Ciudad Real (4) y Cuenca (1). con producciones del entorno de 200 millones de kilos de uva que recogen sus 8.000 viticultores en 36.000 hectáreas, fundamentalmente en La Mancha, con una facturación superior a 60 millones de euros.

Comentario de Bacchus: A la vista de lo que está pasando en la D.O.C. Rioja, uno se pregunta si este grupo de Cooperativas, junto a las firmas  llegadas anteriormente de otras latitudes, especializadas en la venta de vinos de “baja gama”, y que han entrado con fuerza en la DOC Rioja, benefician al prestigio y a los mercados tradicionales del RIOJA. Y en este sentido sonroja contemplar en el sector de la alimentación vinos que antaño fueron exclusivos de algunas bodegas de La Rioja, hoy se exhiben con la misma marca pero con vinos de muy diferentes latitudes, ninguno de ellos amparados por Denominación de Origen alguna. ¿No está prohibida ésta práctica? O me he perdido algo. Y el autor del desaguisado tiene nombre y apellidos, elabora vinos e hizo de su capa un sayo.

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Corren tiempos en los que muchos productos alimenticios, y entre ellos el vino, reciben tratamientos que no son siempre adecuados para el vino de que se trate, ni están amparados por las leyes que regulan el so de agentes exógenos. ¿Cómo es posible que determinados vinos se vendan en los establecimientos de alimentación a precios que oscilan entre 1,50 y 2,50 euros? Vinos que en ocasiones llegan desde enormes distancias que el “vino” recorre, sin que el consumidor repare en que los costes de vidrio, tapón, etiquetado, bozal, además del envase en cajas y paletizado, el transporte, los costes propios de la fabricación, el normal beneficio, los  gastos de distribución, etc., acaban por “comerse” el costo del producto, de donde uno se pregunta por el contenido de las botella. Un producto de ínfima calidad, maltratado por toda la cadena desde el elaborador hasta quien la pone a la venta en el “lineal” correspondiente.

Por eso me ha llamado la atención el siguiente artículo que entresaco de “Vino Venidero” escrito por Marcela Riera. Y deseo aclarar que las prácticas que se indican no se extienden a toda clase de vinos. Nada más lejos de la realidad. En el mundo del vino hay una amplia gama de calidades de vinos: Desde los más baratos, que no han de ser necesariamente malos, hasta los más excelsos y más caros. Por fortuna en nuestro país hay mucha más gente honesta haciendo vino, que deshonesta. Y la legislación establece las prácticas legalizadas y las que no. Y cada día hay más bodegueros que se esfuerzan en mejorar sus elaboraciones. Pero si entre 12 apóstoles hubo un Judas… ¡seguro que en el mundo del vino también los hay!

La organización internacional de la viña y el vino (OIV) define vino como “La bebida resultante de la fermentación alcohólica completa o parcial de la uva fresca, estrujada o no, o del mosto de uva. Su graduación alcohólica adquirida no puede ser inferior a 8,5% vol”.

Según esta definición, parece claro lo que podríamos encontrarnos “dentro” de una botella.

Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. El vino debe fermentar, hay además que filtrarlo para obtener un aspecto más brillante y llamativo, lo mismo sucede con su color, el grado alcohólico, taninos…son muchos los factores que influyen en un vino y muy diversos también los caminos para lograrlos y hoy queremos hablar de ellos.

Almidón de trigo, SO2, Fosfato biamónico, Perióxido de hidrógeno, E-211, E-170i, E-501ii, E-353, E-336i, E-414, E-270, E-296 son algunos productos que podríamos encontrarnos en las etiquetas de algunos vinos de ser obligatorio detallar todos los aditivos empleados en su elaboración.

Espesantes, colorantes, aromas, edulcorantes, estabilizadores, antioxidantes, acidificantes o desacidificantes se usan mucho más de lo imaginado o deseado.

Los gustos comerciales o las exigencias de las diferentes Denominaciones de Origen obligan o empujan a muchas industrias a optar por corregir los denominados “defectos” del vino con el empleo de multiples productos enológicos y/o químicos.

Excesiva acidez, “problemas” con el color (tanto oxidación como coloración), que no se haya iniciado o completado la fermentación malolactica, un vino turbio, carencia de determinados aromas “más de moda” o el uso de uvas botritizadas (podridas, afectadas por mohos u hongos) son remediados, por aquellos que los consideran defectos, con productos enológicos o químicos.

La viticultura respetuosa se ha caracterizado por rechazar el uso de este tipo de productos; centran sus esfuerzos en el trabajo en la vid, en la vendimia y en la elaboración para evitar, por ejemplo, problemas como los generados por las uvas botritizadas: la vendimia manual o la mesa de selección son los “filtros” empleados para desechar estas uvas evitando, como en otros tipos de viticultura en los que todo vale a la hora de cosechar, el posterior empleo de preparados enzimáticos con actividad ß-1,3-1,6 glucanasa.

La industria subsana problemas y “defectos” dotando además al vino de una uniformidad cada vez mayor de manera deliberada para que responda a unas mismas características, añada tras añada, independientemente, por ejemplo, de las singularidades que confieren las condiciones climatológicas: igual grado de acidez, igual color, mismo grado alcohólico, mismos gustos en boca y en nariz…. Responden así, dicen, al gusto del consumidor o a las exigencias de unas D.O.s que regulan los parámetros de cada tipo de vino. Muestra del volumen de mercado que supone el empleo de este tipo de aditivos, son las numerosas empresas que fabrican o comercializan un amplísimo catálogo de productos enológicos o químicos para la elaboración de vinos: enzimas, aditivos, reactivos o levaduras.

Aceites, colorantes, conservantes o aditivos

Para la industria alimentaria la obligación de detallar en el etiquetado la adicion de aditivos o edulcorantes supuso una revolución. El consumidor se volvió más exigente, por ejemplo, con el tipo de grasas empleadas en la elaboración (saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas), optando raíz de esta medida por aquellos que emplean aceite de girasol en lugar del aceite de palma con alto contenido en grasa saturada, responsable del un mayor aumento del nivel de colesterol en sangre.

El consumidor se hizo así cada vez más exigente a la hora de seleccionar productos, evitando determinados aceites, el uso de colorantes, conservantes o aditivos de los denominados con la letra E-.

En el caso del vino, esta acción no es posible ya que el etiquetado carece de dicha información. La legislación referente al etiquetado alimenticio se hace cada vez más exigente, sin embargo, no en el vino, excluido de la misma en la Directiva 2000/13/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de marzo de 2000 (art.6.3). Lo único que se le exige a los vinos es que indiquen la presencia de sulfitos (si su uso es superior a 10mg/l pero sin indicar la cantidad empleada. La OMS sitúa la cantidad máxima diaria aconsejable en 0,7mg/kg peso corporal) u otros ingredientes que puedan provocar alergias o intolerancias (huevo y derivados empleados en el filtrado).

Desde la entrada en vigor de las leyes que obligan a detallar las composiciones y valores nutricionales de los alimentos, los productores, movidos por las exigencias de un mercado cada vez más selectivo, tiende a reducir los parámetros menos beneficiosos (como la sal, o los conservantes) preocupándose por incluir aquellos más favorables (por ejemplo la fibra).

Del mismo modo que en unas galletas los valores de grasas saturadas son muy dispares, un etiquetado detallado de la cantidad de sulfitos en el vino arrojaría datos con valores muy distantes entre diferentes vinos: un vino industrial dentro de una D.O. podría detallar valores hasta de 200 mg/l, mientras que un vino de viticultura respetuosa situaría éstos en torno a los 50 mg/l.”

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SERIE DE VINOS BLANCOS

IMG_4712Cata de tres txakolís procedentes de Okondo (Álava), de Getaria (Gipuzcoa) y Zalla (Bizkaia), elaborados con semejante variedadd de uva, principalmente Hondarrubi Zuri. Primero y tercero del 2014 y 2015 el gipuzkoano.

En la cata el Txomin Etxaniz y el Aretxaga se muestran vivos con buena acidez, notas de frutas blancas y bien paso de boca. Cada uno muestra su diferente carácter. Carbónico y con un final suavemente dulce el primero, y más seco y equilibrado el segundo. Calificaciones: NOTABLE en ambos con 87 y 88 puntos, respectivamente.

El Astobiza, bien presentado, resulta muy “apagado” tanto en nariz como en boca. No se aprecian tonos de fruta blanca, hay tonos herbáceos poco agradables, y un final con un ligero amargor. Calificado como MUY BUENO, con 81 puntos, a punto de quedar solamente en “Bueno”.

SERIE DE VINOS TINTOS

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La cata de los vinos tintos ha constituido una sorpresa por la oportunidad de degustar cuatro vinos de la misma variedad (Garnacha), elaborados en la misma bodega (Celler de Capçanes), procedentes de cuatro viñas diferentes, constituidas cada una de ellas por diferentes suelos: Argila-Arcilla; Licorella-Pizarra; Calissa-Caliza y Panal-Arenoso. Esta circunstancia diferencia claramente el carácter a cada uno de los vinos en función del “suelo” de origen.

Considerando como vino-base el contenido en cada botella, los cuatro se han elaborado en las mismas condiciones en lo que respecta a recogida de la uva, fermentación alcohólica, fermentación malo láctica, así como el consiguiente envejecimiento durante seis meses en barricas de roble de tostado medio ligero. Por lo que las diferencias que se aprecian en cada vino, tanto en nariz, como en el paso de boca, corresponden al carácter de cada terreno.

Los vinos destacan por su buena elaboración, de color cereza picota intenso. Vinos  complejos, con notas de frutas y de sotobosque,  taninos integrados,  y buen paso de boca.
 El del terreno de Arcilla “Es el vino más salvaje” en expresión de la propia bodega.

  El “Licorella” es un vino complejo, con tonos minerales, balsámicos, más potente, con más cuerpo y volumen que sus “hermanos”.
 “¡Es nuestra garnacha más mineral!”, señala también la bodega.

El de la “Caliza” resulta en boca  muy fresco, complejo y persistente.

Y el “Panal” es un vino realmente complejo, con aromas de fruta madura, elegante y fino en boca. “
Un vino fácil de beber … y de entender”, según expresión de la bodega.

Calificación: Los cuatro han merecido la de EXCELENTES, con 91 puntos para los dos primeros; y 92 los dos últimos. Lo que muestra la uniformidad de estos cuatro espléndidos vinos.

Constituyen, además, una buena buena oportunidad para hacer la cata a ciegas y “descubrir” con los escasos datos que ofrece la bodega, llegar a descubrir la procedencia de cada uno. Muy divertido para una mesa de cata. En la nuestra hubo aciertos plenos.

La bodega envuelve cada botella con un “comic” explicativo sobre el carácter del terruño y el carácter organoléptico de cada uno de ellos.

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VINO DULCE

Vino de licor procedente de la variedad Moscatel. Salvador Poveda. Monóvar. Alicante.

Color amarillo, limpio con tonos ambarinos. Aroma de uva pasas, suaves recuerdos de miel y en menor media naranjas confitadas. Sabor denso, rico, untuoso, y dulce sin empalago.

Calificación: NOTABLE (89 p)

DETALLE DE LOS VINOS DE LA CATA: >¡CLICK!>: CATA. G-IV. Enero 2016

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 6_20121216SZ8RQNQuesos españoles

En un país con 26 denominaciones de origen protegidas y sus consabidas innumerables variedades queseras, les proponemos los 10 quesos más singulares: por historia, por entorno, por rareza y por infinito sabor.

No son los quesos más comerciales, y por ende, tampoco los más conocidos para el gran público. Sin menoscabo de sus excelentes virtudes organolépticas y de su potencia sápida, en su singularidad por factores de “rareza” reside todo su encanto en boca. Por cómo se elaboran, por su entorno, por criterios de exigencia, por su amenaza de extinción… Son auténticos outsiders , rebeldes con literatura y poesía en sus adentros, los raros de la cabaña quesera en nuestra geografía (e islas). Ahora que tan en boga están las listas y las clasificaciones jerárquicas, con la inestimable ayuda de la tienda Poncelet de Madrid y de otros cinco artesanos, les proponemos los 10  quesos más singulares de España, esos que debe echarse al paladar para probar trozos de paisaje.

De norte a sur, de cabo a rabo de nuestra piel de toro, de vaca, de cabra, de churra y de merina. Toda selección acarrea dosis de injusticia, así que acudimos a Enric Canut, maestro quesero y asesor en estas lides en Vinoselección, para que discriminara y nos guiara en la siempre complicada tarea de elegir a los hijos predilectos. “Somos un país de quesos, muy ligados al terruño, y los tenemos fantásticos, sin tener que envidiar nada a Suiza o Francia. Al hablar de una antología de singularidades, es complicado fijar un único criterio porque hay que atenarse a metodología, sabor peculiar, historia, trayectoria…”, señala el barcelonés, quien opina que no existe el queso perfecto, sino “el ideal para el momento óptimo”.

1.- Idiazábal gaztaQueso-idiazabal

De ovejas de las razas latxa y karrantzana, son los quesos de 116 pastores agrupados. Deben reunir ocho características muy precisas para entrar en un nivel superior de la ya de por sí magnífica D.O.P.

torta-de-queso-segoviana2.- Torta segoviana

Queso curado de oveja. Torta fundente, delicada, licuada y dulzona, con toque amargante de cuajo vegetal. La de Celestino Arribas, saga con estirpe y marchamo de calidad, sorprende por finura.

queso-tupi3.- Tupí

Queso crema, de aprovechamiento, de leche cruda de vaca, curado con aguardientes y aceite de oliva virgen. Un pedazo de los Pirineos catalanes. El de la quesería Tros de Sort, ineludible.

quesosudao4.- Sudao

También llamado “pestoso”. Se elabora al norte de Huelva y sur de Badajoz. De cabra, mantecoso, notas de setas y afinado en cava húmeda. Su sabor cambia con la estación. Lo elabora Monte Robledo.

5.- Cebreiroimagen

Ya lo tomaban ya los Reyes Católicos. Fresco, de pasta blanda, en forma de hongo, de lecha entera de vaca rubia gallega, pardo alpina y frisona. Originario de Lugo y con D.O.P. en 13 municipios.

6.- Casínqueso-casin-DOP

Autóctono del valle de Caso, Sobrescobio y Piloña (Asturias). Punzante, aromático. De vaca.La rareza estriba en que se “rabila” a mano (amasado y pasado por una vieja máquina para potenciar su picor).

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7.- Pico melero

Curado, de oveja, multipremiado en certámenes internacionales. Elaborado en una finca del siglo XI. Notas de torrefactos y frutos secos. La joya de la corona de la vallisoletana Granja Sardón.

8.- Manchego de 16 meses

queso-manchego-curado-en-cueva-el-escudero-denominacion-de-origen-gran-reserva-14-a-18-meses-3-kg_1Un trozo de La Meseta en boca (con las complicaciones de añejar más de un año). De oveja, con notas de caramelo, intenso, muy firme. Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo producen el queso “literario”.

9.- Payoyoqueso-payoyo-de-cabra-curado-en-manteca-ibérica

Remite a un gentilicio, a una cabra que corría riesgo de desaparecer, a una manera de hacer suprema. Queso compacto, recio y sabroso, de la lluviosa Sierra de Grazalema (Cádiz) y aledaños.

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Lanzaroteño, de leche de cabra y de oveja de raza canaria. En Finca de Uga, elaboradores que han rescatado un viejo proyecto en el municipio de Yaiza, toda la cabaña escucha música para su relax.

FUENTE: SOBREMESA: Revista de Vino y Gastronomía.

Autor: Javier Caballero.    19 de enero de 2016

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COGERLO CON PINZAS

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La evolución del hombre camina de la mano de la evolución de los alimentos y ambos avances han dado sus frutos: más expectativas de vida, un aumento de la talla y criterios incluso para decir “pues ahora que distingo lo que es saludable de lo que no lo es, voy a comer premeditadamente mal”. Y luego, para mejor situar mi reflexión, tenemos la máxima con la que pórtico estos comentarios: “el español habla de todo, incluso de lo que no sabe”. Empezamos.

El fenómeno que nos lleva a pontificar sobre aquellos temas que de pronto han dejado de ser un secreto para la mayoría, es lo que me ha inspirado esta reacción bloguera. Recuerdo que, siendo un crío,  un tal Manolo Santana, un español que hacía cosas raras, quiero decir que no daba patadas a una pelota, triunfaba por el mundo y aflojó el  verbo del personal.  Algo similar ocurrió cuando ganó Massiel en Eurovisión, cuando Alonso triunfó fugazmente en la Fórmula 1 y cuando Ferrán Adrià nos demostró que los químicos deberían salir más a menudo de los laboratorios para enrollarse en las cocinas.

Desde aquel día de lo de Santana, todo el mundo opina sobre el organismo de Nadal. Desde lo de Massiel, todo el mundo habla de política casi con el ritmo locuaz de Errejón. Desde la hazaña de Fernando Alonso, la mecánica, el reglamento y las interioridades  de la Fórmula 1 son el hilo ambiental  en cualquier reunión de amigos. Desde lo de Ferrán Adrià, uno de los hombres más innovadores del mundo, se  ha confundido su aportación a la Humanidad con las bobadas de moda de los chefs mediáticos que son imitados por los que creen que  al hacer un emplatado lo correcto  es ponerse  flores con unas  pinzas.

De la misma manera que asistimos a la presentación de la “singularidad” culinaria de  la angula, la gamba y  el percebe, parece que  presenciamos ahora un tiempo nuevo en los placeres culinarios con una reorientación diferente, más intensa, más auténtica… Y hasta más abundante. Perece ser que regresamos  a nuestros orígenes;  cada uno a los suyos, sin renunciar a lo que nos han enseñado en este grato recorrido de los últimos años. Gracias, muy especialmente, a Joan Roca por compartir sus hallazgos, sus investigaciones y los sorprendentes resultados que no todo el mundo comparte con esa naturalidad. Y, ya puestos, a Martín Berasategui por hacer sencillas las grandes puestas en escena sin bobadas.

Ha sido, en ocasiones, un viaje de pesadilla. Lo mismo que en el nombre de un dios y de una patria se han hecho barbaridades, en el nombre de la innovación hecha moda se ha insultado a la inteligencia, se han saqueado bolsillos y se han propagado los criterios más negativos de lo que era una cocina innovadora.

Creo que ya comenté aquí que en el nombre de los boletus  -se entiende que en términos generales y mientras no se dijera lo contrario se trataba de Edulis o Aereus, según temporada-, he visto servir boletos  Badius y otras subespecies, igualmente comestibles, pero de escasa calidad y  al precio del mítico Edulis.

Pero,  sobre todo, lo más grave ocurrió cuando los cocineros sin escrúpulos se contagiaron mal de los grandes chefs, mediáticos  o no, sin saber imitarlos. Y lo pagamos muy caro, muy caro… Cuantos solomillos, cuanto foie, cuantos hongos se han humillado de oído para alcanzar sus últimos objetivos: la clavada y el postureo.  Una usurpación que también sucede en otros ámbitos.

Vienen otros tiempos y espero que dejen ya de cogerlo con pinzas. No acudimos a un restaurante a ver como imitan lo último que han visto en Canal Cocina o en otro soporte, porque no buscan la formación; se quedan en vulgares imitaciones.  Lo moderno, un término que se queda obsoleto al acabar de pronunciarlo, se ha terminado tal y como lo tenían asimilado ciertos personajes con mandil y un perfil  oportunista que, se ha visto, te limpiaban el borde del plato al servirlo, suena a coña, con una Spontex que llevaba camuflada en esa mano que esconden en la riñonada.

Mi consejo es que se marchen a un balneario para que les curen las lesiones lumbares derivadas de años y años emplatando con criterios de apariencia, y, creo que ya lo dije aquí también, de maquetista.  Atentos a la realidad. Pues eso.

FUENTE: SOBREMESA – Revista de Gstronomia y Vinos.

Autor: Sir Camara.- Miércoles, 20 de enero de 2016

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Los vinos de la Cata: Blancos, Dulce y Tintos

SERIE DE VINOS BLANCOS

IMG_4697Dos de los vinos elaborados con la misma variedad -Godello-, aunque producidos en diferentes lugares: Valdeorras uno y Cacabelos el otro. Bien presentados ambos, con tonos frutales y florales en nariz, y bien marcados en ambos el paso de boca con el mismo carácter anticipado en nariz. Gustó más el Guitian calificado como NOTABLE (87 p.) y MUY BUENO el del Bierzo con 85 p.

El “Suertes del Marqués”, procedente de La Orotava, en Tenerife, está elaborado preferentemente con Listán Blanco y P. Ximenez, y con ellas otras uvas, en menores proporciones, de media docena de vidueños. El resultado es un vino con escasa personalidad si consideramos que hoy por hoy lo que predominan son los blancos “monovarietales”. Encontrar uno elaborado con 6 variedades, que no se puede considerar “mejorantes” de las dos  principales, al final desconcierta al catador. Propio de mesad de estudio, pero isn que a uno le queden muchas ganas de repetir este vino. alificado como MUY BUENO con 83 p.

El más apreciado de la cata fue un vino de Treixadura muy estimable por sus circunstancias de presentación, así como en nariz y boca. Frutal muy gallego, largo en boca y agradable en el cierre de boca. Calificado como NOTABLE con 88 puntos.

SERIE DE VINOS TINTOS

IMG_4698Seguimos con las garnachas en Bacchus y en esta cata se tomaron cuatro, con el aprecio de los catadores que acogen cada vez con más interés esta variedad, hasta hace poco denostada y “apartada” de los mercados de elaboración y consumo.

A destacar el ALAYA, de Almansa, que procede de una  bodega que apuesta por presentar en el mercado buenos vinos bien trabajados, muy interesantes para los aficionados. Bien presentado, con nariz muy completa y compleja: tonos de frutas rojas y negras; madera integrada en cantidad e intensidad; tonos de pastelería. En la boca el vino se “crece” confirmando lo que ya se ha percibido en la nariz, con el  añadido de que los taninos hacen el vino apetitoso, con una buena estructura, con cuerpo, y un paso de boca sedoso que llena el final de boca. Calif.: NOTABLE. 90 p.

También  notable LA GALANA, de Chinchilla en las cercanías de Almansa, con buena estructura en boca, armonioso, y un buen paso de boca. También en nariz se disfruta con el vino. También NOTABLE, con 88 puntos.

El Mysti es un vino joven monovarietal de la D.O. Montsant, con bastante fruta fruta y responde a la expresión de las garnachas de Montsant. Aromas de frutas rojas maduras, recuerdos balsámicos y un paso por madera muy ligero que le aporta estructura. En boca fruta dulce y sensaciones frescas, dentro de lo que ofrece la variedad. NOTABLE. 87 p.

Finalmente, un vino  elaborado con uva de viejos viñedos. En boca es astringente al principio , con un volumen medio, con un recorrido frutoso, y unos taninos presentes que amargan un poco. Calif. MUY BUENO. 84 p.

VINO DULCE

IMG_4701Bien presentado, limpio y brillante; color amarillo dorado. En nariz rico aroma y amplia gama de matices frutales: membrillo, miel, fruta blanca (melocotón) o frutas exóticas (piña). En boca: buen equilibrio entre acidez y dulzor que proporciona una sensación de frescura en toda la degustación. La redondez del vino es conferida por un carnoso y afrutado con notas de albaricoques y peras que adquiere de la Gros Manseng. Calif.: NOTABLE. 88 p.

DETALLE DE LOS VINOS DE LA CATA: >¡CLICK!>: CATA G-I. Enero 2016

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Empezó siendo una bodega familiar de Rioja Alavesa y hoy es un grupo bodeguero que se ha diversificado en varios perfiles dentro de la zona y alcanzado otro de los puntos calientes del vino español: Ribera del Duero.

El Director técnico de las Bodegas Luis Cañas, Amaren y Dominio de Cair, desgrana los detalles más mínimos del paisaje otoñal de su viaje desde La Rioja: los colores del verde al rojo y el amarillo en las hojas de las viñas, la luz alumbrando los árboles… Estamos en la sesión fotográfica y a micro cerrado, pero ya se revela un hombre de campo, apegado a la belleza de su tierra y a la tradición familiar, que habla pausadamente, midiendo las palabras, con emotividad.

La fecha fundacional de la bodega familiar se establece en 1928.- “Fue cuando nació mi padre, pero ya mis abuelos eran viticultores. Viajaban, con frecuencia, con un carro y unos mulos para llevar una barrica de esas de 500 litros de vino a Bilbao, Vergara y la zona de Guipúzcoa”. En 1970 comienza el embotellado de los tintos “de cosechero” familiares elaborados por maceración carbónica. “Fue una añada muy buena que mi padre embotelló sin etiqueta. Por entonces, pocas bodegas de la zona las usaban”. Esta cosecha abre la primera etapa de la casa, dedicada a los vinos jóvenes. “Cuando llegué yo, en 1988, sin saber demasiado, pensaba que los tintos que iban a barrica eran malos, porque mi padre siempre me había enseñado que los vinos frescos eran los auténticos. La juventud era lo bueno: beber el vino según prensabas y según salía. A partir de ahí empecé a aprender”.

Usted llegó al mundo del vino ya pasados los 30…- Sí. Estuve 11 años trabajando en una multinacional en la que aprendí que había muchos nichos distintos de consumidores, algo que se me quedó muy grabado. Cuando llegué a la bodega me di cuenta de que no todas las viñas son iguales, que hay distintas calidades de uva y que teníamos que separarlas en el campo para los distintos mercados.

De ahí que ahora dirija tres bodegas. Lo de la Ribera del Duero parece lógico, pero ¿dos en la Rioja Alavesa?- Luis Cañas es mi padre. Yo creí que él era el inteligente y el trabajador y que mi madre le ayudaba. Será por cosa del machismo, porque la mujer ha tenido menos presencia en el negocio. Pero, cuando falleció, hace 18 años, vi que los clientes con los que había amistad, en un año, habían dejado de venir. Que mi padre, que era muy trabajador, ya no tenía ideas como “vete a comprar esa uva…”. Me di cuenta de que ella había sido el verdadero cerebro de la casa, dentro de lo pequeños que éramos entonces. Cuando se muere mi madre queda un vacío y empiezas a pensar, a pensar, a pensar… Por entonces hicimos un vino de más nivel que era el Reserva de Familia y la creatividad nos llevó poco a poco a elaborar un tempranillo de viña de más de 60 años, pero no teníamos el nombre. Amaren significa, en vasco, “de la madre”, cuando alguien te dice: “¿De dónde te viene esta huerta?”. “Pues de la madre, amaren”. Y se nos ocurrió, en homenaje a ella, que nuestro mejor vino fuese “el vino de la madre”. Empezamos con la cosecha del 95 y en 2001, cuando hicimos un graciano de viñas de más de 60 años, fue cuando la cosa empezó a tomar forma y decidimos separar las viñas de mi madre, que son muy viejas, de las de mi padre. Después, hemos ido comprando e incorporando algo más de viñedo que, por el tipo de suelo y por sus matices, tengan un estilo “amaren”.

Desde entonces, la gama ha ido creciendo y las dos bodegas riojanas empiezan a diferenciarse bastante.- Sí. En el 2009 ya creamos Bodegas Amaren como sociedad limitada unipersonal y sacamos un blanco de las mejores uvas que tenemos allí, 20.000 botellas como mucho, y un tinto de tempranillo con un 15% de graciano que se llama como mi madre, Ángeles. José Luis Casado (ahora en el Departamento técnico de Vinoselección y coordinador de la mesa de cata de Sobremesa) nos ayudó a elegir cuando, un día, me sugirió que por qué no le poníamos el nombre de ella. Ahora estamos elaborando en Luis Cañas con tinos de madera para las viñas de más de 60 años pero hemos comprado una bodega vieja de piedra, de los años 40-50, con techos de madera tipo château antiguo. A partir del año que viene, va a ser Bodegas Amaren en Samaniego. no queremos producir más de 300.000 botellas.

Su padre veía los vinos con madera como una concesión para el “gusto de Bilbao”. Desde que se incorporó como director técnico, en la bodega ha primado las crianzas. ¿Qué piensa él de estos tintos con roble que hacen ahora?- Yo entré en la bodega de ayudante. El primer año no dije nada y estuve pelando patatas todo el día. Después, hice un curso de enología porque me di cuenta de que lo que me enseñaba mi padre era insuficiente. Aprendí mucho y entendí que no le gustaban los vinos criados porque los de entonces estaban demasiado maderizados y perdían la fruta por el tiempo en barricas viejas. Si estás acostumbrado a la maceración carbónica, son una cosa opuesta, es imposible que te gusten. hemos ido evolucionando, buscando siempre que nuestros vinos sigan manteniendo su fruta en la crianza, buena microoxigenación, unos aportes golosos que den redondez. A mi padre le han ido convenciendo poco a poco y ahora le gustan.

Le dan mucha importancia a la viña en propiedad…- En Rioja contamos con 118 hectáreas de viña en total, más otras 350 de proveedores supervisados y asesorados por nuestro equipo de campo, a cargo de dos técnicos –un ingeniero agrónomo y un ingeniero técnico– más nueve empleados en campo que llevan las viñas de un sitio y del otro, ya que las hemos separado. En Ribera del Duero nos pasa igual. Llegamos sin viñedo, hemos ido comprando poco a poco y ahora tenemos 20 hectáreas de viña propia. En La Aguilera, donde estamos, no hay concentración parcelaria y, entonces, aún encuentras bastante viñedo viejo. Nosotros somos más de viña que de bodega. Nuestro fuerte es el campo. Preferimos tener mejor uva aunque tuviésemos que tener peor enólogo.

¿Qué tiene la Ribera burgalesa, ese núcleo de La Horra, Roa, Sotillo, La Aguilera, que tiene tantos fans? ¿No era la de Valladolid la “Ribera chic”? Queríamos hacer algo bueno y creativo y nos dimos cuenta de que el granero de la Ribera del Duero está en Burgos. Supone el 70-75% del viñedo de la D.O. y en la mayoría de los municipios que citas no hay concentración parcelaria y tienen mucha viña vieja. Estamos entre 800-860 metros de altitud, lo que da mayor equilibrio, maduración más lenta y una fruta más “atlántica”.

¿Por qué es la Rioja Alavesa tan especial? Por su impresionante orografía y su fantástico paisaje de viñedos. En nuestras 400 hectáreas podemos tener 950 parcelas ¡No llegan a 5.000 los m2 por parcela! Pasas el Ebro y tienes un clima más mediterráneo y vinos más carnosos. La zona del río es más arenosa y arriba más arcillosa,con suelos que retienen mejor el agua en épocas de sequía y las viñas sufren menos estrés hídrico. Estamos entre los 400 y los 650 metros de altitud, lo que nos aporta mayor número de lluvias. Las noches son frescas cuando se acercan las vendimias, con contrastes térmicos que hacen que tengamos mejor hollejo. De la zona más alta a la más baja cambian los estilos: abajo pueden ser más finos y arriba más carnosos y afrutados. y es muy difícil producir más de 6.500 kilos por hectárea.

Hay polémica acerca de las nuevas variedades blancas autorizadas. ¿Vamos a “destipificar” al Rioja? Se verá en unos años. Estamos hablando de viñas jóvenes que no expresan lo que una viña a partir de los 30 años, pero sí es verdad quetenemos que mantener nuestra identidad. hay que tener mucho cuidado con algunas de estas variedades. El sauvignon blanc, en una pequeña cantidad, puede ir bien por sus aromas, pero no hay que dejar que pase a empalagosa golosina. Y el tempranillo blanco es perfecto, con unos aromas muy agradables que pueden resaltar la elegancia de nuestros blancos.

¿Ha sido 2015 una añada tan importante? Ha sido francamente buena y mejor de lo que esperábamos con todo el calor que hizo. Pensábamos que sería una añada cálida tipo 2003, carnosa y falta de fruta, pero el resultado va a ser excelente en Rioja y en Ribera: vinos con mucha estructura, color, cuerpo y fruta.

Para el aficionado: ¿se puede distinguir a ciegas un Rioja de un Ribera del Duero? Sí. yo suelo hacerlo con los amigos, aunque no aciertan casi nunca e intento guiarles. Hablamos de una calidad parecida, pero el Rioja es más fino, más elegante, y el Ribera más sabroso. Al final, es la costumbre; si tienes “riojitis” no te gusta el otro y al revés.

SOBREMESA. Revista Española del Vino y la Gastronomía.

Autor: Luis Vida.  29 de diciembre de 2015

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