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Archive for the ‘Noticias de bodegas’ Category

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El grupo SPI, con sede en Luxemburgo pero propiedad del millonario ruso Yuri Scheffler, es desde el pasado miércoles el nuevo propietario de Vinos de Pago de Arínzano, una de las cuatro sociedades que integran el grupo bodeguero construido por la familia Chivite en Navarra y Rioja. Manuel Louzada, enólogo portugués responsable hasta hace pocas semanas de Bodega Numanthia (DO Toro), ha sido nombrado director general del grupo bodeguero de SPI, que integra bodegas en Argentina, Toscana (Italia) y la recién adquirida firma navarra.
Vinos de Pago de Arínzano, como el resto del grupo navarro-riojano, estaba incluído en el Fondo Fénix, constituido por los principales bancos por firme sugerencia del Gobierno español para hacerse cargo de firmas emblemáticas que atraviesan dificultades. El fondo es propietario del porcentaje de acciones de esas empresas equivalente a la deuda que tengan con ellos (en el caso del grupo Chivite se cifraba en el entorno de los 50 millones de euros) y se hace cargo de su gestión hasta dar salida a esa deuda, como es natural casi siempre a través de la venta.

Fueron precisamente los requisitos de ese fondo el principal impedimento para cerrar una operación que se ha prolongado al menos desde principios de este año. Un primer intento se frustró por la exigencia al comprador de justificar el origen del dinero de la operación, una condición que viene impuesta por la política internacional contra el blanqueo de capitales.

Cimientos de vodka

Yuri Scheffler puso las bases de su fortuna (Forbes la cifra en 1.790 millones de dólares) en 1997, cuando compró el vodka Stolichnaya a la sociedad estatal rusa VVO Soyudimport por 285.000 dólares. La operación incluía Moskovscaya (la etiqueta roja; la de Stolichnaya era verde), la otra marca de vodka ruso conocida internacionalmente en época de la Unión Soviética, ambas creadas en la década de los cincuenta y destinadas a la exportación. La compra tuvo consecuencias y, a partir de 2001, con la llegada de Putin al poder, el Estado ruso intentó recuperar la propiedad de esas marcas. El pleito provocó la salida de Scheffler de Rusia y el desdoblamiento de la marca. Mientras se dirime la propiedad, se produce en Estonia la Stolinchnaya que se vende en todo el mundo excepto en Rusia, que sigue fabricando la suya propia. El vodka fue la base de Stoli Group, filial de SPI Group, que también es distribuidora de marcas de todo el mundo (entre ellas los vinos de Freixenet y Miguel Torres) en las antiguas repúblicas soviéticas del Báltico.

La división vinícola se puso en marcha con la compra en 2006 de una parte de las acciones de Frescobaldi, grupo que posee cinco bodegas en diferentes zonas de la Toscana (Italia). En 2011 compró Achaval Ferrer, una de las casas punteras de Mendoza (Argentina). Vinos de Pago de Arínzano es la tercera adquisición pero el magnate ruso, conocido por su pasión por el lujo (su yate Serene es el cuarto más largo del mundo, con 134 metros de eslora, y está valorado en 330 millones de dólares) y por los vinos de primera línea, estudia personalmente otras posibles adquisiciones en California, Chile, Francia y Portugal.

Fichaje portugués

Manuel-Louzada

En esa labor ha de participar el nuevo director general de la división vinícola, el portugués Manuel Louzada, que procede del gran grupo del lujo, Louis Vuitton Möet Hennessy (LVMH). Louzada tomó la dirección de Bodega Numanthia (DO Toro) cuando el grupo francés la compró a la familia Eguren, en 2009, cargo en el que a principios de julio fue reemplazado por el francés Stephane Point, que procede del equipo de Bruno Prats, padre de Jean Guillaume Prats, director general del grupo vinícola de LVMH.

Originario de la región portuguesa del Douro, Manuel Louzada tenía ya currículo español desde los años noventa, cuando participó en el frustrado proyecto catalán de Chandon (DO Cava y DO Penedés) y después recorrió las diferentes bodegas que posee el grupo en distintas zonas del mundo. En la última etapa compaginaba la dirección de Chandon Argentina con la de la bodega de Toro.

DO a medida

Vinos de Pago de Arínzano fue el gran proyecto de la familia Chivite. Es una amplia finca situada a orillas del río Ega, con una superficie total de 335 hectáreas de las que 128 están dedicadas a viñedo. La familia Chivite adquirió la propiedad, denominada Señorío de Arínzano (su existencia y el cultivo de la vid aparece documentada en el siglo XI), en 1988 y enseguida hizo de ella la joya de la corona. Inició la plantación de viñas, que habían desaparecido de esa zona en el siglo XIX, y puso en marcha importantes proyectos de conservación del ecosistema, rico en fauna y flora singulares.

Esas viñas han tenido una participación no desdeñable en la excelente gama de vinos Chivite Colección 125, lanzada en los primeros años noventa con motivo del aniversario de las primeras exportaciones de vinos realizadas por los creadores del rosado Gran Feudo. La finca cuenta con una capilla neoclásica de principios del siglo XIX, una casona blasonada y la espectacular bodega, obra de Rafael Moneo, que fue inaugurada en 2008.

En octubre de 2007 la Comunidad Foral de Navarra aprobó la DO de Pago de Arínzano para la práctica totalidad del viñedo del Señorío de Arínzano. Fue una calificación extraña, concedida un año antes de la salida al mercado de los primeros vinos cuando entre las normas para acceder a esa calificación figura una trayectoria de años de prestigio. Tal vez se contabilizaron precisamente los vinos de la marca Chivite Colección 125.

En los últimos años, tras la salida de la empresa familiar del enólogo Fernando Chivite, enfrentado con el resto de los accionistas, los vinos se elaboran bajo la asesoría del enólogo francés Denis Dubordieu, profesor de enología de la Universidad de Burdeos (fue profesor precisamente de Fernando Chivite), propietario de cinco châteaux en Burdeos y asesor de Château Cheval Blanc, pero considerado como una autoridad en el terreno de los vinos blancos. Bajo su mando se lanzó a finales de 2012 el segundo vino de la bodega, Arínzano La Casona, con el que se completa el esquema bordelés de un grand vin, Arínzano, y una segunda marca que aprovecha los descartes de la primera.

Secretos financieros

No ha trascendido el importe de la operación, que se ha rodeado desde el principio de misterio y compromisos de confidencialidad. No obstante, algunas fuentes estiman en torno a 30 millones de euros, con lo que se cubriría una parte importante de la deuda del grupo Chivite, que, tras la reestructuración llevada a cabo en 2013, está formado por dos bodegas en la DO Navarra, J. Chivite Estate Family, con las marcas Chivite Colección 125 y Chivite Finca Villatuerta (la segunda hace referencia a otra propiedad del grupo vecina de Arínzano), y Bodegas Gran Feudo, con la marca Gran Feudo, gama completa de vinos de precio más popular, y Beamonte, dedicada sobre todo a la exportación. La tercera es la riojana Viña Salceda, sobre la que desde hace tiempo sobrevuelan rumores de venta.

FUENTE: PROENSA.  31 de julio de 2015.AP

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CARTEL-BODEGA-CARLOS-MORO

carlos-moro-en-rioja-mediosEl grupo Matarromera ha puesto en marcha “Bodegas y Viñedos Carlos Moro”, ubicada en la localidad riojana de San Vicente de la Sonsierra, en la Denominación de Origen Calificada (DOC) Rioja, en la que ha invertido unos 6 millones de euros y donde dispone de 20 hectáreas de viñedo propias y 40 controladas.

Los órganos gestores de la compañía, después de varios meses de deliberación, han optado por vincular esta nueva bodega en la DOC Rioja con la figura del fundador, enólogo y presidente del grupo, Carlos Moro (Valladolid, 1953), ha detallado hoy en una nota.

En la fachada de la bodega ya se ha instalado el escudo diseñado especialmente para la imagen de la nueva bodega y en el que aparecen dos lebreles (galgos) a los pies de un moral, que representa el escudo de la familia de Carlos Moro; y una viña, que simboliza la pasión de un hombre ligado a la tierra y al vino.

Bodega Carlos Moro, que ya está abierta y que empezará a elaborar vino a partir de septiembre, con la próxima vendimia, pretende convertirse en una de las referencias vitivinícolas de Rioja, donde “la excelencia y la calidad son señas imprescindibles de identidad, tanto en sus métodos de producción como en sus renombrados vinos”, ha añadido.

La inversión de 6 millones de euros ha estado financiada casi en su totalidad con fondos propios de la compañía y ha permitido acondicionar la bodega con la máxima tecnología para la elaboración de vinos de excelencia y con la adquisición de nuevas tierras en el entorno de San Vicente de la Sonsierra y Labastida (Álava).

Se utilizarán técnicas como el desgranado automático con separación del raspón sin rotura del hollejo, que permitirá “mimar” el proceso de vinificación para producciones limitadas y exclusivas; y depósitos de hormigón revestidos de material inerte para aprovechar la inercia térmica de los mismos para algunos procesos fermentativos.

También ha incorporado un parque de barricas nuevas del mejor roble francés y americano y una pequeña selección de tinos de madera para la futura elaboración de las uvas procedentes de los mejores pagos, ha apostillado.

La bodega está rodeada de viñedos y dispone de diferentes niveles entre las distintas dependencias de elaboración, crianza, embotellado y expedición, lo que permite el manejo de la uva y el trasiego de los vinos por gravedad.

También destaca su calado subterráneo de 1.200 metros cuadrados de superficie, con capacidad para más de 2.000 barricas, que facilita una crianza de forma natural y homogénea a lo largo del año, ya que se dan las condiciones óptimas de temperatura y humedad, independientemente de las condiciones meteorológicas del exterior, sin dependencia de equipos de frío industrial o climatización.

Bodega Carlos Moro responderá también al compromiso del grupo por la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente, por lo que contará con una caldera de biomasa y sistema de aprovechamiento de la humedad y de la temperatura del calado subterráneo para su uso en el resto de dependencias.

La bodega también abrirá sus puertas al enoturismo, con el deseo de convertirse un referente cercano y accesible por su “envidiable” situación geográfica para visitantes y turistas, en una zona acostumbrada a impulsar la cultura del vino desde hace décadas.

En el exterior de las instalaciones se realizará una plantación de jardín de las variedades tintas autorizadas por la DOCa Rioja, como Garnacha, Mazuelo, Graciano, Tempranillo y Maturana tinta; y se invertirá en la adaptación de la bodega para visitas enoturísticas, que incluirá una tienda con su wine bar, sala de catas y un elevador panorámico para contemplar el proceso productivo enológico.

Carlos Moro (Valladolid, 1953) es el presidente y fundador de Grupo Matarromera, ingeniero técnico superior agrónomo y, ante todo, “un enamorado del vino”, dado que sus antecedentes familiares siempre han estado vinculados a la viña y el vino.

El Grupo Matarromera dispone de siete bodegas ubicadas en Castilla y León y una en La Rioja, que están ubicadas en seis Denominaciones de Origen: Ribera del Duero, Toro, Cigales, Rueda, Vino de la Tierra de Castilla y León y Rioja..

FUENTE: La Vanguardia. Economía. 29.6.2015

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Ribera del Duero sigue creciendo con nuevas bodegas pese a la intensidad de la crisis económica que ha sufrido nuestro país y el paulatino descenso del consumo de vino.

Durante el último cuatrienio, la conocida denominación de origen ha incorporado 27 nuevas bodegas, en su mayoría de pequeña y mediana dimensión, pero que refleja el potencial que sigue teniendo la zona.

El pasado año fue, junto a 2011, el que registró mayor incremento, con 8 bodegas adscritas a una denominación de origen que no ha parado de crecer en ventas. En 2014 se alcanzó un nuevo récord con 86,1 millones de botellas vendidas, 6,7 más que en el ejercicio anterior.

El seleccionador Vicente del Bosque, con Ernesto Aparicio, fundador de Apalaz

No fue un caso excepcional, porque el aumento durante estos años ha sido imparable. En el último lustro se ha incrementado el número de contraetiquetas -el distintivo que entrega el Consejo Regulador a las bodegas adscritas para poder comercializar su vino bajo el sello de la Denominación- en 23 millones de unidades y en la última década el crecimiento ha sido de un 44,6 por ciento.

El grupo Fernández de Pierola fue uno de los que no se dejó intimidar por la crisis cuando decidió ampliar su campo de actuación de la Rioja alavesa a Ribera del Duero. En 2011 incorporó a la Denominación de Origen la Bodega Traslascuestas, que dos años antes había comenzado su actividad en la pequeña localidad burgalesa de Valcavado de Roa, conocida como el Balcón por la Ribera por ser el municipio con mayor altitud de la zona.

Dirigido por Carlos Bujanda Fernández de Pierola, este grupo vitivinícola, con bodega también en Rueda, dispone en Ribera del Duero de unas instalaciones con capacidad para producir más de 600.000 botellas, aunque el máximo que han producido hasta el momento ha sido medio millón.

Integrado en la bodega, pionera en la zona en la utilización de la geotermia, se sitúa un hotel de 10 habitaciones, abierto al público pero que utilizan también para invitar a sus clientes de la Rioja.

Emilio Melero, director de Traslascuestas, asegura que pese a la proliferación de bodegas, Ribera del Duero cuenta con un gran potencial. De hecho, las expectativas del negocio se están cumpliendo y, por ejemplo el pasado año, aumentaron sus ventas un 30 por ciento.

No obstante, reconoce que Ribera del Duero es todavía muy cerrada a fenómenos como el enoturismo frente a zonas como la Rioja, “que está a años luz en ese aspecto”.

Pero en gran medida son los jóvenes emprendedores, vinculados a la viticultura, los que ha decidido dar el salto a la elaboración para aprovechar el prestigio que año a año sigue consolidando la Denominación de Origen.

El enólogo que mira a la luna

Ernesto Aparicio, descendiente de los fundadores de la primera bodega de la Denominación, ha puesto en marcha su propio proyecto con la bodega Apalaz en busca de un hueco en los vinos de edición limitada con un marcado carácter ecológico. Este ingeniero agrícola y enólogo, que aparece en la imagen superior junto a Vicente del Bosque, apuesta por “mimar” el suelo y las vides de las 10 hectáreas de viñedo de propiedad familiar que cultiva en la zona de Peñafiel, en las que las plantas se protegen con preparados naturales y se deja que sean los ciclos lunares los que marquen las fechas de labores.

Actualmente elabora ediciones limitadas de su vino Apalaz, elaborado con tempranillo y merlot con crianza de 9 a 14 meses y el Apalaz Vigneron Oro, de 14 a 28 meses.

Daniel Heras también ha decidido hacer su propio vino de los viñedos centenarios que tenía su abuelo en la localidad soriana de Aldea de San Esteban. Señorío de Aldea es una de las pocas bodegas de Ribera del Duero que hace vinos blancos, que comercializa bajo la marca Albus, aunque ya ha lanzado al mercado su roble Señodal, a la espera de que a finales de este año tenga su primer crianza. Con una producción de 12.000 botellas, el objetivo es adquirir nuevos viñedos y crecer hasta las 20.000.

Viñedos centenarios

“Primamos los viñedos centenarios, no utilizamos productos químicos y solamente recolectamos 2.500 kilos por hectárea frente a los 7.000 que te permite la denominación”, afirma este joven bodeguero que asegura que hay mercado porque lo que proliferan “no son las bodegas sino las fábricas de hacer vino”.

Con tradición familiar en el mundo del vino, Luis Ángel Briones ha decidido también por su cuenta instalar su propia bodega. Con unos viñedos que compró hace años y otros propiedad de su mujer se ha embarcado en un proyecto en el que ha tenido que hacer “inversiones importantes sin ningún tipo de ayuda” y produce ya 60.000 botellas que vende no sólo en España, sino también en Alemania y Estados Unidos”. Quiere explotar más la “tinta del país” para lograr caldos más expresivos partiendo de suelos diferentes. Comercializados bajo la marca de Cantamuda, confía en el “trabajo de hormiga” para triunfar en el mundo del vino. También innova con la producción de una mermelada de uva y en sus planes está apostar también por el enoturismo “aunque hay que ir paso a paso”.

José Luis de la Roca se quedó en paro y decidió convertir lo que era un hobby en un negocio. “Los inicios son muy duros, todos lo que inviertes es poco”, afirma el creador de Bodega Peña Quebrada. A diferencia del resto, compra la uva para producir sus caldos y ya ha sacado un roble de 2013.

 

FUENTE: R. Daniel. Valladolid – EL ECONOMISTA.es – Castilla y León

15.2.2015

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El grupo bodeguero realiza su primera incursión vinícola en Castilla y León con un nuevo vino de verdejo de la marca Beronia, proyecto de bodega propia y una inversión que estiman en cinco millones de euros y 80.000 botellas.

“A González Byass le hacía falta venir a Castilla y León”, afirma el vicepresidente del grupo, Pedro Rebuelta, que el pasado miércoles presentó oficialmente en Valladolid su nuevo proyecto vinícola, Beronia Verdejo. La casa inaugura su entrada en la región desembarcando en la Denominación de Origen Rueda “de forma racional”, según comenta el enólogo de Beronia en Rioja, Matías Calleja, refiriéndose a este primer vino. Se trata de una entrada pausada y pensada, según la compañía, y “para quedarse” en la región, partiendo de este primer vino, fruto de un viñedo escogido a conciencia y elaborado en una bodega externa, pues aún no cuentan con propiedades en la zona: pero el proyecto está en marcha e incluye, a falta de los últimos papeleos, la compra de un terreno de 75 hectáreas y la construcción de bodega propia cara a finales de 2016 o ya en 2017, y con una inversión, estima Rebuelta, que rondará los cinco millones de euros.

Rueda creciente

Las razones que han llevado al grupo a lanzar un nuevo vino y escoger Rueda como parte de su expansión nacional (están presentes en Jerez, Vino de la Tierra de Cádiz, Somontano, Cava, Rioja y Vino de la Tierra de Castilla) son, explica la Brand manager de vinos de González Byass, Marina García, que Rueda es la denominación de origen que más está creciendo en cuota de mercado nacional, según informes de Nielsen que maneja la compañía. Ese es también el argumento que esgrimen para llamar a este nuevo verdejo Beronia, uniendo así, en palabras de González, “las dos variedades que más crecen” en el mercado y evitando crear más caos en este con más marcas que se sumen a las que ya existen: “Beronia tiene 40 años de experiencia y el consumidor confía en ella”. Matías Calleja confirma además que “hemos aprovechado todo el trabajo y esfuerzos de algo que ya habíamos conseguido en Rioja y trabajado con la misma filosofía”.

[Img #6319]Esa filosofía es, para el grupo, partir de cero, desde el principio, haciendo un vino suyo y no comprado y etiquetado con su marca. Se trata de un verdejo perfilado por Calleja y la enóloga vallisoletana Beatriz Paniagua, que elabora los vinos del grupo en Tierra de Castilla, Finca Constancia, pero cuya pasión son los vinos blancos. Calleja explica que este primer vino se ha elaborado partiendo de un viñedo alquilado a un kilómetro de Rueda, de 25 hectáreas de extensión, de suelo cascajoso (propio de la región) y con unos 15 años de edad, llamado “Pago El Carro de Santa María”, elegido a conciencia tras una intensa búsqueda que ha sido, comenta el enólogo, “el trabajo más duro”. Paniagua comenta además que han buscado reflejar en el vino “lo que sentimos cuando pisamos la finca”, buscando frescura, por un lado, y complejidad por el otro. Para lograrlo, explica, han partido de dos elaboraciones que después se han mezclado, una temprana, buscando la frescura, y una algo más tardía, pensando en la complejidad. El resultado es un vino con una nariz muy típica de la región, notas herbáceas, de hinojo y frutas de hueso, y con una boca intensa, cremosa y glicérica, sin perder frescura. La primera añada ya está en el mercado a un precio de 6,90 euros, pero el grupo confirma que su objetivo será elaborar 80.000 botellas una vez comiencen a plantar en el terreno cuya compra están ultimando estos días.

 

FUENTE: Raquel Pardo. 13.2.2015. SOBREMESA. Revista del Vino y la Gastronomía.

 

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El grupo Matarromera, con bodegas en Ribera del Duero, Rueda y Toro, irrumpe en la DOC Rioja a través de una subasta de una entidad bancaria, realizada el pasado 15 de octubre, por la que se ha adjudicado las instalaciones que fueron de Bodegas Antigua Usanza, en San Vicente de la Sonsierra (La Rioja). Según información facilitada por el grupo Matarromera, la operación ha supuesto un desembolso de más de cuatro millones de euros y se afrontarán de inmediato actuaciones que incluirán un proyecto de turismo enólógico, aspecto importante en la actividad del grupo, y una ampliación destinada a alcanzar una producción de medio millón de botellas (en la actualidad la capacidad es de 200.000) en unos vinos que saldrán al mercado a partir del último tramo de 2015. La firma no tiene aún denominación definitiva y tampoco se han decidido las marcas aunque los nuevos propietarios informan que desde hace dos años han realizado “prospecciones” en Rioja y han definido ya el perfil de los vinos.

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Carlos Moro González, presidente del grupo Matarromera

El comunicado del grupo dirigido por Carlos Moro González omite cuidadosamente el nombre de Bodegas Antigua Usanza, una firma que tuvo una trayectoria irregular que se centró sobre todo en vinos de perfiles muy comerciales. Fue fundada en 1989 por una familia de viticultores de San Vicente de la Sonseirra, que en 2005 la vendieron al grupo Licorera Albeldense. Es una firma familiar propietaria de Vinícola Real, bodega fundada en 1989 por Miguel Ángel Rodríguez Ruiz, cuya marca más conocida es 200 Monjes. Las disensiones entre los dos hermanos propietarios, titulares de otras dos firmas riojanas, Tierra Antigua y Hacienda Urbión dieron lugar a la  ruptura del grupo.

Antes se había realizado una importante inversión en las instalaciones de Bodegas Antigua Usanza. La bodega estaba sin actividad desde hace dos o tres años, entró en concurso de acreedores y finalmente un banco la puso en subasta. Comercializaba tres marcas de vino, Bau (tinto crianza y reserva), Balthus (blanco y tinto) y Carmelo (tinto reserva), creadas por los penúltimos propietarios tras abandonar otras anteriores, como Viña Alzai o antigua Usanza. Marcas sin gran presencia en una bodega cuyo principal activo es un calado de 1.200 metros cuadrados excavado en la roca.

Bodegas Matarromera fue fundada en 1988 en por Carlos Moro, empresario vallisoletano con raíces familiares en la Ribera del Duero. Tuvo un lanzamiento de gran notoriedad apoyado en actos de relevancia social (fue el vino de la boda de Rocío Jurado y José Ortega Cano) y en éxitos en concursos internacionales de vinos. Fueron los primeros pasos de un grupo que cuenta con bodegas en Cigales (Valdelosfrailes), Toro (Cyan) y Rueda (Emina Rueda), además de sus casas de Ribera del Duero, Matarromera, Emina, Rento y Destilerías del Duero, donde produce aguardientes de orujo, de hierbas y de piñones, entre otros productos singulares. El grupo se ha significado en facetas de vanguardia vinícola, como los vinos desalcohólizados,frizzantes o los cosméticos elaborados a partir de vino o de subproductos de la vid y de la elaboración del vino.

 

FUENTE: A. Proensa. PlanetaVino. 18.12.2014

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  • Las hermanas Arantza y Mª José Zabala Olaskoaga, productoras del vino ‘Ados’ en su caserío Basarte, en Bakio, no dejan de atesorar joyas. Un ‘Diamante’ recibido en el concurso nacional ‘Vinos y Mujer’, un ‘Gran Oro’ en el certamen ‘Monovinos’ y un bronce en los prestigiosos ‘Decanter World Wine Adwards’. “Nos decían ‘no vais a aguantar dos años'”

A DOS

El mundo del vino ha relegado históricamente a la mujer a un papel secundario y, muchas veces, anónimo. La producción, salvo rarísimas excepciones como algunas ‘viudas’ del champán o algunas bodegueras actuales, ha estado controlada y dirigida por hombres, también en el caso de sumilleres y expertos. En cuanto al consumo, hubo incluso tiempos en que estaba mal visto en las chicas. Eso, a pesar de que las mujeres han estado ligadas a la viticultura, por ejemplo, con su participación en la recogida y pisada de la uva. Cuando en un congreso de enología en los años 80 la única participación femenina era la de las azafatas de los stands, exceptuando alguna estudiante, hoy en día hay concursos como ‘Vino y Mujer’, el único del mundo que valora la labor de bodegas gestionadas mayoritariamente por mujeres.

Y ahí destacan féminas como las hermanas Arantza y Mª José Zabala Olaskoaga, naturales de la localidad vizcaína de Bakio y creadoras del txakoli ‘Ados’ de la casa Basarte, de la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina, elaborado y embotellado en un único viñedo de cuatro hectáreas y media alrededor de su caserío-agroturismo, ubicado cerca del mar, donde crece la variedad ‘hondarrabi zuri’, autóctona en la zona. “Solo tenemos un color en la paleta de pintor para que salga algo magnífico. Los matices son las diferentes parcelas de la finca, pero el color solo es uno”, advierten. El cultivo y el cuidado de las viñas lo realizan de forma tradicional, casi todo manual y sin el empleo de herbicidas y acaba de hacerles merecedoras de un ‘Diamante’ en la última edición de este certamen. No es la única joya de la que presumen. En su ‘cofre’ guardan también otras dos: un ‘Gran Oro’ en otro concurso nacional, ‘Monovino’, de vinos monovarietales; y una medalla de bronce otorgada por la revista inglesa ‘Decanter’, considerada por los aficionados y la crítica como la publicación más honesta y seria de la industria del vino, en cuyos premios, los ‘Decanter World Wine Awards’, han competido este año más de 15.000 vinos.

ADOS1

Vista parcial del viñedo y la Casa Rural y caserío

“‘Ados’ en euskera, nuestra lengua materna, significa ‘de acuerdo'”. Es algo así como un “acuerdo entre dos tiempos”. “De una parte, la Heredad, la trayectoria, transmitida con ilusión, paciencia, y equilibrio. De otra la consciencia de conjugar el tiempo en el que vivimos, lo actual, lo contemporáneo. Es un nombre que recoge nuestro sentimiento y reconocimiento hacia quienes nos han transmitido su modo de vida como patrimonio fundamentado en la humildad, el sacrificio y la paciencia propia de la gente de campo”, explican estas hermanas que se reinventaron a sí mismas hace quince años, cuando decidieron dar un vuelco a sus vidas y sustituir la vida de labranza y ganadería en el caserío familiar y sus respectivos trabajos en la industria por la viticultura. Renovaron el caserío, donde desde tiempo inmemorial vive la familia Olaskoaga dedicándose, generación tras generación, al cultivo de sus tierras y a la elaboración de txakoli procedente de las uvas producidas en sus viñas y retomaron en 2000 la actividad viticultora, un universo androcéntrico y un negocio muy masculinizado desde la primera cepa hasta que se descorcha la botella.

Querían hacer su propio vino y etiquetarlo en su bodega. Diseñar la campaña comercial y la presentación del vino. Controlar el proceso de principio a fin en la misma casa donde preparan el desayuno a turistas. En 2000 hicieron la primera plantación, de dos hectáreas. A día de hoy el viñedo se extiende por las laderas que rodean el caserío muy cuidadas, ajardinadas, y con una buena aireación. Menos la vendimia y los trabajos de tractor, se han implicado en cada paso. Se han despedido de horarios y de vacaciones, pero Arantza y Mª José demuestran cada día que antes de juzgar hay que asomarse a una botella y ver lo que hay dentro. Y después ver la etiqueta, sin reparar en cuestiones de sexo. El ‘Ados’ es un txakoli de mar de gran exposición al sol debido al deshojado manual de todas las viñas que se realiza en el caserío. Presenta un color “amarillo pajizo con tonos verdosos, limpio y brillante. En nariz es franco, potente y elegante con marcado carácter varietal, destacando la fruta blanca madura sobre un fondo especiado a finas hierbas. su boca es sabrosa, estructurada y fresca que potencia los aromas en boca. Su retronasal es amplia y duradera”. Una personalidad propia. “La fruta, la sal y el yodo marinos dominan el paso y dejan un recuerdo muy largo”, ha dicho de este caldo José Antonio Cruz, director de la Agencia de Turismo Enológico EntreVinos.

Al principio la desconfianza hacia el trabajo de estas hermanas, que estos días acaban de despuntar a mano la viña, cortar los setos, era total. “Las mujeres, menos sacrificar un cerdo y trabajar en la viña han hecho de todo en el caserío” y, con esta idea en mente, “llegaron a nuestros oídos todo tipo de comentarios. Llegaron a decir que le echábamos mucha literatura. Nos decían, no vais a aguantar dos años”. Pues llevan más de una década y tienen una producción de seis mil botellas anuales desde hace cinco años. El ‘Ados’ de Basarte, que junto con otras fincas formó parte del Mayorazgo de Elespuru en Bakio hasta comienzos del siglo XX, donde la viticultura está documentada como una actividad profesional, está en los mejores restaurantes vascos y a las bodegas ‘top’ de la denominación de origen, y también en algunos extranjeros. Venden directamente en bodegas y tienen numerosas peticiones individuales y grandes admiradores. “Hemos tenido que trabajar más por ser mujeres. Afortunadamente van llegando los reconocimientos”, opinan.

El mundo del vino ha relegado históricamente a la mujer a un papel secundario y, muchas veces, anónimo. La producción, salvo rarísimas excepciones como algunas ‘viudas’ del champán o algunas bodegueras actuales, ha estado controlada y dirigida por hombres, también en el caso de sumilleres y expertos. En cuanto al consumo, hubo incluso tiempos en que estaba mal visto en las chicas. Eso, a pesar de que las mujeres han estado ligadas a la viticultura, por ejemplo, con su participación en la recogida y pisada de la uva. Cuando en un congreso de enología en los años 80 la única participación femenina era la de las azafatas de los stands, exceptuando alguna estudiante, hoy en día hay concursos como ‘Vino y Mujer’, el único del mundo que valora la labor de bodegas gestionadas mayoritariamente por mujeres.

Y ahí destacan féminas como las hermanas Arantza y Mª José Zabala Olaskoaga, naturales de la localidad vizcaína de Bakio y creadoras del txakoli ‘Ados’ de la casa Basarte, de la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina, elaborado y embotellado en un único viñedo de cuatro hectáreas y media alrededor de su caserío-agroturismo, ubicado cerca del mar, donde crece la variedad ‘hondarrabi zuri’, autóctona en la zona. “Solo tenemos un color en la paleta de pintor para que salga algo magnífico. Los matices son las diferentes parcelas de la finca, pero el color solo es uno”, advierten. El cultivo y el cuidado de las viñas lo realizan de forma tradicional, casi todo manual y sin el empleo de herbicidas y acaba de hacerles merecedoras de un ‘Diamante’ en la última edición de este certamen. No es la única joya de la que presumen. En su ‘cofre’ guardan también otras dos: un ‘Gran Oro’ en otro concurso nacional, ‘Monovino’, de vinos monovarietales; y una medalla de bronce otorgada por la revista inglesa ‘Decanter’, considerada por los aficionados y la crítica como la publicación más honesta y seria de la industria del vino, en cuyos premios, los ‘Decanter World Wine Awards’, han competido este año más de 15.000 vinos.

“‘Ados’ en euskera, nuestra lengua materna, significa ‘de acuerdo'”. Es algo así como un “acuerdo entre dos tiempos”. “De una parte, la Heredad, la trayectoria, transmitida con ilusión, paciencia, y equilibrio. De otra la consciencia de conjugar el tiempo en el que vivimos, lo actual, lo contemporáneo. Es un nombre que recoge nuestro sentimiento y reconocimiento hacia quienes nos han transmitido su modo de vida como patrimonio fundamentado en la humildad, el sacrificio y la paciencia propia de la gente de campo”, explican estas hermanas que se reinventaron a sí mismas hace quince años, cuando decidieron dar un vuelco a sus vidas y sustituir la vida de labranza y ganadería en el caserío familiar y sus respectivos trabajos en la industria por la viticultura. Renovaron el caserío, donde desde tiempo inmemorial vive la familia Olaskoaga dedicándose, generación tras generación, al cultivo de sus tierras y a la elaboración de txakoli procedente de las uvas producidas en sus viñas y retomaron en 2000 la actividad viticultora, un universo androcéntrico y un negocio muy masculinizado desde la primera cepa hasta que se descorcha la botella.

Querían hacer su propio vino y etiquetarlo en su bodega. Diseñar la campaña comercial y la presentación del vino. Controlar el proceso de principio a fin en la misma casa donde preparan el desayuno a turistas. En 2000 hicieron la primera plantación, de dos hectáreas. A día de hoy el viñedo se extiende por las laderas que rodean el caserío muy cuidadas, ajardinadas, y con una buena aireación. Menos la vendimia y los trabajos de tractor, se han implicado en cada paso. Se han despedido de horarios y de vacaciones, pero Arantza y Mª José demuestran cada día que antes de juzgar hay que asomarse a una botella y ver lo que hay dentro. Y después ver la etiqueta, sin reparar en cuestiones de sexo. El ‘Ados’ es un txakoli de mar de gran exposición al sol debido al deshojado manual de todas las viñas que se realiza en el caserío. Presenta un color “amarillo pajizo con tonos verdosos, limpio y brillante. En nariz es franco, potente y elegante con marcado carácter varietal, destacando la fruta blanca madura sobre un fondo especiado a finas hierbas. su boca es sabrosa, estructurada y fresca que potencia los aromas en boca. Su retronasal es amplia y duradera”. Una personalidad propia. “La fruta, la sal y el yodo marinos dominan el paso y dejan un recuerdo muy largo”, ha dicho de este caldo José Antonio Cruz, director de la Agencia de Turismo Enológico EntreVinos.

Al principio la desconfianza hacia el trabajo de estas hermanas, que estos días acaban de despuntar a mano la viña, cortar los setos, era total. “Las mujeres, menos sacrificar un cerdo y trabajar en la viña han hecho de todo en el caserío” y, con esta idea en mente, “llegaron a nuestros oídos todo tipo de comentarios. Llegaron a decir que le echábamos mucha literatura. Nos decían, no vais a aguantar dos años”. Pues llevan más de una década y tienen una producción de seis mil botellas anuales desde hace cinco años. El ‘Ados’ de Basarte, que junto con otras fincas formó parte del Mayorazgo de Elespuru en Bakio hasta comienzos del siglo XX, donde la viticultura está documentada como una actividad profesional, está en los mejores restaurantes vascos y a las bodegas ‘top’ de la denominación de origen, y también en algunos extranjeros. Venden directamente en bodegas y tienen numerosas peticiones individuales y grandes admiradores. “Hemos tenido que trabajar más por ser mujeres. Afortunadamente van llegando los reconocimientos”, opinan.

FUENTE: ITSASO ÁLVAREZ – elcorreo.com

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La Sierra de Cantabria espera ya la construcción de la nueva bodega que comenzará a edificar la firma Benjamin de Rothschild & Vega Sicilia. Un imponente edificio firmado por el arquitecto Enrique Johansson que acogerá la primera bodega de este importante grupo empresarial, en Rioja Alavesa. El desembarco de la prestigiosa firma, que pretende desembolsar 26 millones de euros en el proyecto, aún no tiene fecha pero poco a poco recibe el visto bueno de las instituciones para convertirse en una realidad. La Diputación ha sido una de las últimas en dar luz verde a su instalación. En el primer Boletín Oficial del Territorio Histórico de Álava (BOTHA) del mes de octubre aparece la aprobación del plan especial para la implantación de la marca, «un procedimiento obligatorio para este tipo de grandes bodegas que necesitan una superficie mínima de 12 hectáreas para la parcela».

Con este trámite burocrático liquidado -junto a la memoria ambiental que velará por «el escrupuloso respeto» a la zona- queda allanado el camino para que el Ayuntamiento de Samaniego autorice la obra. Se trataba de «un paso previo y necesario», explican desde el Gobierno foral, convencido del potencial de este proyecto para impulsar el municipio y su entorno. La inversión no es precisamente modesta y las dimensiones de la futura bodega tampoco hablan de un edificio discreto. Johansson, autor de espacios diversos como el nuevo consistorio de Fuenlabrada o viviendas sociales en Brasil, dibuja un complejo «sensible» con la naturaleza sobre una superficie de 48.750 metros cuadrados -10.000 serán edificados- que se extiende en una pendiente descendente hacia el valle del Ebro. El desnivel no aparece como un obstáculo, sino como un elemento distintivo de estas instalaciones. Porque «la gravedad impulsará el vino de una sección a otra», apunta la Diputación

Tres lustros de trabajo

En la bodega, de forma rectangular, funcionarán tres grandes naves -elaboración, envejecimiento y expedición- separadas para garantizar su objetivo pero conectadas a la vez por un eje que recorrerá el edificio de una punta a otra. La alianza entre el barón Benjamin de Rothschild, accionista de Château Lafite, y la familia Álvarez Mezquíriz, propietaria de Vega Sicilia, trabaja en este proyecto desde hace tres lustros aunque han pasado ya varios años desde que aterrizó en la Denominación de Origen Calificada Rioja. La firma, una referencia en Ribera del Duero, compró hace tiempo en torno a un centenar de hectáreas de viñedo -100% de uva tinta fina o tempranillo- en Samaniego, Laguardia, Labastida, Elvillar y San Vicente de la Sonsierra.

Esta inversión se tradujo la pasada primavera en la comercialización de su primer rioja (Macán y Macán Clásico de la añada 2009). Las 90.000 botellas puestas a la venta de estos vinos han salido, a la espera de contar con bodega propia, de una nave de elaboración que la marca tiene alquilada en Leza, lugar que abandonará cuando el edificio de Johansson se levante sobre el macizo de la sierra de Cantabria. Vega Sicilia se decantó por la zona norte de Rioja Alavesa y La Rioja Alta por sus condiciones climatológicas, una razón que haría distinguir sus nuevos caldos de los que hasta ahora ha creado en su enorme finca de la localidad vallisoletana de Valbuena de Duero.

La idea es que la futura producción de rioja alcance las 350.000 botellas anuales y se una a un catálogo de vinos cuyo nombre, según la propia firma, «genera respeto con sólo citarlo». Los paladares deberán todavía esperar para poder degustarlo aunque la nueva bodega se encuentra ya inmersa en su particular cuenta atrás para la colocación de la primera piedra.

FUENTE: http://www.elcorreo.com/alava/araba – María Rego. 23.Octubre.2014

 

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