Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 28 marzo 2016

IMG_4832

Detalle de los vinos

Región

1.- Dönnhoff Kreuznacher Krötenpfuhl. Kabinett    2011

Nahe

2.- Dönnhoff Oberhäuser Leistenberg. Kabinett      2011

Nahe

3 – 4 – 5 – 6. Weingut Pfeffingen Weilberg GG         Añadas:  2010–2009–2008-2007

Pfalz

7 – 8 – 9 – 10. Weingut Keller Kirchspiel GG          Añadas:     2010–2009–2008-2007

Rheinhessen
11-12-13-14. Weingut Dönnhoff Hermannshöhle GG      Añadas: 2010–2009–2008-2007

Nahe

15.- Schloss Lieser Brauneberger Juffer Sonnenuhr Spätlese    2005

Mosel-Saar-Ruwer

16.- Weingut Karlsmühle Lorenzhöfer. Auslese                            1999

Mosel-Saar-Ruwer

17.- Weingut Haag Brauneberger Juffer Sonnenuhr. Auslese.      2005

Mosel-Saar-Ruwer

18.- Weingut Karlsmühle Lorenzhöfer. Auslese                               2005

Mosel-Saar-Ruwer

19.- Schloss Lieser Brauneberger Juffer Sonnenuhr. Goldkapsel 2006

Mosel-Saar-Ruwer

20.- Weingut Dönnhoff Oberhäuser. Brücke. Beerenauslese   Goldkapsel            2006 Nahe
21.- Weingut Dönnhoff Oberhäuser Brücke. Eiswein.                     2011 Nahe

RIESLING.- Uva de origen alemán propia de la región del Rhin, El cultivo de esta cepa se remonta al siglo XI, aunque no logró consolidarse hasta los siglos XVII y XVIII.

Junto a la Chardonnay, es la variedad de uva blanca de más carácter. De maduración tardía proporciona los elementos ideales para obtener vinos nuevos y frescos, cosechas favorables al envejecimiento y vinos de postre complejos y concentrados. Tiene la virtud de mantener la acidez a medida que avanza la maduración lo que hace de ella una variedad idónea para calidades Spätlese y Auslese.

La Riesling es una de las variedades que mejor absorbe y refleja las propiedades del terreno. Los vinos procedentes de las diferentes tierras de producción –pizarras, pendientes arcillosas, primitivas formaciones de rocas, etc.-, se diferencian claramente entre sí. La gama de sabores abarca desde un carácter mineral y afrutado, hasta el meloso de vinos de calidad. La superficie que ocupa en el viñedo alemán es: 20.794 ha. (20,4% del total); y es la primera variedad de uva en Alemania.

En general, los vinos blancos alemanes, a pesar de su singularidad y reconocida calidad, son una incógnita para consumidores no iniciados. Alemania dispone de 13 zonas de viñedos, con diferente topografía, composición de suelos, etc., que junto a la climatología particular de cada una de ellas, transmiten a los vinos diferentes perfiles, que dependen por tanto de la ubicación (suelo y el microclima) que aporta matices muy diferentes vinos. Las condiciones óptimas proporcionan las fuertes pendientes pedregosas de retención de calor a lo largo de los valles de los ríos.

Pfalz, Rheinhessen, Nahe y Mosel-Saar-Ruwer son los lugares de origen de los vinos catados.

Existe una Clasificación de los vinos alemanes, que todo entendido debe saber ya que la ley alemana obliga a señalar el tipo de vino en las etiquetas, con arreglo a la misma. Los vinos de la cata son de la Qualitätswein mit Prädikat (QmP), que corresponden a la calidad superior; dentro de esta categoría se encuentran diferentes Prädikaten, en función del azúcar del mosto y que en orden creciente son: Kabinett; Spätlese; Auslese; Beerenauslese; Trockenbeerenauslese y Eiswein o vino de hielo.

Sin entrar en el detalle de cada vino, por su amplitud, se puede recoger el resumen general. Alcohol: 7,5% en vol. en dos de ellos; 8 y 8,5% en varios; algunos con 10% y otros más con 13 y 13,5%. Téngase en cuenta de que parte del azúcar no se transforma para dar el carácter dulce de algunos de los vinos.

Añadas desde un “antiguo” 1999 hasta los del 2013. Limpios y brillantes en su presentación, con colores de la gama de los amarillos suaves, más o menos intensos según la edad. Con las diferencias del origen y el carácter que aportan las bodegas, los vinos en nariz son aromáticos, de preferencia frutas blancas, tropicales y cítricos en algunos casos. Muestran complejidad, intensidad y persistencia, sin que falte alguno con algún toque “discordante”.

En boca, se repiten las frutas, aparecen los tonos dulces bien compensados con la acidez adecuada en casi todos. Untuosidad, recuerdos mielados, complejidad, y hasta alguno resulta aterciopelado en el paso de boca. Buena intensidad aromática. Alguno de los más modernos necesitan más tiempo, para redondear su carácter.

En un balance amplio se puede cerrar la crónica encomiando el conjunto de la cata, con vinos muy buenos y gratos en la degustación, aunque también hay que señalar que algunos quedaban un poco por debajo de la nota alta del conjunto.

De cualquier manera, una experiencia espléndida para aficionados avanzados y conocedores de los muy buenos alemanes. Animo a mis lectores a acercarse a ellos, con criterio de recurrir a lecturas sobre estos vinos que se pueden hallar en Internet. Como en todo, hay escalas en los vinos alemanes, y merece la pena acudir a un vinoteca y dejarse aconsejar.

Instantáneas de la cata, celebrada en la Sala Autores del Teatro Campos Elíseos.

IMG_4833

 

IMG_4841

Read Full Post »

5fe1f6b5-1db1-4a3a-b84e-d993d625218a-1

 

Días pasados tuvo lugar una cata de vinos en la VINOTECA BELOSTIKALE, regentada por Mónica y Ramón, procedentes aquellos de la Bodega de Juan Carlos Sancha, singular enólogo con muchos años de experiencia, y a quien sigo con interés desde su época de responsable en la Bodega Ijalba, de Logroño.

Juan Carlos Sancha, además de ser docente en la Universidad de La Rioja, investigador y asesor de varias bodegas, dirige su propia bodega Ad Libitum desde 2008. Dispone de 5,5 hectáreas de viñedo propio plantado en pleno Valle del Najerilla. Se trata de viñedos con en los que apuesta por recuperar variedades de vid únicas en peligro de extinción como la Maturana Tinta, Maturana Blanca,Tempranillo Blanco, Monastel Riojana. Practicando viticultura ecológica. Algunas de las viñas, como en el caso de la variedad garnacha, son centenarias. Además cataremos su primer vino natural sin sulfitos añadidos.

El objetivo es contribuir a aumentar la variabilidad genética del viñedo, produciendo vinos diferenciados y de calidad con variedades autóctonas minoritarias y protegiendo viñedos centenarios singulares. Todos los vinos tintos son elaborados mediante vinificación integral en barrica francesa de 500 l.

-Catamos los siguientes vinos:

  -Ad Libitum Tempranillo blanco 2015

  -Ad Libitum Maturana blanca 2015

  -Ad Libitum Maturana tinta 2013

  -Ad libitum Monastel de Rioja 2014

  -Peña el Gato Garnacha centenaria 2013

  -Peña el Gato natural sin SO2 2013

Todos ellos muy satisfactorios y sorprendente alguno de ellos, como los últimos elaborados con garnacha, precisamente ahora que ésta variedad está recuperando su antigua nombradía y que, injustamente, se ha considerado en las últimas décadas, como carente de interés, hasta el punto de que se llevaron a cabo importantes arranques de viñedo. Recomiendo ambos “gatos” aunque del segundo hay muy poca producción.

Read Full Post »

erobertparker-mar2-2011

Pido disculpas por el titular, que a nade pretende molestar, pues no dudo que hay mucho parkerista en el mundo del vino, aunque en nuestro país, después de los fiascos de sus antiguos colaboradores, muchos seguidores abandonaron la “secta”. Aquel interés que hasta hace dos o tres años dedicaba la prensa escrita, especializada o no en el tema del vino, y el gran número de denominaciones de origen y bodegas productoras de vinos, que mostraban orgullosas las puntuaciones del “guru”, al presente ha desaparecido, e incluso en los cenáculos del vino más cercanos que uno frecuenta, apenas hay quien mencione las listas de Parker. Y es normal; las modas son siempre pasajeras y todo cuanto sube… acaba bajando.

Entonces y ahora hemos visto el asunto con cierta distancia, por lo que no nos duelen prendas en publicar la última calificación de la que tenemos noticia. Y que cada cual juzgue como le parezca, que también en el vino, como en tantas cosas de la vida, hay que tener criterio propio.

99 puntos:
Pingus 2006 D.O. Ribera del Duero

98 puntos:
Raul Perez El Pecado 2007 – D.O. Bierzo
Artadi Vina El Pison 2007 – D.O.C. Rioja
Vega Sicilia Unico Reserva Especial NV – D.O. Ribera del Duero
 

97 puntos:
Clos I Terrasses Clos Erasmus 2006 – D.O. Priorat
Raul Perez A Trabe Red 2006 – D.O. Bierzo
Hermanos Sastre Pesus 2005- D.O. Ribera del Duero
Mas Doix Doix Costers de Vinyes Velles 2006 – D.O. Priorato
Bodegas Emilio Moro Malleolus de Sancho Martin 2006 – D.O. Priorato
Bodegas El Nido. El Nido 2006
  – D.O. Jumilla

96 puntos:
Mas Romani (Mas Alta) La Basseta 2006
Bodegas Y Vinedos Mancuso Mancuso 2005
Raul Perez Prieto Picudo 2007 – D.O. Bierzo
Vinedos de Paganos. La Nieta 2006. D.O.C. Rioja
Alvaro Palacios L’Ermita 2006 – D.O. Priorat
Raul Perez La Claudina 2007 Blanco – D.O. Bierzo
Bodegas Fernando Remirez de Ganuza Rioja 2005 – D.O.C. Rioja
Bodegas Sierra Cantabria Amancio 2005 – D.O.C. Rioja
Aalto PS 2006 –
D.O. Ribera del Duero
Descendientes de Jose Palacios. Corullon Moncerbal 2006 – D.O. Bierzo
Dominio de Pingus. Amelia 2006 –
D.O. Ribera del Duero
Espectacle Vins. Espectacle del Montsant 2006 – D.O. Montsant
Bodegas Alto Moncayo. Aquilon 2006 – D.O. Campo de Borja
Benjamin Romeo. La Vina de Andres Romeo 2006 – D.O.C. Rioja
Vega Sicilia Unico Reserva 1999 –
D.O. Ribera del Duero
Terra de Verema. Corelium 2006 –
 D.O. Priorat

95 puntos:
Viñedos Y Bodegas Garcia Figuero Tinus 2006 – D.O. Ribera del Duero
Clos Mogador 2006 – D.O. Priorat
Celler Cal Pla Mas d’en Compte Planots 2006 – D.O. Priorat
Raul Perez. Sacrata 2007 – D.O. Bierzo
Bodegas Y Viñedos Pujanza. Cisma 2006 – D.O.C. Rioja
Hermanos Sastre Regina Vides 2004 –
D.O. Ribera del Duero
Eduardo Garcia. Ramiro’s Ribera del Duero Toro 2005 – V. T. Castilla y León
Mauro Terreus 2004 – V. T. Castilla y León
Bodegas Emilio Moro Malleolus de Valderramiro 2006 –
D.O. Ribera del Duero
Muga. Aro 2005 – D.O.C. Rioja
Bodegas El Nido. Clio 2006 –
D.O. Jumilla

Los Astrales. Astrales Christina 2006 – D.O. Ribera del Duero

Bodegas J A Calvo Casajus. Nic 2005 – D.O. Ribera del Duero

Artadi. Pagos Viejos 2007 – D.O.C. Rioja

Acustic Auditon 2007 – D.O. Montsant

Y esto es todo, amigos.

Read Full Post »

 

img_4485

Maria Victoria Pariente

Conocí a “las Victorias” hace varios años en una edición de Alimentaria, feria anual que se celebra cada año en la ciudad de Barcelona. Tenían en común dos bodegas de vinos: Tintos de Toro una de ellas, y bancos de Rueda en la otra. Por algún tiempo permanecieron unidas en ambos negocios, conocidas popular y respetuosamente en el mundo del vino como “las Victorias”. Después se separaron y emprendieron rumbos separados, Victoria Benavides con la bodega torosana; y Victoria Pariente con los vinos blancos de Rueda. Pasado el tiempo he tenido oportunidad de volver a charlar y degustar los vinos de “las Victorias”, en particular los de Victoria Benavides, en la muestra anual que en Toro se celebró algunos años y que, no ha vuelto a tener repetición.

Dos hechos me han hecho recordar todo lo anterior: Un comentario de Juanjo Marijuan en la Cata del G-II de hace unos días, y el artículo que copio a continuación, leído en la Revista SOBREMESA.

Iba camino de ser maestra, pero como los humanos proponen y el vino y las pasiones disponen, Victoria Pariente acabó montando una bodega y haciendo vinos que se situarían entre los primeros de la oferta de los blancos españoles.

Nacida en Rueda hace más o menos cincuenta y tantos años, el vino no era algo extraño para ella. Al contrario, su infancia se condensa en una imagen donde se ve a una niña corriendo entre las viñas que eran propiedad de sus abuelos, vivencias determinadas por el reloj de las estaciones ligadas al cultivo de la vid. Fue la construcción de la Estación Enológica en Rueda, donde estuvo trabajando una década, la que acabó pesando en el destino vocacional de Victoria. En 1998 salió el primer José Pariente, un verdejo cien por cien con el que la enóloga homenajeaba a su padre.

A partir de entonces fue cimentándose un modelo de negocio que se ha sostenido por una firme concepción vinícola basada en una cada vez mayor comprensión de las variedades verdejo y sauvignon blanc. Son las dos caras de una misma moneda, la de los vinos de Rueda, que no se ha librado de cierta polémica debida al desarrollo de la foránea sauvignon frente a la autóctona verdejo. “Para mí” –explica Victoria– “son dos uvas distintas. Puede que la sauvignon tenga mayor intensidad aromática, pero en boca la verdejo resulta más estructurada. También desde un punto de vista vitícola hay diferencias. La sauvignon necesita más agua, por ejemplo. Pero lo importante es que ambas uvas están perfectamente aclimatadas al viñedo de esta región. Se nos olvida que la sauvignon lleva treinta años cultivándose en Rueda”.

Esta adaptación varietal se aprecia en el catálogo de Bodegas José Pariente, con dos blancos jóvenes (José Pariente Verdejo y José Pariente Sauvignon) a los que se añade el, hasta hace nada, vino más ambicioso de la casa: José Pariente Verdejo fermentado en barrica. Un Cuvée Especial elaborado en depósitos de hormigón, también de verdejo, y del que se elaborarán unas tres mil botellas, será a partir de ya la nueva estrella de la bodega de Rueda. A este se suma el ya presentado Apasionado de José Pariente, curioso dulce de sauvignon blanc que cosechó una espléndida recepción por parte de consumidores especializados en la Prowein de Düsseldorf y en la Alimentaria de Barcelona. Como explica la propia Victoria, la cosa es no parar.

 

FUENTE: SOBREMESA. Revista de Vinos y Gastronomía.

Autor: Juan Manuel Ruiz Casado

 

Read Full Post »

fondo-5

 

Ruega_Logotipo_Color_biggerLa D.O. Rueda ha protagonizado en los últimos años un éxito comercial sin precedentes que ha producido algunas tensiones. Ahora toca detenerse y elegir el camino idóneo que lleve a consolidar lo conseguido.

El éxito comercial de los vinos de la D.O. Rueda en la última década merecerá sin duda ser estudiado en las escuelas de negocios. Ha sido un crecimiento fulgurante, que ha triplicado entre 2004 y 2014 tanto la producción de uvas blancas como las botellas vendidas. Y si nos remontamos una década más atrás, las cifras son aún más espectaculares, ya que en el periodo 1994-2004 las cifras de producción y ventas se cuadruplicaron.

Es una situación sin precedentes cercanos, aunque Rueda fuera una de las zonas vinícolas de España con más raigambre y la uva Verdejo gozara ya en la Edad Media de gran reconocimiento. Su esplendor se apagó en la primera década del pasado siglo XX, cuando la filoxera arrasó casi completamente los viñedos, que habían llegado a ocupar hasta 90.000 ha, siete veces más de lo que cubren en la actualidad.

A partir de aquel desastre la comarca resucitó lentamente y se dedicó primordialmente a la elaboración de vinos generosos al estilo de los finos y olorosos jerezanos, aquí llamados “pálidos” y “dorados” respectivamente, siendo unos vinos rurales, vendidos casi enteramente a granel o en damajuanas. Este nuevo enfoque trajo de la mano a la uva palomino, que llegó a compartir protagonismo con la histórica verdejo.

Los Rueda que hoy conocemos comienzan a gestarse a comienzos de la década de los 70, cuando se instala en la zona Marqués de Riscal, que había llegado hasta allí de la mano del gran enólogo bordelés Emile Peynaud, a quien habían encargado la localización de la zona más idónea para la instalación de una bodega dedicada exclusivamente a los vinos blancos. Peynaud se mostró encantado de las posibilidades que ofrecía la uva verdejo, por su personalidad y por la consistencia en boca que mostraba, recordándole a los blancos de Graves.

Despegue en blanco

A partir de ese momento comienza –con timidez al principio, pero con un impulso arrollador en los últimos 20 años–, la revolución que ha llevado a Rueda a ser la segunda D.O. de España por volumen de ventas (solamente superada por la inalcanzable Rioja) a pesar de que este país nunca ha mostrado excesivo cariño por los vinos blancos.

Pero como ocurre en todos los ámbitos de la vida, los estirones repentinos suelen producir desequilibrios en los cuerpos que los padecen –o que los disfrutan, según se mire– y en Rueda se está viviendo en los últimos años un enfrentamiento ideológico entre quienes están en Rueda porque pueden conseguir vinos dignos a unos precios increíblemente bajos –ya sean elaborados por ellos mismos o por encargo a un tercero– y quienes se mueven en otros niveles de calidad, que lógicamente aspiran a un reconocimiento público y a unos precios de venta en consonancia con esa calidad superior.

Esta tirantez latente estalló públicamente a raíz de la vendimia de 2013, la más abundante de la historia de la D.O. (con casi 100 millones de kilos de uvas), pero una de las más deficientes. Los enfrentamientos en el Comité de Calificación a raíz de la diferente exigencia de calidad por parte de unos y otros miembros, ha conducido a una situación tensa, a la espera de la ejecución efectiva de las sentencias judiciales en que terminaron los desencuentros.

No es objeto de este artículo entrar en quién tiene la razón judicial, sino apuntar –haciendo bueno el refrán de que no hay mal que por bien no venga– que ésta es tal vez una gran oportunidad para sacar de los cajones físicos y mentales proyectos e ideas que se han ido dejando de lado ante la presión acuciante del día a día.

Puede ser el momento oportuno de corregir algunos errores de bulto, como ha sido la desaparición de la antigua mención de calidad “Rueda Superior” en las etiquetas y contraetiquetas, sustituida en su día por “Rueda Verdejo” a demanda de quienes buscaban volumen y fácil reconocimiento, sin aportar al consumidor ninguna pista acerca del nivel cualitativo de los vinos.

Según el presidente en funciones –Pablo del Villar– sí que se están debatiendo éste y otros temas en el seno del Consejo, ante la sensación de que los vinos de Rueda están ganando adeptos por sus precios casi imbatibles, pero están perdiendo imagen de vinos de alta calidad. Para volver a una calificación cualitativa se necesitaría identificar los suelos con mayor calidad, fijar una edad mínima de las viñas y un límite de rendimientos. Esto es algo que parece que se puede conseguir sin gran dificultad, si tenemos en cuenta que la D.O. cuenta ya con un mapa de suelos actual realizado por expertos independientes de prestigio, que sería la parte más costosa del proceso.

Del Villar se muestra partidario de este proceso, sin embargo ve menos factible la adopción de otras menciones más precisas como las denominadas “vino de municipio” o “vino de finca o pago”.

En la actualidad, las viñas plantadas en vaso –las de mayor edad– son solamente 1.462 hectáreas y representan el 12 % del total. Mención aparte merecen las radicadas en la provincia de Segovia, ya que el 41 % de sus 363 ha son muy viejas, incluyen la mayor parte del centenar de hectáreas de viñas prefiloxéricas de entre 100 y 200 años de edad existentes en la D.O., fundamentales en el éxito de algunos de los grandes vinos de Rueda.

Procede repensar el reglamento de la D.O. sobre la base de la realidad de la existencia de vinos de Rueda de dos velocidades: unos, frescos, sencillos y asequibles, con una calidad mínima garantizada, y otros intensos, complejos y expresivos que se puedan codear sin complejos con cualquier vino blanco del mundo. Es evidente que una selección rigurosa en función de los suelos impediría acceder a la calificación “Superior” a una gran parte de los vinos, ya que la plantación de la mayor parte de los nuevos viñedos se ha realizado en terrenos terciarios, menos interesantes desde el punto de vista de la calidad y enfocados a obtener altos rendimientos.

Para confirmar estas sensaciones hemos recabado la opinión de un número significativo de prestigiosas bodegas acerca de si éste sería un momento oportuno de repensar el Reglamento de la D.O. y en todos los casos hemos percibido una actitud favorable a definir una explícita diferenciación de los distintos niveles de calidad exigibles a los vinos. Hemos hablado con Paco y Luis Hurtado de Amézaga, responsables de Marqués de Riscal, la bodega inventora de los Rueda actuales; con Marta Baquerizo, directora técnica de Belondrade; con Maria Victoriaí Pariente, propietaria y directora de José Pariente; y con Miguel Gil, de Gil Family Estates, un bodeguero universal llegado recientemente a Rueda. Pero también con Pedro Ruiz, director general del Grupo Carraovejas, en el que está integrada la bodega Ossian, que mantiene de momento sus vinos fuera de la D.O. y prefiere batallar con el exclusivo argumento de su calidad; y con Richard Sanz, de Menade, que ha sacado de la D.O. varios de sus vinos para poder hacerlos a su gusto, sin condicionamientos.

También hemos escuchado las reflexiones de Ismael Gozalo, un viñador de Nieva, uno de los principales propietarios de viñas prefiloxéricas y que elabora vinos fuera de la ortodoxia que no puede acoger a la D.O. Rueda por sus peculiaridades… y porque elabora menos de 30.000 kilos de uva al año. Una traba más para quienes apuestan por la singularidad.

Evidentemente no están todos los que son pero sí que son todos los que están. Y el sentimiento que transmiten es el de que ha llegado el momento de revisar el Reglamento de la D.O. y de destacar formalmente la calidad de los mejores vinos de Rueda, algo que al final irá en beneficio de todos. Será una tarea ardua porque el peso cuantitativo en las decisiones del Consejo de quienes ponen por delante la relación venta masiva –precio bajo– calidad suficiente es, obviamente, muy importante. Sería bueno que llegaran al convencimiento de que una imagen de alta calidad beneficia a todos los vinos de una D.O.

En todo caso no parece que nada de esto pueda concretarse de inmediato teniendo en cuenta los hechos acaecidos en el Consejo Regulador en los últimos tiempos, algo que sin duda obligará a posponer cualquier debate hasta las próximas elecciones.
Cuestión de menciones

Prevalece en Rueda la sensación de que fue un error poner el acento promocional en la variedad de uva en lugar de en la calidad. La proliferación de plantaciones de Verdejo en otras regiones de España conducirá probablemente a asignar la mención Rueda como garantía de origen a los vinos estándar y Rueda Superior –u otra similar– a los de alta calidad.

En pie franco

Las cepas plantadas en pie franco son un gran tesoro vitícola de Rueda. Aunque las cepas sobrevivientes –con edades entre 100 y 200 años– son muy escasas y representan solo el 0,85% del viñedo actual, sus cualidades excepcionales hacen que las mejores bodegas se disputen sus uvas para redondear y dar un toque final a sus grandes vinos.

FUENTE: SOBREMESA, Revisra de Vinos y Gastronomía.

Autor: Juan Manuel Ibáñez. Lunes, 7 de marzo de 2016

Read Full Post »

IMG_4804

Los vinos de la cata.

SERIE DE LOS VINOS BLANCOS

vistaAmarillo pajizo pálido y brillante.Cata en narizVarietal y seco, con presencia de fruta fresca y notas cítricas y de piña y pera.Cata en bocaSeco y de matices afrutados. De buena acidez y paso agradable.IMG_4806

Muy grato el blanco Guitian, elaborado con la variedad Godello, a la que tan buen resultado le saca la Bodega de A Tapada. A la vista es  amarillo pajizo pálido, con aspecto limpio y brillante. Netamente varietal en nariz, con presencia de fruta fresca y notas cítricas y de piña y pera. En boca es seco, con matices afrutados. Buena acidez y paso agradable en boca. Intensidad media-alta. El Cantayano, elaborado con uvas Verdejo, se manifiesta en la línea de sus “congéneres”, y aunque es repetitivo dentro de su variedad, el vino está bien presentado y resulta agradable en la fase de cata y también con la comida.

Menos interesante el Riesling, que  no acaba de gustar a parte de la mesa, quizás porque el dulce del vino no está debidamente integrado. Y tampoco entusiasma el chardonnay californiano, que se muestra un poco “desvaído”, con fata de “concentración. Las calificaciones, fueron las siguientes:

NOTABLE (86 p) para los dos primeros; y MUY BUENO para los últimos, con 82 y 81 puntos, respectivamente.

SERIE DE VINOS TINTOS

IMG_4809Una cata un tanto difícil, por tratarse de vinos que catamos en contadas ocasiones, a pesar de que su calidad media es elevada. En esta ocasión los cuatro vinos estaban elaborados en base a la variedad Syrah, procedentes dos de Sudáfrica, uno de Australia, y el cuarto de los Montes de Toledo. Tres varietales, y el cuarto un amplio coupage.

El australiano estaba interesante en nariz; intenso en su potencia; rico en matices, como  aromas balsámicos, junto a tonos especiados (pimienta y alguna especie más), frutillos rojos; notas minerales. Todo ello en grata armonía. Muy equilibrado y sabroso en boca. Madera nogable e integrada en el conjunto. Acidez equilibrada y paso de boca suave y goloso con un tanino terso. Cierre de boca de largo final. Calif.: NOTABLE. 87 p.

Y por detrás quedaron los restantes, en una pelea desigual, y aunque los catadores pusimos todo el interés en “descifrar” la variedad, la realidad es que, si bien se calificaron como MUY BUENOS, dos de ellos estaban bien presentados y con buena elaboración. Obtuvieron: 85 puntos el Secateurs, y 83 el Sincerely y el Vallegarcia.

VINOS ESPUMOSOS.

473-517-thickboxIMG_4813Se degustaron dos Cavas catalanes, para festejar el cumpleaños de Espe, que invitó a toda la “peña” con un delicioso postre dulce. Tan solo se calificó el COMPTE DE SUBIRATS, Brut Nature, de sencilla hechura, pero con buenos resultados en la degustación. Recibió un NOTABLE, con 86 p. El cava RECAREDO se degustó con ganas, pero no se puntuó.

Detalle de los vinos de la Cata: >¡Click!>: CATA. G-II. Marzo. 2016

Read Full Post »

LOS VINOS CERVANTINOS

Centenario.oficial.847x400

En el IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra

2252451

La Villa de Bilbao, en la Ordenanza de 1399, regula el comercio de vinos propios y extraños, y en ellas se citan los vinos blancos para enfermos. Desde el siglo XV, la Cofradía de S. Gregorio Nacianceno, que agrupaba a los productores del vino chacolin de la Villa, así como los pertenecientes a los dezmatorios de Begoña, Abando y Deusto, refiere en su documentación la permanente entrada de vinos de Esquivias, Yepes, Madrigal, Medina del Campo, Nava del Rey, etc, para subvenir al consumo de los vinos blancos que ya entonces gozaban de gran prestigio y reconocida calidad. En especial los denominados “para enfermos”, despachados en tres Tabernillas, y con el necesario permiso de los Fieles Regidores.

Con esta evocación deseo ofrecer homenaje y recuerdo a Miguel de Cervantes, sin duda uno de los escritores que más han sabido de vinos, y más los han tratado en sus obras literarias, novelas, obras de teatro, poesía, etc.

Y entre ellos, destaco precisamente los de Esquivias, por coincidir con aquellos que llegaban a la Villa Bilbao en carretas cargadas de odres, cueros y pellejos, y que con frecuencia se mencionan en los viejos archivos de la Villa de Bilbao. Sin duda son los más citados por Cervantes, tanto porque fueran sus preferidos, como por el buen conocimiento que de ellos tenía, pues su mujer, Catalina de Salazar, era natural de dicho pueblo toledano, con el añadido de que la familia de ésta era propietaria de viñedos.

Pero, sin duda, los dos vinos que prefirió Cervantes, por encima del néctar de los pagos de Esquivias, fueron los de Ciudad Real (blancos y tintos) y los blancos de San Martín de Valdeiglesias. Conviene precisar que, mientras el “vino del Santo” (“el mejor vino blanco de España”, en la autorizada opinión de Luis Zapata, y “medicina cordial contra la melancolía”, según el juicio científico del doctor Sorapán de Rieros) provenía exclusivamente del pueblo madrileño que le da el nombre, y se vendía como vino caro o precioso en las mejores tabernas de Madrid, Segovia, Valladolid y otras ciudades de Castilla. Por vino de Ciudad Real se entendía a finales del XVI no solo aquellos producidos en su término municipal; sino que con el nombre genérico de “vino de Ciudad Real” se daban a conocer también los de otros muchos lugares de La Mancha, que no gastaban nombre propio de producción de excelencia (denominación de origen, diríamos hoy), pero cuya calidad estaba igualmente contrastada.

En el prólogo del Persiles el Manco ensalza los “ilustrísimos” vinos de Esquivias, y también hace lisonjera mención de ellos. En las Novelas Ejemplares encontramos dos largas “cartas de vinos”: Una en El Coloquio de los Perros cuando escribe: “Pero ya entiendo y alcanzo tus marrullerías: ahora salta por el licor de Esquivias, famoso al par del de Ciudad Real, San Martín y Ribadavia“; y la segunda extensísima, y más significativa, en El Licenciado Vidriera: “Allí conocieron la suavidad del Treviano, el valor del Montefrascón, la fuerza del Asperino, la generosidad de los dos griegos Can-día y Soma (se refiere al origen de la uva), la grandeza del de las Cinco Viñas, la dulzura y apacibilidad de la señora Guarnacha, la rusticidad de la Chéntola, sin que entre todos estos señores osase parecer la bajeza del Romanesco, todos italianos; a los que añade los más apreciados españoles de la época, como los de Madrigal, Coca, Alaejos, y a la Imperial más que Real Ciudad, recámara del dios de la risa (Cervantes se refiere al Valdepeñas); Esquivias, a Alanís, a Cazalla, Guadalcanal y la Membrilla, sin que se le olvidase el de Ribadavia y de Descargamaría. Finalmente, más vinos nombró el huésped, y más les dio, que pudo tener en sus bodegas el mismo Baco.” No deja de sorprender esta extensa lista de vinos blancos, tintos y rosados de diferentes partes de España que el escritor sitúa en una modesta hostería de Nápoles.

Fue Cervantes lo que en sus tiempos se llamaba un “mojón”, y hoy diríamos un degustador fino, un catador o una buena “nariz”. Distinguía por el olor y el paladar, al igual que Celestina, las diferencias de gusto que dan a sus vinos las diversas tierras y vidueños de España, y hasta presumía de ello. Amaba el vino y, como a Sancho, le resultaba duro verse obligado a pasarse sin él: “Mas sucedióles otra desgracia, que Sancho tuvo por la peor de todas, y fue que no tenían vino que beber.” (Parte I, Cap. XIX).

Pero Cervantes sabía beber, y, desde luego, nunca llegó a contar-se “en el número de los que llaman desgraciados, que con alguna cosa que beban demasiado luego se les pone el rostro como si le hubiese jabelgado con vermellón y almagre”, por utilizar una expresión de su propia cosecha, que entresacamos de La ilustre fregona. Es más, no se le ocultaban al insigne novelista las des-gracias que suelen acompañar a los excesos etílicos; y así las re-presenta por boca de don Quijote, sirviéndose de esta máxima de universal e inmortal memoria, con la que el hidalgo encarece a Sancho la norma de la sobriedad:

Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cum-ple palabra.” (Parte II, Cap. XLIII) 

Read Full Post »

Older Posts »