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Archive for 26 agosto 2015

El crítico de vinos de ABC – JUAN FERNÁNDEZ-CUESTA 21/08/2015 –

 selecciona sus diez marcas favoritas para tomar este verano.

 

Diez albariños imprescindibles

Diez vinos de albariño, pero que poco se parecen entre la mayoría de ellos. Ya sea por existir entre estos diez cuatro añadas diferentes o por su elaboración. Ya sea porque algunos están en su momento justo de consumo y otros demasiado pronto en el mercado. Tampoco tiene mayor importancia porque son vinos con calidad suficiente para aparecer aquí, y unos cuantos con mucha calidad. Quiero destacar, sobre todos, Do Ferreiro. Tiene su explicación, y es que el vino de la bodega de gama superior (Do Ferreiro Cepas Vellas) no saldrá a la venta esta añada y casi toda la producción de la casa ha ido a parar al citado Do Ferreiro. Fino, vivo, suave, fresco y con un equilibrio impactante, es grande, Muy grande. Además, he incluido ciertos blancos poco conocidos pero a la vez con una categoría importante, como Don Olegario, Lagar de Pintos y Moraima.

1 – DO FERREIRO

De lo mejor en todos los sentidos que se podrán encontrar en las tiendas de vinos de albariño puestos a la venta en estas fechas, Sin duda. Toda la frescura, mucha finura y cierta dosis de elegancia.

Puntos: 93. Precio: 14 euros. Añada: 2014. Variedad: Albariño.Bodega: Gerardo Mendez. Meaño (Pontevedra). Tel: 986 747 046. http://www.bodegasgerardomendez.com

2 – GRAN BAZÁN ÁMBAR

Deseos livianos, pero al menos son recuerdos atlánticos, desenvuelto dentro de una acidez lógica y semejante a cualquier albariño del año. Buena calidad, buen equilibrio. Merece la pena en cualquier tiempo y lugar.

Puntos: 91. Precio: 12-14 euros. Añada: 2014. Variedad: albariño.Bodega: Granbazán. Villanueva de Arosa (Pontevedra). Tel: 986 555 562. http://www.agrodebazan.com

3 – DON OLEGARIO

Magnífica expresión de la uva en una añada complicada pero resuelta con creces. Pequeña bodega familiar que elabora como los ángeles con ciertas notas tan singulares como florales.

Puntos: 92. Precio: 12 euros. Añada: 2014. Variedad: Albariño.Bodega: Don Olegario. Corvillón, Cambados (Pontevedra). Tel: 986 520 886/678 561 175. http://www.donolegario.com

4 – CASTRO MARTÍN

Toque mineral en nariz y un conjunto de aromas puros y limpios de fruta blanca. Boca equilibrada por una fruta con recuerdos de melocotón y pera, y reforzado por un intensa chispa de limón y fresca acidez mineral.

Puntos: 90. Precio: 10,5 euros. Añada: 2013. Variedad: albariño.Bodega: Castro Martín. Ribadumia (Pontevedra). Tel: 986 71 02 02. http://www.castromartin.com

5 – VEIGA SERANTES MADURO

Algo distinto. Suave y fino al principio, con cierta exquisitez luego, envuelto por notas minerales, frutas de hueso y cítricas. Muy vivo, aunque creo que lo caté en su mejor momento. O sea, ahora.

Puntos: 93. Precio: 16 euros. Añada: 2010. Variedad: albariño.Bodega: Veiga Serantes. Barrantes, Ribadumia (Pontevedra). Tel: 986 71 00 92. http://www.veigaserantes.com

Diez albariños imprescindibles

6 – TERRAS DE LANTAÑO

Puede llegar a ser todo lo que deseen en bodega que sea, pero más tarde. Ciertos vinos necesitan reposo, ya sea por su gran calidad, que la tiene, o las emociones que transmite, que también. Vive ya fresco y fino, pero será mucho más.

Puntos: 91. Precio: 14 euros. Añada: 2014. Variedad: albariño.Bodega: Viña Cartín. Baión, Villanueva de Arosa. Tel: 986 505 906. http://www.terradelantano.com

7 – MARTÍN CODAX LÍAS

Regresa, con más tiempo en botella, a la senda del encantamiento. Sobresaliente, digno de estar en las mejores mesas. Menor frescura y mayor volumen que en otras catas.

Puntos: 92. Precio: 16 euros. Añada: 2011. Variedad: albariño.Bodega: Martín Codax. Vilariño, Cambados (Pontevedra). Tel: 986 52 60 40. http://www.martincodax.com

8 – MORAIMA

Aromas a fruta con hueso y notas de flores blancas. Equilibrado y con ligera acidez. Largo, sabroso y a la vez con suficiente frescura. Un tesoro de una pequeña cooperativa.

Puntos: 92. Precio: 11 euros. Añada: 2013. Bodega: Viña Moraima. Barro (Pontevedra). Tel: 986 711 206. http://www.adegamoraima.com

9 – MAR DE FRADES

Notas de manzana verde en sus aromas, con tonos salinos y de fruta blanca. Sensación fresca y amable en boca que antecede a un final de paso marino y mineral. Cada año mejor elaborado, mejor material también.

Puntos: 91. Precio: 14 euros. Añada: 2014. Variedad: albariño. Bodega: Mar de Frades. Meis (Pontevedra). Tel: 986 68 09 11. http://www.mardefrades.es

10 – LAGAR DE PINTOS

Riqueza de matices dice la elaboradora, y tiene razón. Podría ser hasta agua de perfume, un toque de anís, notas cítricas, algún recuerdo de fruta blanca. Largo y sabroso, sin perder el sentido de la frescura. Grande.

Puntos: 92. Precio: 13 euros. Añada: 2013. Variedad: albariño.Bodega: Lagar de Pintos. Cabanelas, Ribadumia (Pontevedra). Tel: 986 710 001. http://www.lagardepintos.com

El autor de este blog discrepa en alguno de los vinos presentados, pero en términos generales está de total acuerdo con la presentación del autor de las recomendaciones.

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Cosecha Mecanica de la Vid

 

Las primeras impresiones…..

El descenso de cosecha y la gran calidad de los vinos caracterizan la vendimia 2015 en la DO La Mancha

Con un retraso de entre una y dos semanas con respecto al año anterior, ha comenzado la vendimia en la Zona de Producción La Mancha para las variedades más adelantadas, puesto que desde finales de las pasadas semanas ya se inició la recolección de Chardonnay y el Moscatel. …..

La Denominación de Origen Somontano espera vendimiar 17 millones de kilos de uva

Estas son las previsiones del Consejo Regulador quien asegura que la climatología ha ayudado en las últimas semanas y que la calidad de la uva va a ser buena. Hasta el momento se ha vendimiado un 5% y esta semana todas las bodegas se incorporan de forma generalizada a los trabajos de vendimia…….

Arranca la vendimia en la DO Navarra que espera recoger 77,6 millones de uva un 2,7 más que en la campaña previa

La vendimia comienza en la Denominación de Origen Navarra y lo hace, como es habitual, en la zona de la Ribera Baja. En la localidad de Corella hoy se recogen las primeras uvas de Moscatel de Grano Menudo y está previsto, que en las próximas días se cosechen las demás variedades.

El Consejo Regulador constata el “óptimo” estado vegetativo y sanitario del viñedo

El Consejo Regulador de la Denominación Origen Rioja ha informado hoy de que ha constatado el “óptimo” estado vegetativo y sanitario del viñedo en el primer control de maduración, realizado el pasado lunes, 24 de agosto.

La calidad define la vendimia que arrancó en Petín y O Barco

Dos viñas de godello, una situada en Vilamartín, propiedad de la sociedad barquense Godeval SAT, y otra en Petín -esta de la bodega Teresa Núñez Vega-, abrieron ya la campaña de vendimia de la Denominación de Orixe Valdeorras. Fueron las más madrugadoras de las cuatro DO de la provincia.

Las temperaturas hacen que la uva tempranillo esté lista para la vendimia

El tercer control de maduración realizado por la Denominación de Origen (DO) Ribera del Guadiana durante la tercera semana de agosto apunta a que las temperaturas frescas han hecho madurar la uva tinta de la variedad tempranillo, por lo que en algunas zonas ya está listas para la vendimia.

Seguiremos informando….

 

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Hace pocos años la escena del vino local era calificada de predecible y muy formal. Ahora en cambio son tiempos agitados. Probablemente más que en toda su historia. Viñateros independientes, viñas grandes que se despeinan, nuevos valles, nuevas fronteras, rescate de cepas y tradiciones antiguas y una percepción internacional que valida y celebra este entretenido panorama.

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Un aficionado entra a una tienda especializada en vinos el año 2005. La oferta de etiquetas no es poca. Es, de hecho, abundante. Pero esa supuesta variedad de nombres y colores es, en el fondo, un espejismo. Detrás de ellas se encuentran varios buenos vinos, pero se parecen entre sí y son casi todos de un mismo estilo. Cuesta distinguirlos. Y en la copa, Chile no es largo como en el mapa, sino que corto y acotado a dos o tres regiones. Encima mucho más angosto de lo que, por naturaleza, es.

Diez años después esa historia no podría repetirse. En una década el panorama es otro. Se producen vinos de cordillera a mar. De cepas que antes nadie hablaba. En el norte se han afianzado los valles del Limarí y Elqui, e incluso se hacen vinos en el desierto (Tara, de Ventisquero). Y en el sur, más allá del Biobío hay un valle llamado Malleco y algunos se atreven a hacer vinos en Lago Ranco (Casa Silva). Los productores también son otros. Hay cada vez más alegres viñateros independientes, haciendo vinos que disfrutan. Aunque las grandes bodegas también cambiaron. Se olvidaron de que son unos buques y se mueven rápido como lanchas.

“Cada año aparecen nuevos vinos, nuevos estilos y nuevos rincones de Chile que se van descubriendo. Fascinante”, dice Eduardo Brethauer, editor de la revista Vitis, quien pronto publicará Vinos con cuento, un libro que pretende en parte cristalizar este nuevo panorama.

Esta nueva escena está siendo celebrada por algunos de los críticos más gravitantes del mundo. Uno de ellos, al español Luis Gutiérrez, tiene una historia singular. Apenas lo contrataron hace dos años en The Wine Advocate (la publicación del influyente crítico Robert Parker) para ser quien evalúe los vinos chilenos, se compró todos los libros que encontró del tema y se puso de cabeza a estudiar, organizado como el ingeniero que es.

Pero cuando pisó territorio chileno el año pasado se topó con otra cosa. “Un Chile que no estaba en los libros. Un momento de cambio en el que se está no sólo cuestionando cómo se hacen las cosas. Se están buscando sitios nuevos, maneras nuevas, climas más frescos, darle valor a lo que ya se tiene, como el carignan del Maule o la cepa país. No sólo seguir recetas”, dice.

Gutiérrez, tras catar más de 700 vinos y reunirse con muchos productores, tituló su informe como “The Newer Chile” (“El Chile más nuevo”) y le dió algunos de sus mejores puntajes a etiquetas como Bodegas RE, Clos de Fous, Ribera del Lago, Calyptra, Montsecano o Maitía Aupa (este último, un pipeño). Ninguna de ellas había sido antes siquiera mencionada en Wine Advocate. Y cada una, a su modo, venía desde hace un tiempo abriendo nuevos caminos para el vino local.

Además, subrayó que viñas chilenas ya conocidas, como Undurraga o De Martino, podrían haberse perfectamente cambiado el nombre, porque lo que estaban haciendo hoy poco tenía que ver con su pasado.  “Bienvenidos al futuro”, escribió, celebrando el panorama.

Las transformaciones atraviesan toda la industria, reflexiona hoy. “No es algo solo de los pequeños como MOVI o Vigno [asociaciones de viñateros más independientes]. Los grandes también están cambiando”.

El especialista británico Peter Richards, presentador de la BBC y autor del libro The Wines of Chile (2006), no esconde su entusiasmo respecto a esta reciente evolución. “Ha sido rápida, frenética y fascinante”, cuenta desde Inglaterra. “Debe ser una de las escenas más convincentes del planeta en este momento”.

Su compatriota, la crítica Jancis Robinson —para algunos, la voz más influyente hoy en el mundo del vino— no opina distinto. “La escena del vino chileno se ha vuelto repentinamente emocionante, sólo en unos pocos años, después de haber sido bastante predecible por una o dos décadas”, sostiene.

Dentro de todos los giros de la industria, la mayoría de los expertos destaca el rescate que se está haciendo de olvidadas zonas del sur del país. En especial, de valles como Maule e Itata y sus sectores con viñedos antiguos, de secano (sin riego), donde hoy se hacen vinos muy serios con uvas por años menospreciadas como carignan, país, cinsault o moscatel. Cepas que presuntamente no eran “finas”, como las francesas por todos conocidas.

“De algún modo la rehabilitación de Maule e Itata es el acontecimiento más significativo porque es único de Chile”, opina Robinson.

La británica, que también vino en el último año y escribió sobre su experiencia para elFinancial Times, destacó varios vinos característicos de este “Nuevo Chile” (título de su artículo), entre ellos el moscatel de viña Koyle (la viña que los Undurraga crearon tras vender su bodega homónima) o la misma cepa pero de la viña De Martino (uno de los emblemas del despeine del vino chileno).

Pero el que le pareció más ilustrativo de esta revolución —así la llama— es el vino que Marqués de Casa Concha, tradicional línea premium de Concha y Toro, hizo en gran medida de cepa país, la de mayor arraigo en el sur. Dicha variedad llegó junto con los españoles (por lo mismo hay parras de incluso 200 o más años), pero estaba hasta hace poco relegada a vino a granel y pipeño (o incluso a ni cosecharse). “Dos o tres años atrás esto habría sido impensable”, dijo Robinson.

Con esa cepa vienen logrando resultados notorios desde hace algunos años viñas como Miguel Torres (con su espumante Estelado) o los vinos que hace en Cauquenes el francés Louis-Antoine Luyt. Pero que Concha y Toro, una de las bodegas más grandes del mundo, se haya interesado, produce más impacto.

Según Marcelo Papa —enólogo de Marqués, Casillero del Diablo y también del proyecto Maycas del Limarí— llegar a hacer ese vino se explica por el contexto mundial, donde empiezan a primar tintos más frutales, puros, frescos y livianos.

“Me tienen sumamente motivados los últimos tres o cuatro años”, confiesa Papa. Y lo dice no sólo por aquel vino, sino también por otros que se vienen. Como un cabernet sauvignon, también para la línea Marqués, que será cosechado antes de tiempo, para darle más frescor y que tenga menos alcohol. Se criará no en cubas de acero ni barricas de roble, sino que en fudres, grandes recipientes de madera que hasta hace poco eran piezas de museo.

Santa Carolina también tiene un proyecto de cabernet en esa línea, llamado Luis Pereira, que pretende volver a los tintos que se tomaban en Chile antes de la modernización de los años 90. El futuro, paradójicamente, se trata no sólo de rescatar nuevas variedades, sino también recuperar prácticas y técnicas antiguas de vinificación. Usos que pueden llevarse mejor con el gusto actual.

“Lo importante es ir avanzando sin perder de vista que la base es la calidad”, dice Papa. “Y que pensemos de qué forma somos capaces de poner nuestros vinos en forma más contemporánea, porque los consumidores van cambiando. Hace 10 años los vinos eran más potentes porque las comidas eran más potentes también”.

 

Un nuevo estilo 

Marcelo Retamal es alguien que ha activado varios de los cambios de los que hoy se hablan. El  enólogo de viña De Martino, elegido hace poco dentro de los 30 más importantes del mundo según la revista Decanter, fue, por ejemplo, uno de los precursores del rescate del valle del Itata, con su línea de vinos Viejas Tinajas. Pero sabe que falta. Porque para el consumidor chileno general sigue mandando la inercia de la década pasada, de un solo estilo de vinos.

“Vinos maduros, potentes, con cuerpo, con gusto a madera”, los describe. “Yo al menos estuve hasta el 2010 en ese circo. ¿Pero cuál era el problema? A mí no me gustan esos vinos. Y a los dueños de De Martino tampoco”. En consecuencia desde el 2011 en De Martino no compran más barricas nuevas (aquellas que más le traspasan sus características al producto), porque la consideran un estandarizador en los vinos.

Misma razón por la que no usan levaduras, ni le agregan acidez, ni hacen mayores intervenciones. “Nada de maquillaje. Para que te tomes un chardonnay de Limarí y, te guste o no, puedas distinguirlo. Y esos son vinos que la gente joven está persiguiendo hoy. Es la nueva tendencia mundial. Gente entre 18 y 40, tipos conectados a internet. Vinos para hombres y mujeres, transversales. Es lo que se viene y los que no lo están haciendo van a llegar tarde. Mira lo que hace Francisco Baettig en Errázuriz, un pinot noir de clase mundial en Aconcagua costa, sin barrica”.

Retamal  —personificando también otra tendencia de estos tiempos— tiene en Elqui un proyecto paralelo a su trabajo en De Martino. Una viña que muestra lo audaz que se ha vuelto la viticultura local. Se llama Viñedos Alcohuaz y hace allí mezclas tintas de uvas que crecen a más de 2.200 metros de altura, en la cordillera, donde a veces nieva. “Hacemos el vino en lagares, una piscina de piedra, como los romanos, y pisamos la uva. Y tú dices, esto sí que es show, parafernalia, pero no, tiene un sentido. En altura la uva tiene mucho hollejo y lo mejor para eso es usar el pie”, explica.

El futuro es el pasado

El enólogo Pablo Morandé (con un pie en viña Morandé y otro en su proyecto propio, la iconoclasta Bodegas RE, donde se hacen los vinos en grandes ánforas de greda, en un guiño al pasado) sabe tanto del vino chileno y sus historia, en buena parte porque mucha de ella la ha vivido en carne propia, que no compra fácilmente que estos años sean los más movidos.

“Cambios ha habido muchos y desde siempre”, dice. Y recuerda que el gobierno de Frei Montalva fue malo para el vino (porque empezó la jornada laboral continua y se suprimió el almuerzo),  también la sobredemanda que hubo para el período de Allende y ciertamente las transformaciones que sucedieron cuando él ya estaba en la primera línea del vino local, a inicios de los 80, trabajando en Concha y Toro. Como cuando se empezó por primera vez a etiquetar a los vinos por cepa, una rareza para entonces. Y, cómo no, recuerda nítidamente cuando tuvo la ocurrencia de ir a plantar viñedos al valle de Casablanca, buscando un clima fresco para blancos que debían ser de igual manera.

Aquella idea, catalogada como locura (le decían que no había agua, que la uva no iba a madurar, que no saldrían buenos vinos) fue el germen de algo que está hoy mucho más extendido: que el vino en Chile no tenía por qué acotarse al valle central, de Santiago hasta Talca, entre las dos cordilleras.

“No logré convencer a mis patrones. Lo tuve que hacer solo, como Quijote”. Pasaron más de 10 años para que otros se le sumaran y hoy Casablanca no es sólo es una de las zonas más prestigiosas (donde tienen uvas todas las grandes viñas), sino que marcó la pauta para que Chile se atreviera con lugares aún más frescos y costeros, como San Antonio y Leyda, y perderle el miedo no sólo al mar sino que a cualquier lugar inexplorado.

“Esta búsqueda no para”, dice Morandé. Y plantea una tesis interesante: “Es una suerte de reconquista. Yo creo que hubo viñas en muchos de los lugares donde hoy se están plantando como algo nuevo y una tremenda noticia. A lo mejor pasaron 200 años sin viñas por eso nadie lo recuerda. Me imagino que en todo lo que se está plantando años atrás hubo viñas. Entonces no es nuevo salvo que te vayas a los extremos de Chile”, dice.

“Espero que todo esto no sea una moda, que se hagan las cosas con convicción”, dice Eduardo Brethauer, compañero de Morandé en Vigno, asociación que ideó para rescatar la cepa carignan.  Y tiene claro que bajo este boom hay realidades que no son para celebrar. “Como el consumo interno, que da pena”, dice.

Está estancado en los 13 litros por persona anuales (la cerveza promedia 40), aunque el último tiempo ha subido moderadamente la calidad de ese consumo, según Vinos de Chile. Quizás un atisbo de lo que pueda venir: que el chileno promedio pueda enterarse y participar más de todos estos cambios en el vino, que de momento se acotan más a un nicho de fanáticos.

Brethauer cree que hay barreras de lenguaje que es preciso subsanar. “No puede ser que el vino se trate de gurúes hablando como desde su púlpito a otros que no saben nada, de acidez, taninos y sulfitos. Es una cuestión absolutamente vertical. Y lo otro es que hay que quitarle la solemnidad a este mundo. Que el vino aparece como una cosa intelectual, lejana. Esto tiene que tener humor”, asegura.

Reflejará eso en su libro, dice. Como también cambiará las categorías para clasificar a los vinos, las que siempre aparecen en las guías. No quiere clasificar ni por valles, ni por cepas, ni por bodegas, sino por la personalidad de los vinos: “acampados”, “ancestrales”, “aristocráticos”, “místicos”, etcétera.

Suena loco, pero qué mejor para estos tiempos.

EN LAS GRANDES LIGAS

“Hoy todo el mundo tiene mucho orgullo por nuestro vino, por lo que cuesta creer lo que te voy a mostrar”, dice Eduardo Chadwick, presidente del grupo de viñas Errázuriz. Y saca en su oficina una enciclopedia del vino hecha por The Wine Advocate, de hace unos 10 años, y lo primero que muestra es el índice. Nuestro país ni aparece. “Lamentablemente Chile no existía y eso es lo que hemos intentado cambiar”, dice.

Pese a que dirige un grupo vitivinícola, Errázuriz, que ha sido protagonista de varios de los cambios actuales, Chadwick  es más reconocido por sus esfuerzos por poner al vino chileno en las grandes ligas y derribar los prejuicios que hacían que nos vieran únicamente como país productor de vinos buenos, bonitos y baratos.

Entendió que aquello pasaba no sólo por producirlos. Y siguiendo el ejemplo de los norteamericanos en los 70, se pasó buena parte de la última década organizando en las grandes capitales del mundo catas a ciegas en donde se enfrentaban los vinos íconos de su viña (como Seña o Viñedo Chadwick) con los mejores exponentes de países como Francia o Italia. A cada evento (bautizado como la Cata de Berlín, en honor a la primera, el 2004) convocaba a los críticos más relevantes de la zona y el resultado fue que sus vinos se pararon de a igual a igual, e incluso ganaron varias de estas catas.

“Había una dificultad grande en que los principales líderes de opinión reconocieran que Chile podía producir vinos de lujo. La importancia de estas catas fue situarlos en un terreno imparcial. Y la sorpresa fue que en más del 90 por ciento de las ocasiones uno de nuestros vinos estuvo en el top 3 de preferencia”, dice, con orgullo.

Muchos todavía hablan de que les es difícil vender afuera a mayores precios.

Nosotros estamos logrando consistentemente ir aumentando la venta de vinos más premium, que es el gran desafío. Somos positivos y vemos que hay una demanda creciente por vinos de calidad. Hay que entender que producir un vino es el 50 por ciento del desafío, sino menos. El gran desafío es convencer al consumidor mundial de la calidad de tu producto.

¿Qué opina de los muchos cambios que está protagonizando nuestra industria?

Muestran la potencialidad, el dinamismo que hay en esta industria del vino. Creo que la diversidad de zonas y latitudes, montaña, costa, norte, sur, y diferentes variedades le ha dado a Chile una complejidad y una diversidad que tiene un gran valor para posicionarnos como marca a nivel internacional.

FUENTE:   latercera.com    Cristóbal Fredes 15 de agosto de 2015   Chile.

http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2015/08/659-642976-9-mas-emocion-en-el-vino-chileno.shtml

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La reconversión varietal está hecha y tiene productos de reconocida calidad internacional, pero padece los avatares de la macroeconomía. Apuesta a otras reglas de juego.

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Debiera ser tiempo de cosecha y crecimiento para la vitivinicultura nacional, para ello se apostó fuerte en la última década. Sin embargo el panorama es bastante distinto a lo planificado y sólo se aprecian caras largas y velados reclamos entre los distintos actores de la actividad.

Hoy el sector vitivinícola argentino hace agua por todos los frentes producto de las condiciones imperantes en la macroeconomía, las que lo fueron acorralando hasta restarle toda posibilidad de rentabilidad y expansión.

Esta actividad productiva lleva más de una década de profundo recambio en el campo y en su infraestructura bodeguera, con inversiones de magnitud para modernizarse en todo sentido, pero en la actualidad se encuentra privada de desarrollar todo su potencial, al igual que ocurre con la mayoría de las economías regionales del país.

Una de las apuestas realizadas por el sector fue una impresionante reconversión de varietales. Entre el año 1990 y el 2015 la vitivinicultura argentina arrancó 66.670 hectáreas implantadas con variedades de poco valor para el mercado y para los desafíos que planteaba un nuevo consumidor de vinos a nivel mundial, que comenzaba a perfilarse como más selectivo y dispuesto a pagar más por productos de calidad.

De acuerdo con el último informe sectorial elaborado por la División Vinos del Banco Supervielle, la variedad que más sufrió la embestida renovadora fue la Criolla Grande, de la que se extrajeron 20.560 hectáreas en el país.

En orden de importancia le siguieron la Cereza (-13.494 hectáreas); Pedro Giménez (-9.037 hectáreas) y Moscatel Rosada (-8.586 hectáreas).

tourdebodegaenclosdelossiete_0En el mismo período se apostó a variedades vitícolas de mayor presencia y demanda entre los consumidores. Es así que se plantaron 77.760 hectáreas de nuevos varietales, en su mayoría uvas tintas y ya con una fuerte apuesta por el Malbec, que en estas tierras encontró el ambiente ideal para un desarrollo diferenciado del que logró en el resto del mundo.

Esta variedad emblema de la vitivinicultura argentina creció en 28.847 hectáreas en los últimos quince años y fue acompañada por el Cabernet Sauvignon (+13.390 hectáreas), el Syrah (12.314 hectáreas) y Bonarda (+7.179 hectáreas).

La variedad Malbec, dice el informe del Supervielle, fue la impulsora de este cambio profundo en el sector ya que en el 2011 pasó a liderar la superficie plantada en Argentina, con 39.000 hectáreas, luego de haber pasado por un fuerte proceso de erradicación en la década del 80 por las bajas cotizaciones que tenía esta uva para vinificar.

Luego del Malbec, la mayor expansión como se indicó fue para el Cabernet Sauvignon, anteriormente considerada la cepa más atractiva a la hora de decidir inversiones en materia vitivinícola.

El avance del Syrah se asentó básicamente en dos cuestiones principales. La primera de ellas fue el auge de este varietal en los mercados mundiales, de la mano del éxito exportador australiano, y la segunda era la posibilidad de tener diferimientos impositivos, especialmente en la provincia de San Juan, donde este varietal se adaptó muy bien.

Por último, la variedad Bonarda, que supo tener largas épocas de desprestigio ya que estaba relacionada con la elaboración de productos de baja calidad y poca aceptación en el mercado, recuperó su esplendor y se posicionó en lugares de privilegio nuevamente debido a su adaptación para cortes de vinos, especialmente con Malbec, y sus elevados rendimientos en ciertas regiones productivas.

Cambios en el mapa vitivinícola

El cambio del tipo de uvas que experimentó la Argentina coexistió con otro de gran magnitud que fue la tecnología de riego, que expandió la superficie en zonas agroecológicas muy aptas donde no era posible la irrigación tradicional. Así la vitivinicultura argentina comenzó a “mudarse” a zonas de altura o regiones donde la amplitud térmica y los suelos permitieron el desarrollo de variedades que expresaron mayor calidad en uvas demandadas en los mercados internacionales.

Las tres provincias de mayor expansión de superficie entre el 2001 y el 2013 fueron Mendoza, Neuquén y Salta.

En el caso de Neuquén, la más nueva de las regiones vitícolas del país, se expandió de la mano de inversiones privadas con apoyo financiero promocional del Estado y gracias a condiciones agroecológicas diferenciales por la latitud, la exposición al sol y la presencia de vientos durante el año.

Aquí adquirió fundamental importancia la producción de varietales tintos como el Malbec, que logró una especial adaptación y diferenciación. También es notable la plantación e impulso que tiene el Pinot Noir para la producción de vinos tranquilos. Gran parte de la expansión de este varietal se dio en esta región.

El precio de las uvas para vinificar

Con muy bajo porcentaje de operaciones de compra-venta de uva registradas hasta el momento en la actual temporada, se puede observar claramente una tendencia de los precios de la uva en la temporada 2015. Nominalmente para el promedio global se observa un 35% de disminución, aunque esta caída está muy influenciada por las uvas rosadas. En el caso de las variedades tintas, los precios de esta temporada se ubican un 2% por debajo y las blancas un 11%. Corregidos los valores nominales por inflación, la caída total se ubica en el 36%. Se trata de uno de los peores registros de precios en los últimos quince años.

Como indicó “Río Negro Rural” en su edición del 11 de julio pasado, los pequeños y medianos productores vitivinícolas regionales no escaparon a las generales de la ley y padecieron en carne propia el desajuste y atraso que hay en los precios para la uva.

Según dijeron, en el mejor de los casos obtuvieron 3,50 pesos por cada kilo de uva Malbec entregado, siendo este un producto de calidad premium surgido de viñedos de alrededor de 70 años de edad. Los valores que recibieron los productores locales fueron similares a los obtenidos el año pasado e incluso en temporadas anteriores.

En un escenario inflacionario se hace evidente la pérdida de rentabilidad o, peor aun, se produce a costos superiores a los retornos obtenidos, una ecuación que atenta contra el desarrollo de la actividad.

Como se puede apreciar en los cuadros adjuntos, el precio promedio para las uvas tintas obtenido este año fue de 341 pesos por quintal, es decir 3,41 pesos por kilo. En términos nominales, este valor fue superior solamente al alcanzado en la temporada 2002, que fue de 3,20 pesos por kilo. Pero, deflactado por inflación, se obtiene un valor real de venta de 78 centavos por kilo este año contra los 6,80 pesos por kilo obtenidos en el 2009. Es decir que en las últimas seis temporadas el precio promedio pagado por el kilo de uva tinta al productor se desmoronó un 88%.

Algo similar ocurrió para las uvas blancas, que en el 2009 se pagaron 4,5 pesos el kilo y el valor real promedio obtenido este año fue de 46 centavos.

Desde el 2010, la cotización promedio del total de uvas para vinificar ha caído consecutivamente y la falta de rentabilidad promedio de la producción de uvas es generalizada, ya sea que se trate de uvas para vinos básicos de bajo precio o para varietales de media y alta gama, sostiene el trabajo del Supervielle.

Esta situación influye negativamente tanto en el precio actual de las propiedades como así también en la tasa de inversión. Un efecto no deseado y de gran impacto en la competitividad de los próximos años será la baja inversión en mantenimiento y la consecuente pérdida de calidad de las uvas, que pueden afectar el abastecimiento de vinos en calidades demandadas y dinámicas como son las categorías premium.

Tendencias de consumo

La actividad vitivinícola no sólo tuvo que lidiar con las pobres condiciones que le ofrecía la macroeconomía a nivel local, sino también con un fuerte cambio en las tendencias de consumo de la población. Pese a que en la Argentina se bebe más alcohol, el vino es uno de los productos que perdió más terreno.

Es por ello que ahora se busca captar consumo joven apuntando a las preferencias que tiene este segmento sobre lo que bebe, fundamentalmente productos con menos alcohol y con mayor grado de dulzor (ver recuadro).

Las disposiciones que se han tomado en la materia buscan sacarle clientes a la cerveza, cuyo consumo creció casi 40% en la última década y llegó a 44,5 litros por habitante al año.

El consumo de vino actual se ubica en 23,7 litros por habitante al año, mientras que la bebida que se viene posicionando fuerte es el fernet. Sólo en los últimos dos años su consumo aumentó un 30% y ya es la bebida preferida de al menos un cuarto de la población argentina, unos 10 millones de consumidores.

FUENTE: RioNegro.com.ar. 20 agosto 2015

http://www.rionegro.com.ar/diario/el-sector-vitivinicola-aguarda-un-guino-para-resurgir-7887956-10942-notas.aspx

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En Estados Unidos, al norte de la soleada California, en los valles de Napa y Sonoma, se cultivan extensas franjas de viñedos con los que se elaboran algunos de los mejores vinos del mundo. Para los amantes del buen vino y de los paisajes bucólicos, es un lugar único, pues resulta un placer recorrer el entramado de pequeñas carreteras que circundan ríos, praderas y valles, jalonadas por cientos de bodegas que han visto en esta fértil región un espacio ideal para dar rienda suelta a una imaginación enológica desbordante. Información facilitada por la web de estilo de vida de lujo azureazure.com.

A continuación, les mostramos tres vinos producidos en excelentes bodegas de una zona que bien merece una visita.

bottle_archimedesArchimides 2010 PRODUCTOR: Francis Ford Coppola Winery // REGIÓN: Alexander Valley, Sonoma Valley
Francis Ford Coppola siente una inmensa pasión por el vino, la comida y la aventura. De hecho, el cineasta estadounidense se dedicó con empeño a construir una bodega que actualmente es la envidia del valle de Alexander, pues dispone de bares de degustación de vinos, dos restaurantes, piscina, cine, un pabellón de artes escénicas y un inmenso parque. Dentro de su amplia propuesta encontramos uno de sus vinos más afamados, el Archimedes. Se trata de una mezcla de estilo Burdeos elaborado con uvas cabernet sauvignon y cabernet franc, que brinda sabores extravagantes e inmensamente concentrados de cerezas negras, ciruelas rojas, sándalo y vainilla, junto con taninos suaves y aterciopelados.

Reserve to Kalon Vineyard 2011 PRODUCTOR: Robert Mondavi Winery // REGIÓN: RMW_2011_ReserveCab_Magnum_lowResOakville, Napa Valley
Hablar de Robert Gerard Mondavi es referirse a una de las personas responsables de la fama que actualmente ostentan los vinos californianos. Él fue un visionario que dio fama a sus vinos gracias a su perseverancia y, aunque actualmente la bodega no pertenece a la familia, sus propuestas continúan siendo del gusto de la crítica especializada y del público en general. El Reserve To Kalon Vineyard 2011 es un vino concebido con uvas cabernet sauvignon, cabernet franc y petit verdot, con un intenso color teja profundo y aromas a licor de Cassis, moras y violetas, que al paladearlo muestra su marcada mineralidad e intensidad frutal con toques de plantas balsámicas, como el romero y el tomillo. Posee un final persistente, agradable y equilibrado. Un vino excelente. Precio en origen botella magnum: 325 dólares USA.

2007-2010-Beringer-Private-Reserve-Cabernet-Sauvignon-Napa-ValleyBeringer Private Reserve Cabernet Sauvignon 2009 PRODUCTOR: Beringer Vineyards  // REGIÓN: St. Helena, Napa Valley
Beringer, fundada en 1876, es la bodega más antigua del Valle de Napa, y también una de las m
ás prestigiosas, gracias a su apuesta por la excelencia y la calidad en cada una de sus creaciones. Ubicada en un lugar precioso, rodeado de viñas, la bodega programa visitas que incluyen una cata de sus interesantes vinos. Una de sus apuestas más brillantes es el Beringer Private Reserve Cabernet Sauvignon 2009, elaborado con un 98% de cabernet sauvignon y un 2% de petit verdot. De intenso color rojo oscuro, posee aromas a bayas, flores silvestres, menta y regaliz. En la boca desata multitud de sabores florales y a frutas rojas con toques mentolados. Es un vino intenso, complejo, profundo, persistente y elegante, que muestra lo mejor de un terror privilegiado. Precio origen: 125 Dílares.

FUENTE: elEconomista.es. 20 de Agosto de 2015.

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Bodegas Protos cierra una década de inversiones de más de 58 millones de euros para “mejorar en calidad e innovación”

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Bodega de Peñafiel

Bodegas Protos ha invertido más de 58 millones de euros en diez años en diversas áreas de su entramado empresarial para “mejorar la calidad” de sus vinos y adaptarse a los “nuevos tiempos”, para lo que ha apostado por la “innovación y el liderazgo en el sector”.

VALLADOLID, 20 (EUROPA PRESS)

En cuanto a sus instalaciones, Protos ha apostado entre los años 2004 y 2008 por construir en la Ribera del Duero “una de las bodegas más vanguardistas del panorama vinícola nacional”, diseñada por Richard Rogers y que ha supuesto una inversión inicial de 36 millones de euros, según ha informado la bodega en un comunicado recogido por Europa Press.

A ello se le suman nuevas inversiones en 2013, con la instalación de una nueva línea embotelladora, que supuso 1,3 millones de euros; la ampliación del parque de barricas en 2014, con una inversión de 1,4 millones de euros, además de implementar un Sistema de Gestión de Almacenes y de un Equipo de Depuración, que comprendieron entre ambos una partida presupuestaria de 400.000 euros.

La bodega también invirtió en 1989 en Anguix (Burgos), con el fin de estar “más próxima a sus viñedos viejos de mayor calidad”, y en 2004 acometió una ampliación de 2,5 millones de euros.

Tras casi veinte años de funcionamiento, este año, con el fin de “mejorar la calidad” de sus elaboraciones y acondicionarla para poder ofrecer en un futuro visitas guiadas, ha realizado una inversión de 1,65 millones de euros en la sede burgalesa.

En 2006 Protos construyó una bodega propia de elaboración en La Seca (Valladolid), lo que supuso una inversión inicial de 6 millones de euros. Dos años después, la bodega llevó a cabo la primera ampliación de las instalaciones, que ascendió a 3 millones de euros, y este año se ha realizado una segunda ampliación para poder acometer la “demanda existente” que supondrá la “duplicación de la capacidad actual” y contará con una inversión de 2,1 millones de euros adicionales.

4,2 MILLONES EN INVESTIGACIÓN

Estas bodegas han invertido más de 4,2 millones de euros en la investigación de varios proyectos entre los que destaca el ‘Proyecto Tinta del País’, con el que se busca la “excelencia” en la viticultura y enología a través de la “mejora de la calidad de la variedad de uva autóctona” y del estudio de las técnicas de cultivo, transformación y control en el vino.

Otro de los proyectos que ha puesto en marcha es el ‘Banco de germoplasma’ que es una iniciativa en la variedad ‘tempranillo’ originaria de Ribera del Duero, con el objetivo de “conservar la autenticidad” de la variedad típica de esta Denominación de Origen.

También ha llevado a cabo la ‘Caracterización de barricas’ a través de un estudio en el que se han incluido hasta 46 tipos distintos de barricas por año, desde las habituales de roble francés y americano hasta otras más diversas procedentes de Rumanía y Hungría.

El proyecto ‘Cenit- Demeter’ ha consistido en la alianza a otras bodegas de toda la geografía española cuyo objetivo es el “desarrollo de estrategias y métodos vitícolas y enológicos” frente al cambio climático y la aplicación de nuevas tecnologías que mejoren la “eficiencia de los procesos resultantes”.

Bodegas-Protos

Primitiva bodega

FUENTE;
http://www.europapress.es/castilla-y-leon/noticia-bodegas-protos-cierra-decada-inversiones-mas-58-millones-euros-mejorar-calidad-innovacion-20150820122551.html. 20 de agosto de 2015

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paella

Señores, se levanta la veda en Torrevieja, Benidorm, Sitges y Fuengirola. Empieza la caza del moreno, del hueco en la playa, de la silla en el chiringuito y de la mesa en la pizzería.

Y este año me parece que en vez de escopetas, el personal lleva cañones que han ido engordando tras meses de trabajo duro, así que prepárense, propietarios de hoteles y restaurantes, que llegan las vacas gordas (y no hago alusión a señoras con kilos de más, sino contraposición a vacas flacas), el momento donde sacar el sable e hincarlo sin mirar, a derecha e izquierda, saqueando bolsillos en ese momento de relax y descuido que supone el veraneo.

El caso es que una de las estampas más entrañables del año es el del robo permitido. Ese momento en el que el marido saca la cartera y le compra un cucurucho de altramuces a sus hijos abonando tres euros sin pestañear o paga con una sonrisa la cuenta de la paella seca, pasada y sin sabor –a 20 euros por persona– tras soportar estoicamente una espera de dos horitas para comer.

En verano vale todo, en la costa todo vale y parece que la desidia se apodera de nuestro criterio mientras el sudor recorre nuestra piel y nos invita a soportar sin queja ni requiebro el maltrato dominguero. Pero aunque muchos no lo sepan o no lo quieran saber, en cada rincón bañado por el turismo y el mar de nuestro bonito país, existen chefs de honestidad inquebrantable que no se dejan llevar por la fácil estafa y demuestran profesionalidad hasta con listas de espera interminables en su libro de reservas. Sitios inolvidables, cocinas espectaculares que se mezclan con esos bochornosos abusos estivales para darnos un respiro a los que sabemos informarnos. Seguro que vayas donde vayas hay un lugar que merece la pena, que te emociona, que recupera tu animo de la mediocridad y lo eleva al cielo. Y está esperándote. Nunca, jamás, dejes de buscarlo.
FUENTE: SOBREMESA, Revista del Vino y la Gastronomía. 5 agosto 2015. – Autor: Mayte Lapresta.

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