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Archive for 26 julio 2012

¿En qué quedamos?

Hemos echado de menos este año las notas publicitarias de las bodegas de vinos, los Consejos Reguladores, y las de hasta políticos y cargos de CC.AA., explicando a los cuatro vientos la bondad de los vinos “de su competencia”, a base de las medallas, quiero decir puntos, que el guru Parker les había otorgado, a través de sus “delegados” para España.

Entre que el “chiringuito” que se había montado se vino al suelo con  gran estrépito, y la vergüenza de saber que determinados vinos habían conseguido el “puntaje”  a base de “plata” que diría un argentino, parece que hemos superado el virus P que durante algunos años nos ha vuelto locos a quienes seguimos el mercado del vino desde el lado de la degustación, pues, a D.g., la parte difícil del vino (labores agrícolas, elaboración, comercio nacional e internacional, mercados, ventas, beneficios, pérdidas…., etc.) queda para los profesionales que día a día se afanan en mejorar el “cuadro general”.

Este año, y por lo que he podido comprobar en el repaso diario de más de 20 o 30 “sueltos” entre  noticias, informaciones, estudios, comentarios, etc. que me corresponde leer, solo he encontrado, hasta la fecha de hoy, la comunicación de un solo vino, repetido hasta la saciedad: PRUNUS 2010 puntuado por el guru atendindo lo que aquí siempre hemos llamado la relación calidad-precio.

Ni entro ni salgo. Mientras solo sea uno se puede soportar. Y que me disculpen aquellos que han tenido, ¿y tienen? como valedor a Parker para vender sus vinos en el mercado internacional. La cosa funciona en la primera “oleada”, pero después hay que trabajar el mercado con pericia, buenos distribuidores, precios competitivos, calidad, etc. O sea, lo del comercio de siempre. Espero que puedan seguir vendiendo los vinos a buenos precios, aunque no parece que esa sea la tónica al presente.

Volviendo la vino mencionado, me ha llamado la atención el desorden informativo respecto al mismo. Diferentes rerseñas le dan puntuación de 91 puntos, y se llega hasta los 95. Parece que se ha establecido la barrera de los 20 dólares (16,3 €) como precio máximo, dando la idea de que así se vende en USA, cuando este vino en España circula al precio 10 €uros, según lugar de compra.

Pero lo que ya me parece una broma es el comentario tomado de una página diaria en Internet, en el que se asegura que Jay Miller ha sido el catador del vino y que a su propuesta R. Parker lo ha calificado con la puntuación de ¿91?, ¿93?, ¿94?, ¿95?. Hay cosas que es mejor dejarlas como están y no tratar de confundir al personal. Y sobre todo innecesariamente.

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“La primera impresión es la que queda”

Es el eslogan comercial de una conocida 
marca de perfumes, que bien podríamos
 aplicar al impacto sensorial que nos 
condiciona un vino. Materia orgánica,
 viva y en continua evolución, un vino 
puede determinar nuestra opinión, influyendo el momento de ser descorchado, 
el ambiente y hasta la propia compañía 
circunstancial de la propia cata.

Ante todo, hay que remarcar, que Ia 
curiosidad (cultural, si cabe) debe ser
 el primer requisito para desnudar a
 un vino. Apreciación, fundamentalmente subjetiva, tenida en ocasiones de 
nutridas dosis de experiencia, la cata de
 vino responde a la valentía (intelectual y
 comprometida) del paladar por conocer 
el resultado final en copa de un proceso
 que lleva varios meses, incluso años de trabajo viticultor.. Ese mismo afán cog
nitivo e inquietud artística son innatos a 
la persona siempre libre de prejuicios.
No es preciso ser un profesional experto 
para disfrutar en el deleite de una 
buena y correcta cata; simplemente,
 con afición y unas mínimas nociones, se puede conocer la identidad, el ADN 
y el carácter, en definitiva, de un vino, 
por el que podemos dejar seducirnos en
 nuestro particular idilio.

Siguiendo el símil comparativo de las
 personas, el vino también se adentra en 
nuestro filtro selectivo, primeramente,
 a través de la vista. Es la llamada fase
 ‘visuaI’. Higiene de la copa y mesura en
 el servicio son las dos primeras pautas 
para apreciar el vino. Ante un fondo 
blanco (es suficiente con un mantel o 
una servilleta), y sujetando la copa por 
la base o el cuello (para no influir en 
su temperatura con la mano) giramos 
la copa en un ángulo de 45º grados.
 Entonces, evaluaremos la presencia de 
cuerpos extraños (corcho, como ejemplo), la existencia de burbujas (carbóni
co), y ante todo la intensidad y claridad 
del propio vino. Sin entrar en variedades 
mas especificas, y como normal general,
 se suele incidir en la palidez y reflejos 
(pajizos) para vinos blancos jóvenes; si
 presentara un aspecto dorado, producto 
de la oxidación, responde a una merma
 visual; dicho vino estaría en su fase de vida decreciente para su consumo.

Por
 supuesto, la excepción queda hecha 
para blancos tradicionales como la
 uva francesa ‘Chardonnay’, aptos para
 fermentación en barrica, y con buena
 respuesta a la evolución. Para tintos, 
el gusto esta en la variedad y las posibilidades visuales se multiplican en los 
jóvenes o bien los sometidos a procesos
 de crianza. No obstante, y aferrándonos a las condiciones mas genéricas,
 debemos sopesar el color cereza con
matices violáceos que denotan la juventud, siguiendo unas tonalidades mas 
granates conforme el vino evolucione 
hacia un mayor envejecimiento (color
 rubí para Grandes Reservas).
 Entramos en la fase olfativa. Una primera impresión queda provocada con la
 inclinación de la copa. Son los llamados
 aromas primarios del vino; después, con
movimiento de copa, liberamos el vino 
para inhalar los aromas secundarios,
los que determinan, verdaderamente 
el apellido y la personalidad del vino.

En el caso de los blancos, los aromas 
florales o frutales (manzana, melocotón, pina, plátano o mango) son la seña
 de identidad mas representativa. Para 
los tintos, los aromas a juventud la 
determina el aroma a regaliz, ciruela o 
frutos secos, evolucionando hacia vainilla, torrefacto, cuero e indisolublemente
 ligados a la madera para los vinos 
que han pasado por barrica (cuidado 
porque su exceso también oculta otros
 aromas). Podemos identificar un tinto
 comúnmente defectuoso cuando en 
su primera acometida nos regale un
 fétido olor a azufre, (inconfundible olor
a huevo podrido).

Finalmente, llegamos al gusto. El 
paso por boca resulta crucial. Marca
 la memoria en el romance de un vino
 y su paladar, y como el primer beso 
de amor en las primeras citas, puede
 enamorarnos o decepcionarnos. Ha de
 ser suave, delicado, libre de excesos 
pero firme y concentrado en el primer
 sorbo. Vital es su recorrido por toda la
cavidad bucal para que inunde todas 
las papilas gustativas. El juego de la 
respiración matiza ese comportamiento 
en boca, ya que el aire puede contribuir
combinar la apreciación del vino desde 
el bulbo olfativo. Si la cata es puramente
 técnica, se procederá a su expulsión; no 
obstante, se debe ingerir una pequeña 
cantidad que finalmente contribuye a 
redondear la percepción final. Si ese retrogusto es placentero y duradero,
estaremos ante vinos (básicamente 
tintos) estructurados y completos. Para 
los jóvenes, el equilibrio en boca queda 
marcado en la sabia conjugación de 
acidez y azúcar. En tintos, un defecto 
habitual de aquellos mas ásperos, suele
 ser su huella astringente en boca.

Por ultimo, cabe destacar que los vinos,
 como las personas determinan un contexto, un momento y un lugar. Influye 
hasta nuestro propio estado anímico.
 Por supuesto, el vino es cultura y como 
tal no puede quedar divorciado de la gastronomía, testamento antropológico
 de un pueblo y una región determinadas.
 Así como cada plato marida con cada 
vino (es el comensal quien escoge esa 
apasionada travesía en las viandas del 
‘buen yantar’), un determinado vino se
 aprecia mas intensamente con cada
 copa. Eso, sin olvidar, siempre, que
l a cata, no es científica en sus juicios;
 siempre subjetivo y personal, como una 
pasión, un buen vino no puede quedar 
oculto a nuestro circulo social, si cae 
simpático, terminara siendo aceptado
 por nuestra familia y amistades.

FUENTE:  VIRTUDES DE LA CATA. CONSEJO ABIERTO. Revista del C.R.D.O. “La Mancha”. nº. 75 – Junio 2012

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DURANTE LAS ULTIMAS SEMANAS SE HA LEVANTADO UN AUTENTICO REVUELO, SOBRE LA PROPUESTA DE UNA NUEVA 
DIRECTIVA COMUNITARIA EN EL EMPLEO DE BIOCIDOS, Y QUE EN PARTICULAR PUEDE AFECTAR A LA UTILIZACION DE
L DIOXIDO DE AZUFRE -SO2- EN LA ELABORACION DE LOS VINOS. EL ASUNTO HA SOBREPASADO LOS LÍMITES DEL MUNDO
 DEL VINO Y HA SALTADO A LOS MEDIOS DE COMUNICACION GENERALISTA. E INCLUSO TAMBIEN HA LLEGADD A ALCANZAR TINTES POLITICOS..

Pero, ¿qué son los biocidas? Pueden ser sustancias 
químicas sintéticas o de origen natural o
 microorganismos que están destinados a 
destruir, contrarrestar, neutralizan, impedir la acción o ejercer un control de otro
 tipo sobre cualquier organismo considerado nocivo para el hombre.

La actual normativa europea en esta 
materia data del año 1998. Es la Directi
va Comunitaria 98/08 sobre la comercia
lizacion de biocidas, donde se detalla el
 régimen de utilización de dichas sustancias, una regulación necesaria por la posible peligrosidad de algunas de esas sustancias. Transcurridos mas de diez años
 de vigencia, hace algunos meses una co
mision de la Unión Europea, inicio el
 proceso de revisión y actualización de dicha normativa e introdujo como novedad la acción medio-ambiental en la utilización de estas sustancias. Parece que 
en ese capitulo se pretende incluir entre 
otros elementos, el gas sulfuroso como
 sustancia biócida, y se llega incluso a
prohibir su utilización directa como desinfectante.

Llegado a este punto, conviene aclarar 
algunos aspectos sobre el particular para
 situar el problema en su justo término y
 así evitar los excesos mediáticos que esta
 noticia viene produciendo. De ningún modo se pretende prohibir la utilización
 del dióxido de azufre como aditivo ali
mentario, es decir su adición en determinadas dosis a los alimentos, como por 
ejemplo en la elaboración y conservación
 de los vinos, donde su empleo esta perfectamente regulado por la legislación vi
gente, que limita su contenido a determinados niveles para que resulten inocuos
en su ingesta por los seres humanos.

Parece ser que la propuesta de prohibición del gas sulfuroso se refiere mis bien 
a su utilización como desinfectante ambiental o de diferentes objetos. Se alega
 una posible contaminación del medio
 ambiente, en especial de la atmosfera 
que nos rodea, con el propósito de reducir su concentración y evitar de este 
modo la llamada “lluvia acida”, que en 
algunas zonas del planeta supone un
 problema, especialmente en areas muy 
industrializadas, donde sus emisiones 
gaseosas contienen niveles elevados de
 este gas. Este es precisamente el motivo 
de la alarma y la consiguiente polémica que nos ocupa.

Elemento inocuo. Pero anes de 
continuar  conviene explicar la enorme importancia que el gas sulfuroso tiene en 
el mundo del vino, y que en parte justifica la preocupación que la propuesta de 
esta nueva directiva ha originado.

El dióxido de azufre (SO2) es un gas
 producido por la combustión del azufre 
en el aire. Es bien conocido desde muy 
antiguo como desinfectante de locales y 
era ya utilizado por los romanos hace
 mas de dos mil años para la higienización de las bodegas e incluso de los envases vinarios, así como de los vinos conservados en ellos. A partir de entonces,
sus propiedades como conservante de 
los vinos fueron también conocidas durante siglos, pero su utilización en las
 operaciones pre-fermentativas de las vendimias es bastante mas reciente, se remonta hacia finales del siglo XIX.  El conocimiento científico de este gas en la actual Enología se ha desarrollado en los
 últimos decenios y se mantiene todavía 
hoy cierto empirismo en su utilización.

Las múltiples propiedades que presenta este compuesto en la conservación de los vinos, hace que todavía en la 
actualidad no exista otra sustancia o tratamiento alguno capaz de sustituirlo.
Con la pretensión de limitar o reducir su contenido en los vinos, se dispone de al-
gunos productos complementarios, o 
también la utilización de determinada 
tecnología de carácter físico, que gene
ralmente resuelven una determinada faceta en la conservación de los vinos, pero que nunca abarcan el amplio espectro 
de propiedades enológicas que presenta 
este gas.

Una de ellas es su acción como antiséptico selectivo, que a pequeñas dosis
 frena el desarrollo bacteriano y permite a 
las levaduras desarrollar la fermentación 
alcohólica, mientras que a dosis mas elevadas inhibe tanto unos como otros microorganismos, con lo que se consigue
 una casi perfecta conservación del vino.
Y todo ello en cantidades totalmente
 inocuas para el hombre. Tiene otras importantes propiedades, como su actividad antioxidante, que impide la natural
 oxldacion del vino y en consecuencia
 permite mantener intacta su calidad sen
sorial. 
De no existir el anhídrido sulfuroso sin
 duda alguna tampoco existirían los vinos tal y como hoy los conocemos, y se 
parecerían mas bien a los elaborados en
 la antigüedad, tal y como se describen en 
numerosos escritos, cuando se añadía 
una multitud de aderezos, incluida la
 adicion de alcohol, en el intento de pro
longar su vida.

Azufrado de envases. Volviendo al asunto que nos ocupa. Si no nos 
debe preocupar la vertiente del gas
 sulfuroso como aditivo alimentario (el aspecto mas importante
 desde el punto de vista enológico, entonces ¿qué nos preocupa con esta nueva directiva? Pues simplemente la utilización
 del dióxido de azufre para la desinfección
 de algunos materiales enológicos, que se reducen a unos 
pocos aspectos concretos, El primero de 
poca importancia, como gas conservante
 de las sacas de plástico que contienen los
 tapones de corcho, y el segundo, de mas
 gravedad y objeto de la polémica plan
teada,  como desinfectante de las barricas 
vacías de madera de roble utilizadas en la
crianza de los vinos.
 La operación de “azufrado” o “mechado” de los envases vinarios para desin
fección, es practica ancestral que sigue vigente en las bodegas, para el
 acondicionamiento de las barricas de roble usadas, cuando se realizan 
los trasiegos de los vinos.
 Las barricas, tras su vaciado, se lavan 
con agua a presión, fría o caliente, y una 
vez escurridas, se preparan para contener de nuevo el mismo vino trasegado u otro
 que inicia el proceso de crianza.
 La practica tradicional es hacer arder 
una cantidad de azufre de unos 5 a 10 
gramos en el interior de la barrica, mediante “mechas” o “pa
juelas” -un alma de tela impregnada en azufre-, o mejor mediante 
“azufrines” que son pastillas cilin
dricas de azufre prensado con un orificio
 central, donde se sujetan mediante un 
simple alambre cuando arden en el interior de la barrica.

Asepsia alternativa. Algunas
 bodegas sustituyen el azufre 
por la aplicación directa de gas sulfuroso procedente de un reeipiente a presión industrial, e incluso llegan a suprimir la practica del azufrado, utilizando 
otros métodos de desinfección altemativos, como puede ser la aplicación de ca
lor mediante vapor
 de agua o de agua caliente a pre
sión, con el doble propósito
 de lavar la barrica y desinfectarla.
En los últimos años se están propo
niendo otros sistemas de desinfección 
distintos o complementarios a los ante
riores. Destacan, entre otros, la aplica
cion de gas ozono y los tratamientos con 
micro-ondas, que exigen equipos específicos muy distintos
 a los habituales y que además están cuestionados como es el caso del 
ozono, donde un exceso residual en la barrica provocaría la oxidación irreversible del vino 
echándolo a perder
. Los tratamientos químicos, aunque
 pueden ser muy eficaces para la elimina
cion de los microorganismos y utilizables 
en otras superficies, como el acero inoxidable, están to
talmente desaconsejados usados en la madera. Ésta es absorbente y rugoso, favorables ambas condiciones para retener restos del desinfectante en la 
madera, que puede pasar luego al vino
 cuando la barrica se vuelve a llenar, con las graves consecuencias sanitarias 
que se derivan de esta indeseada conta
minación.

En consecuencia, salvo los tratamientos 
físicos, donde el calor es el único método 
eficaz para conseguir una buena desinfección de las barricas, el gas sulfuroso es el único método eficaz para conseguir este propósito, siendo especialmente efectivo frente a las contaminaciones microbianas de levaduras y bacterias, y prácticamente el único sistema para controlar el desarrollo de las temidas levaduras Brettanomyces en los vinos envejecidos en barrica, causantes de una grave alteración aromática de los vinos, en los que provoca un desagradable  olor que recuerda al cuero o en los peores casos al sudor de caballo.

La utilización del dióxido de azufre es un desinfectante  muy económico, con uso consolidado, en especial en bodegas de mediano o pequeño tamaño, donde la utilización de otras tecnologías alternativas es prácticamente inviable por su elevado costo y la complejidad de las instalaciones necesarias.

La operación de azufrado, además de la limpieza de las barricas, tiene por finalidad la de corregir el nivel de sulfuroso libre o activo en el vino, mediante la disolución del gas sulfuroso generado que contiene la barrica, cuando se procede posteriormente  al llenado de la misma con vino.

Se calcula que cuando se hacen arder 10 gramos de azufre en una barrica de 225
 l. de capacidad, se generan de 10 a 
20 gramos de gas sulfuroso, pues no
 siempre arde todo el azufre disponible, el
 cual puede disolverse en el vino durante la 
operación de llenado a razón de 3 a 5 gramos de sulfuroso por barrica, perdiéndose en la astrosfera la diferencia del gas pro
ducido en la combustión, y por 
lo tanto reduciendo de manera importante las emisiones de gas en las 
operaciones de azufrado. 
Es cierto que las emisiones de dióxido
 de azufre producidas por la actividad humana tienen consecuencias negativas hacia el medio ambiente, pero de ahí 
a llegar a prohibir el azufra
do en el lavado y desin
fección de barricas hay una enorme distancia y desproporción. Solamente cuando in volcán entra en erupción, las cantidades de azufre quemado son inconmensurables y nada comparable al utilizado en las barricas.

En la actualidad no existe un censo de barricas fiable aunque algunas entidades lo estiman
 en torno a los cinco millones o quizás algo más, aunque a nosotros se nos antoja 
algo corto, debiendo mas bien situarse en cifras cercanas a los 10 millones. Solamente  el parque de la D.O.C. Rioja, uno de los mayores del mundo es de 1,3 millones.

Calculando las barricas riojanas a 10 gr/unidad, no todas
 se someten al tratamiento,  
el consumo de azufre equivaldría a 
tan solo 13.000 kg. Cantidad ridícula y 
reducida comparada con el azufre
 consumido en la cartuchería de los cazadores, y el que se 
utiliza en los festejos de la comarca. 
Este asunto nos parece ridículo y
 fuera de cualquier razonamiento medianamente 
sensato.
 Tampoco se entiende
e para qué se necesitan entre 300 
y 500.000 euros, es decir de 50
 a 80 millones de las antiguas pesetas, (solicitadas para gastos a los bodegueros españoles)n para realizar un
 estudio sobre este asunto y así convencer
 a las autoridades comunitarias sobre la inocuidad 
de utilizar gas sulfuroso en la
 higienización de las barricas. Simplemente bastaría  con presentar unos sencillos cálculos, como los aquí realizados, para demostrar la “inocencia” de la práctica del azufrado de las barricas.

FUENTE: PEPE HIALGO – PLANETAVINO. Nº. 42 ABRIL-MAYO

NOTA: Con fecha 21 de marzo de 2012, publiqué un artículo relativo a la posible prohibición del uso de azufre y sus derivados en la elaboración de los vinos, y la limpieza de barricas, etc. Puede servir el mismo como complemento de datos del que procede

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Hace menos de un mes ha abierto sus puertas en Algorta una nueva vinoteca, de nombre VINOTECA LUGAR DEL VINO.COM GETXO, como franquicia de http://www.lugar del vino. com. Están dispuestos a realizar catas de aprendizaje, presentar vinos en catas abiertas, además de la venta de vinos de muchas procedencias, a precios interesantes.

Resulta interesante contar con un lugar especializado, pues aunque ya existen otros tiendas de compra, como Cocinados Galea, Prost-La Moderna, La Granja, en Las Arenas, etc., y otros más.

Para más información, además de visitar el establecimiento situado en Bidebarri, 3, podéis consultar sus servicios y vinos en la página web: http://www.lugardelvino.com. Y si deseáis ver “cosas”, os invitarán a una copa de vino, y dejar vuestro correo-e para que os comuniquen los eventos que organicen.

Días pasados envié a todos los componentes de Bacchus un aviso de cata de una bodega navarra, y en un clima pausado y tranquilo pudimos degustar tres vinos diferenciados: un blanco de Chardonnay, un rosado de Merlot y un tinto a base de Tempranillo, Gabernet Sauvignon y Merlot. Interesantes vinos, en especial el segundo y tercero, que el bodeguero, presente en la sala nos fue describiendo en lo que a tierras se refiere, climatología, plantaciones, etc. etc.

Bodegas Urabain está situada en Allo -zona de Tierra Estrella –  inaugurada en 2002, aunque su primera elaboración fue en el año 2000. En estos momentos dispone de unas 17 hectáreas y cuenta con un parque de 110 barricas.

La cata fue dirigida por Fernando Otxoa, propietario de la bodega, y los vinos catados fueron los indicados más arriba. 

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Los vinos españoles, en general, atraviesan momentos un tanto difíciles -por hoy dejamos de lado las causas-, pero los bodegueros se mueven con acierto por el mundo, para vender los vinos que en nuestro país van dejando de consumirse. Ya tendremos oportunidad de repartir culpas, pero por hoy lo dejamos anunciado.

No ocurre lo mismo con nuestros hermanos argentinos, a los que su gobierno les pone las cosas difíciles, sin que a los políticos les preocupe demasiado los perjuicios que puedsan causar sus medidas a los industriales y a los trabajadores. Pero a estas alturas de la película, poco pueden hacer que no se sepa. Lean este recorte de prensa de “allá”,

“Para la vitivinicultura, el año parecía inmejorable. La cosecha acotada mejoró los precios a la par que mantuvo un altísimo nivel de calidad. Sin embargo aparecieron resoluciones de parte del Gobierno nacional que no hicieron más que poner piedras en el camino de los exportadores.

Para alcanzar un vino de calidad, que pueda competir con buenas posibilidades en los mercados internacionales, es necesaria la conjunción de una serie de variables. Que parten desde la producción de las uvas, continúa con una buena elaboración y finaliza con la necesaria inserción en las góndolas, aspecto este que necesitó de años de inversiones. Sin embargo también existen factores “externos” a la industria, como las políticas económicas implementadas a nivel nacional y que en los últimos meses están incrementando la preocupación en la industria.

Hasta no hace muchos años -no más de dos décadas- en momentos en que la vitivinicultura priorizaba la cantidad por sobre la cantidad, como consecuencia del alto consumo interno, los viñedos mendocinos estaban marcados por las uvas de menor calidad enológica. Hasta que el gran cambio en la industria arrastró consigo una modificación en las plantaciones. Con altos costos de inversión comenzó una fuerte reconversión de viñedos hacia variedades más nobles, mientras surgían nuevas zonas vitivinícolas, como sucedió con gran parte del Valle de Uco.

En ese marco, como era el mercado el que lo pedía, el malbec multiplicó casi geométricamente la cantidad de hectáreas implantadas, mientras también crecieron en forma interesante otros varietales, como el cabernet, el merlot, el syrah o el chardonnay. Ese esfuerzo de los productores incluyó también manejos del viñedo de modo tal que contengan menor producción para asegurar mayor calidad e inversiones en palos, alambres o tela antigranizo, además de los insumos como abonos o fertilizantes.

Las bodegas aportaron lo suyo, con la incorporación de tecnología, consistente en acero inoxidable y equipos de frío para la elaboración y madera para la guarda, mientras se realiza un meticuloso proceso de elaboración a los efectos de controlar y mejorar los aromas, los taninos y las expresiones varietales de las uvas, que son las que prioriza el consumidor exigente.

La tercera etapa es la de la inserción en los mercados internacionales, cada vez más complicada en razón de que se han vuelto más competitivos por dos razones: la necesidad de los países tradicionales por mantener sus lugares en las góndolas y, en los dos últimos años, la necesidad de los productores europeos en “sacar” vinos como consecuencia de la caída en el consumo interno.

Este año las perspectivas de la industria resultaban interesantes. La naturaleza -con una menor producción- aportó lo suyo de manera tal que los precios, aún en las variedades menos nobles, resultaron importantes, a lo que se suma el incremento en el valor del mosto, lo que también aumentó los precios de las uvas. Así entonces, se había logrado el necesario equilibrio que redundaría en beneficio de toda la cadena de la industria.

Sin embargo, han aparecido factores externos que han complicado la situación. El dictado de algunas resoluciones nacionales no han hecho más que generar inconvenientes, los que parten desde las suspensiones de importaciones, lo que ha provocado la falta de algunos insumos necesarios tanto para la industria como para la producción, mientras paralelamente se fijaron normas para las exportaciones, como la exigencia del ingreso de dólares en determinado plazo y luego los permisos discrecionales otorgados a través de un goteo autorizado por un organismo nacional. Decisiones incomprensibles están poniendo piedras en el camino y complicando el corto, mediano y largo plazo.

Ya se observan decisiones empresarias preocupantes, como la priorización de la exportación a granel, lo que no hace más que poner en peligro las fuentes de trabajo. Es hora de que las provincias vitivinícolas trabajen en conjunto y reclamen, con la presión suficiente y necesaria, para que se modifiquen o se dejen de lado algunas resoluciones adoptadas por personas que han demostrado desconocer abiertamente lo que sucede con las economías regionales.”

 

FUENTE: LOS ANDES – Mendoza. Argentina – Edición Impresa: martes, 24 de julio de 2012

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Investigadores del ICVV y del IMIDRA identifican los progenitores de la uva Tempranillo: Albillo Mayor y Benedicto.

Martínez Zapater, Ibáñez (ICVV) y Cabello (IMIDRA).

Investigadores de la Universidad de La Rioja ha Identificado a los progenitores de la uva Tempranillo entre las variedades de vid minoritarias en el entorno del valle del Ebro. Son Albillo y Benedicto. Esta es la primera determinación del origen genético de una de las variedades de uva más cultivadas en España.

Investigadores del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino-ICVV (Gobierno de La Rioja, CSIC, Universidad de La Rioja) y del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) han identificado los progenitores de la variedad de uva Tempranillo, la uva tinta más extendida en España con un 20% de la superficie total de viñedo.

El análisis de parentesco ha permitido identificar las variedades Albillo Mayor y Benedicto como los padres del Tempranillo. El Albillo Mayor –denominado Turruntés en La Rioja– es una variedad muy conocida, que se cultiva en el centro de la Península Ibérica. Por el contrario, la variedad Benedicto casi no se cultiva ahora, solo queda de forma residual en Aragón, y carece de referencias históricas claras en la literatura vitícola española.

Los datos históricos y genéticos reunidos en esta investigación que publicará en julio American Journal of Enology and Viticulture permiten señalar que la variedad Tempranillo podría haber nacido en el último milenio probablemente en el entorno del valle del Ebro.

El Tempranillo se utiliza para la producción de vino tinto y en la actualidad está extendido en muchas regiones vinícolas de todo el mundo. Gracias a esta investigación se ha identificado por primera vez la genealogía de una de las grandes variedades de uva española en superficie y valor comercial. Previamente se había encontrado el origen genético de otras variedades como Cabernet-Sauvignon (1997) o Merlot (2009).

Estudios de ADN en la uva

En el trabajo se ha utilizado tanto el análisis de ADN como datos morfológicos e históricos que permitieran caracterizar las relaciones genéticas del Tempranillo, identificando a sus progenitores y también a sus descendientes.

El equipo del ICVV-La Rioja ha realizado el análisis de determinados marcadores de ADN significativos en la colección de variedades de vid del IMIDRA (compuesta por unos 3.400 ejemplares de vid), cuyos investigadores también han realizado el estudio morfológico e histórico de la investigación.

La investigación ha incorporado también una búsqueda de variedades derivadas del Tempranillo. Partiendo de una base de datos que contiene la mayor parte de las variedades españolas sólo se identificó una, el Coloraíllo, como un posible descendiente del Tempranillo y de la Moravia Dulce (variedad también conocida como Marufo o Brujidera). En este caso se ha identificado al Tempranillo como el progenitor masculino. Además, para cada uno de los padres del Tempranillo se han identificado otras variedades españolas relacionadas: Albillo Mayor está relacionado con Castellana Blanca y Benedicto con Benedicto Falso de Aragón.

El estudio contribuye a ilustrar la necesidad de preservar variedades antiguas, especialmente aquellas que ya no se cultivan, como se ha hecho en El Encín, instalación dependiente del IMIDRA que gestiona la colección nacional de variedades de vid, y en otros repositorios de todo el mundo.

Este hallazgo permitirá obtener nuevas variedades mejor adaptadas al entorno climático o geográfico; o con mejores características vitícolas

La identificación de los padres del Tempranillo permite en primer lugar ratificar científicamente el origen autóctono de esta variedad. Además esta información puede servir para obtener nuevas variedades relacionadas que se adapten adecuadamente a nuevos entornos climáticos y geográficos, o que ofrezcan nuevas o mejores características de interés vitícola y enológico.

La identificación, paso a paso

 El proceso para llegar a identificar los ascendientes de una variedad de vid es “complicado”, debido sobre todo a la edad de muchas de ellas, que se miden en cientos de años de cultivo. En muchos casos no es posible un hallazgo como el que aquí se presenta, simplemente porque los progenitores han desaparecido. En caso de que existan, es necesario llevar a cabo, por un lado, un estudio de ADN y, por otro, un estudio histórico. Ambos se deben complementar en lo posible con estudios de la morfología de cada variedad.

Para el análisis de ADN se toman muestras (normalmente de hoja) de las distintas variedades a evaluar, se extrae su ADN y se analiza en unos puntos concretos (marcadores) que permiten establecer la posible existencia de relaciones de parentesco entre las variedades. Según los investigadores, cuantos más marcadores se utilicen, más fiable serán los resultados del análisis de parentesco.

El estudio histórico, ayudado por el morfológico, sirve para tratar de determinar el origen temporal de las variedades implicadas, y sus lugares de cultivo en tiempos remotos, que pueden no coincidir con los actuales.

Los investigadores Javier Ibáñez (ICVV), Gregorio Muñoz-Organero (IMIDRA), L. Hasna Zinelabidine (ICVV), M. Teresa de Andrés (IMIDRA), Félix Cabello (IMIDRA) y José Miguel Martínez-Zapater (ICVV) han participado en el trabajo.

La uva Tempranillo

El Tempranillo es la uva española por excelencia para la elaboración de vino tinto. Además de la superficie de cultivo que ocupa (20% del viñedo español), se cultiva en 56 de las 72 denominaciones de origen españolas.

En Europa está autorizada su explotación en Portugal, Francia, Italia, Grecia, Malta y Chipre. También en Argentina, Australia, Canadá, Chile, República Dominicana, Líbano, Marruecos, México, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Turquía, Uruguay y EE.UU.

En todo caso, no siempre recibe el mismo nombre. El Catálogo Internacional de Variedades de Vid detalla hasta 66 sinónimos del Tempranillo, lo que también demuestra su relevancia y difusión. Algunos de los sinónimos más comunes en España son Tinta del País (DO Ribera del Duero), Tempranillo de Rioja, Aragonés, Cencibel (La Mancha), Chinchillana, Escobera (Badajoz), Tinto Fino de Madrid (Madrid), Tinta de Toro (Zamora), Tinto Aragonés (Aragón) y Ull de Llebre (Cataluña). Además, se conoce en Portugal bajo los nombres Aragonez y Tinta Roriz.

No es fácil encontrar referencias históricas fiables acerca de esta variedad, debido a que el nombre de “Tempranillo” hace referencia a una maduración temprana, y se ha utilizado, con pequeñas diferencias de ortografía, para nombrar distintas variedades: Tempranillo, Tempranilla, Temprano o Temprana (por ejemplo, en el Libro de Alexandre, Mester de Clerecía, siglo XIII).

La primera referencia escrita detallada en el estudio data de 1765 (J. A. Valcárcel), y en ella se describen algunas características de la variedad (resistente piel de la baya, sarmiento fuerte, con maduración 15 días antes que la Garnacha Tinta).

En 1807, Rojas Clemente y Rubio ofrecieron una descripción morfológica más completa, y mencionaron que el Tempranillo fue cultivado en Logroño (La Rioja) y que se había intentado cultivar en el sur de España (Sanlúcar, Cádiz) con un comportamiento poco óptimo.

Cien años más tarde, Manso de Zúñiga (1905) describió rigurosamente la variedad Tempranillo que se cultiva en La Rioja (España) e incluyó sus facetas agronómica, ampelográfica y enológica. Y poco más tarde, García de los Salmones (1914) propone que  el origen probable de esta variedad se encuentra en el valle del Ebro (La Rioja y Aragón), una hipótesis que ratifican ahora estos resultados.

 

FUENTE: UR | 13 julio 2012

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El verano es la época del año ideal para las degustaciones distendidas, las terrazas y largas veladas acompañadas de refrigerios sencillos y ligeros 


Los amantes del queso no tenemos que renunciar a él en verano por ser un producto graso o pesado, ya que existen opciones más ligeras que además podemos combinar tanto en las habituales tablas de queso como en platos elaborados, como ensaladas o crudités. Algunas pistas para elegir nuestros quesos en verano podrían ser optar por los de maduración corta, aquellos que tienen texturas blandas o semiblandas o no olvidarnos de los quesos frescos y requesones.

Nota.- La fotografía es ilustrativa. No contiene los vinos y quesos mencionados en el artículo

Si está pensando que en verano lo mejor es optar por quesos light o menos complejos, nada más lejos de la realidad: el panorama quesero nacional ofrece una amplia gama con variedades ideales para los meses estivales sin tener que renunciar al sabor.

El calor pide quesos tiernos y frescos
Por tanto, en nuestra tabla de quesos veraniega podríamos incluir quesos de vaca tiernos o con periodos de maduración cortos donde los aromas lácteos primarios destaquen, con texturas cremosas, fundentes y al mismo tiempo nada pesadas. En cuanto a los de cabra, podrían ser frescos o con cortezas enmohecidas, de aromas caprinos sutiles y recuerdos a hierbas aromáticas.

Servirán como entrante o postre, en ensalada o acompañados de confituras de frutos rojos… Y no tenemos por qué renunciar a los quesos de oveja, entre los que encontramos variedades de queso tierno con el sabor sutil de la leche, pero menos madurados.

Tabla de sol 
Con estos pequeños consejos, podríamos comenzar la degustación con un queso de Tetilla de la Cooperativa do Campo Capela (A Coruña), elaborado con leche cruda de vaca, o con un queso asturiano de nuevo cuño que demuestra que en la zona hay intensa actividad; por ejemplo, los de la Quesería Artesanal Lazana, de reciente creación, de formato circular plano, de pasta blanda y aromas a hierba y leche fresca. O los tradicionales quesos de Afuega’l Pitu, elaboración de leche cruda que está conquistando medio mundo a la que ahora podemos sumar los Caprichos del Rey Silo, miniquesitos frescos en forma de bola de la Quesería Artesanal de Pravia.
Ideales como entrante o aperitivo de media tarde.
Sobre los quesos de cabra, destacar que estamos asistiendo a una revolución en la Comunidad de Madrid. Quesería Vega de San Martín ha sido de los últimos en incorporarse, con elaboraciones con leche cruda y ganadería propia: rulitos o miniquesos frescos o madurados con corteza enmohecida que no tienen nada que envidiar a nuestros vecinos franceses.

Y para terminar, un queso de oveja extremeño, de delicada corteza enmohecida y pasta semiblanda, con 15 días de maduración. Es el queso Pastura, de Finca Pascualete, que también elabora el Cumbre de Trujillo, madurado unos días más y con una textura mantecosa y atrayente. 

¿Con qué los acompañamos?
El verano es un momento ideal para degustar un buen cava de calidad junto a los quesos, como el que proponemos. 
O, por qué no, un fino, pero uno ecológico de aromas de crianza muy frescos, con algo menos de dos años de paso por bota. Un fino agradable y sorprendente que nos ha gustado especialmente por su ligereza.

Y para el que no quiera renunciar a un tinto, por qué no probar con los nuevos tintos gallegos, elaborados con variedades autóctonas como la Caiño. Este que sugerimos sorprende por sus toques salinos y su refrescante acidez.

En verano, quesos y vinos siguen de la mano.

Can Rafols dels Caus 
Brut Nature Gran Reserva
Bodega Can Rafols dels Caus. D.O. Cava. 
Delicados aromas de su larga crianza, intensa fruta madura, frutos secos. En boca es muy elegante, seco, equilibrado, largo y con mucho volumen. Un cava muy especial perfecto para armonizar.

Fino Piedra Luenga
Bodegas Robles. D.O. Montilla-Moriles. 
Fino ecológico de definidas notas de crianza bajo velo. Boca untuosa y salina, largo y muy delicado. Un vino con agradable final amargoso que llena el paladar. 

Bastión de la Luna 2010
 Forjas do Salnés. D.O. Rías Baixas. 
Fruta roja ácida, notas minerales y balsámicas. Expresión rústica de marcada acidez con mucho carácter gallego. Armonía para paladares en busca de originalidad.
FUENTE: MI VINO. Nº. 176.

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