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Archive for the ‘Boletines’ Category

LOS VINOS CERVANTINOS

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En el IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra

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La Villa de Bilbao, en la Ordenanza de 1399, regula el comercio de vinos propios y extraños, y en ellas se citan los vinos blancos para enfermos. Desde el siglo XV, la Cofradía de S. Gregorio Nacianceno, que agrupaba a los productores del vino chacolin de la Villa, así como los pertenecientes a los dezmatorios de Begoña, Abando y Deusto, refiere en su documentación la permanente entrada de vinos de Esquivias, Yepes, Madrigal, Medina del Campo, Nava del Rey, etc, para subvenir al consumo de los vinos blancos que ya entonces gozaban de gran prestigio y reconocida calidad. En especial los denominados “para enfermos”, despachados en tres Tabernillas, y con el necesario permiso de los Fieles Regidores.

Con esta evocación deseo ofrecer homenaje y recuerdo a Miguel de Cervantes, sin duda uno de los escritores que más han sabido de vinos, y más los han tratado en sus obras literarias, novelas, obras de teatro, poesía, etc.

Y entre ellos, destaco precisamente los de Esquivias, por coincidir con aquellos que llegaban a la Villa Bilbao en carretas cargadas de odres, cueros y pellejos, y que con frecuencia se mencionan en los viejos archivos de la Villa de Bilbao. Sin duda son los más citados por Cervantes, tanto porque fueran sus preferidos, como por el buen conocimiento que de ellos tenía, pues su mujer, Catalina de Salazar, era natural de dicho pueblo toledano, con el añadido de que la familia de ésta era propietaria de viñedos.

Pero, sin duda, los dos vinos que prefirió Cervantes, por encima del néctar de los pagos de Esquivias, fueron los de Ciudad Real (blancos y tintos) y los blancos de San Martín de Valdeiglesias. Conviene precisar que, mientras el “vino del Santo” (“el mejor vino blanco de España”, en la autorizada opinión de Luis Zapata, y “medicina cordial contra la melancolía”, según el juicio científico del doctor Sorapán de Rieros) provenía exclusivamente del pueblo madrileño que le da el nombre, y se vendía como vino caro o precioso en las mejores tabernas de Madrid, Segovia, Valladolid y otras ciudades de Castilla. Por vino de Ciudad Real se entendía a finales del XVI no solo aquellos producidos en su término municipal; sino que con el nombre genérico de “vino de Ciudad Real” se daban a conocer también los de otros muchos lugares de La Mancha, que no gastaban nombre propio de producción de excelencia (denominación de origen, diríamos hoy), pero cuya calidad estaba igualmente contrastada.

En el prólogo del Persiles el Manco ensalza los “ilustrísimos” vinos de Esquivias, y también hace lisonjera mención de ellos. En las Novelas Ejemplares encontramos dos largas “cartas de vinos”: Una en El Coloquio de los Perros cuando escribe: “Pero ya entiendo y alcanzo tus marrullerías: ahora salta por el licor de Esquivias, famoso al par del de Ciudad Real, San Martín y Ribadavia“; y la segunda extensísima, y más significativa, en El Licenciado Vidriera: “Allí conocieron la suavidad del Treviano, el valor del Montefrascón, la fuerza del Asperino, la generosidad de los dos griegos Can-día y Soma (se refiere al origen de la uva), la grandeza del de las Cinco Viñas, la dulzura y apacibilidad de la señora Guarnacha, la rusticidad de la Chéntola, sin que entre todos estos señores osase parecer la bajeza del Romanesco, todos italianos; a los que añade los más apreciados españoles de la época, como los de Madrigal, Coca, Alaejos, y a la Imperial más que Real Ciudad, recámara del dios de la risa (Cervantes se refiere al Valdepeñas); Esquivias, a Alanís, a Cazalla, Guadalcanal y la Membrilla, sin que se le olvidase el de Ribadavia y de Descargamaría. Finalmente, más vinos nombró el huésped, y más les dio, que pudo tener en sus bodegas el mismo Baco.” No deja de sorprender esta extensa lista de vinos blancos, tintos y rosados de diferentes partes de España que el escritor sitúa en una modesta hostería de Nápoles.

Fue Cervantes lo que en sus tiempos se llamaba un “mojón”, y hoy diríamos un degustador fino, un catador o una buena “nariz”. Distinguía por el olor y el paladar, al igual que Celestina, las diferencias de gusto que dan a sus vinos las diversas tierras y vidueños de España, y hasta presumía de ello. Amaba el vino y, como a Sancho, le resultaba duro verse obligado a pasarse sin él: “Mas sucedióles otra desgracia, que Sancho tuvo por la peor de todas, y fue que no tenían vino que beber.” (Parte I, Cap. XIX).

Pero Cervantes sabía beber, y, desde luego, nunca llegó a contar-se “en el número de los que llaman desgraciados, que con alguna cosa que beban demasiado luego se les pone el rostro como si le hubiese jabelgado con vermellón y almagre”, por utilizar una expresión de su propia cosecha, que entresacamos de La ilustre fregona. Es más, no se le ocultaban al insigne novelista las des-gracias que suelen acompañar a los excesos etílicos; y así las re-presenta por boca de don Quijote, sirviéndose de esta máxima de universal e inmortal memoria, con la que el hidalgo encarece a Sancho la norma de la sobriedad:

Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cum-ple palabra.” (Parte II, Cap. XLIII) 

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Empezó siendo una bodega familiar de Rioja Alavesa y hoy es un grupo bodeguero que se ha diversificado en varios perfiles dentro de la zona y alcanzado otro de los puntos calientes del vino español: Ribera del Duero.

El Director técnico de las Bodegas Luis Cañas, Amaren y Dominio de Cair, desgrana los detalles más mínimos del paisaje otoñal de su viaje desde La Rioja: los colores del verde al rojo y el amarillo en las hojas de las viñas, la luz alumbrando los árboles… Estamos en la sesión fotográfica y a micro cerrado, pero ya se revela un hombre de campo, apegado a la belleza de su tierra y a la tradición familiar, que habla pausadamente, midiendo las palabras, con emotividad.

La fecha fundacional de la bodega familiar se establece en 1928.- “Fue cuando nació mi padre, pero ya mis abuelos eran viticultores. Viajaban, con frecuencia, con un carro y unos mulos para llevar una barrica de esas de 500 litros de vino a Bilbao, Vergara y la zona de Guipúzcoa”. En 1970 comienza el embotellado de los tintos “de cosechero” familiares elaborados por maceración carbónica. “Fue una añada muy buena que mi padre embotelló sin etiqueta. Por entonces, pocas bodegas de la zona las usaban”. Esta cosecha abre la primera etapa de la casa, dedicada a los vinos jóvenes. “Cuando llegué yo, en 1988, sin saber demasiado, pensaba que los tintos que iban a barrica eran malos, porque mi padre siempre me había enseñado que los vinos frescos eran los auténticos. La juventud era lo bueno: beber el vino según prensabas y según salía. A partir de ahí empecé a aprender”.

Usted llegó al mundo del vino ya pasados los 30…- Sí. Estuve 11 años trabajando en una multinacional en la que aprendí que había muchos nichos distintos de consumidores, algo que se me quedó muy grabado. Cuando llegué a la bodega me di cuenta de que no todas las viñas son iguales, que hay distintas calidades de uva y que teníamos que separarlas en el campo para los distintos mercados.

De ahí que ahora dirija tres bodegas. Lo de la Ribera del Duero parece lógico, pero ¿dos en la Rioja Alavesa?- Luis Cañas es mi padre. Yo creí que él era el inteligente y el trabajador y que mi madre le ayudaba. Será por cosa del machismo, porque la mujer ha tenido menos presencia en el negocio. Pero, cuando falleció, hace 18 años, vi que los clientes con los que había amistad, en un año, habían dejado de venir. Que mi padre, que era muy trabajador, ya no tenía ideas como “vete a comprar esa uva…”. Me di cuenta de que ella había sido el verdadero cerebro de la casa, dentro de lo pequeños que éramos entonces. Cuando se muere mi madre queda un vacío y empiezas a pensar, a pensar, a pensar… Por entonces hicimos un vino de más nivel que era el Reserva de Familia y la creatividad nos llevó poco a poco a elaborar un tempranillo de viña de más de 60 años, pero no teníamos el nombre. Amaren significa, en vasco, “de la madre”, cuando alguien te dice: “¿De dónde te viene esta huerta?”. “Pues de la madre, amaren”. Y se nos ocurrió, en homenaje a ella, que nuestro mejor vino fuese “el vino de la madre”. Empezamos con la cosecha del 95 y en 2001, cuando hicimos un graciano de viñas de más de 60 años, fue cuando la cosa empezó a tomar forma y decidimos separar las viñas de mi madre, que son muy viejas, de las de mi padre. Después, hemos ido comprando e incorporando algo más de viñedo que, por el tipo de suelo y por sus matices, tengan un estilo “amaren”.

Desde entonces, la gama ha ido creciendo y las dos bodegas riojanas empiezan a diferenciarse bastante.- Sí. En el 2009 ya creamos Bodegas Amaren como sociedad limitada unipersonal y sacamos un blanco de las mejores uvas que tenemos allí, 20.000 botellas como mucho, y un tinto de tempranillo con un 15% de graciano que se llama como mi madre, Ángeles. José Luis Casado (ahora en el Departamento técnico de Vinoselección y coordinador de la mesa de cata de Sobremesa) nos ayudó a elegir cuando, un día, me sugirió que por qué no le poníamos el nombre de ella. Ahora estamos elaborando en Luis Cañas con tinos de madera para las viñas de más de 60 años pero hemos comprado una bodega vieja de piedra, de los años 40-50, con techos de madera tipo château antiguo. A partir del año que viene, va a ser Bodegas Amaren en Samaniego. no queremos producir más de 300.000 botellas.

Su padre veía los vinos con madera como una concesión para el “gusto de Bilbao”. Desde que se incorporó como director técnico, en la bodega ha primado las crianzas. ¿Qué piensa él de estos tintos con roble que hacen ahora?- Yo entré en la bodega de ayudante. El primer año no dije nada y estuve pelando patatas todo el día. Después, hice un curso de enología porque me di cuenta de que lo que me enseñaba mi padre era insuficiente. Aprendí mucho y entendí que no le gustaban los vinos criados porque los de entonces estaban demasiado maderizados y perdían la fruta por el tiempo en barricas viejas. Si estás acostumbrado a la maceración carbónica, son una cosa opuesta, es imposible que te gusten. hemos ido evolucionando, buscando siempre que nuestros vinos sigan manteniendo su fruta en la crianza, buena microoxigenación, unos aportes golosos que den redondez. A mi padre le han ido convenciendo poco a poco y ahora le gustan.

Le dan mucha importancia a la viña en propiedad…- En Rioja contamos con 118 hectáreas de viña en total, más otras 350 de proveedores supervisados y asesorados por nuestro equipo de campo, a cargo de dos técnicos –un ingeniero agrónomo y un ingeniero técnico– más nueve empleados en campo que llevan las viñas de un sitio y del otro, ya que las hemos separado. En Ribera del Duero nos pasa igual. Llegamos sin viñedo, hemos ido comprando poco a poco y ahora tenemos 20 hectáreas de viña propia. En La Aguilera, donde estamos, no hay concentración parcelaria y, entonces, aún encuentras bastante viñedo viejo. Nosotros somos más de viña que de bodega. Nuestro fuerte es el campo. Preferimos tener mejor uva aunque tuviésemos que tener peor enólogo.

¿Qué tiene la Ribera burgalesa, ese núcleo de La Horra, Roa, Sotillo, La Aguilera, que tiene tantos fans? ¿No era la de Valladolid la “Ribera chic”? Queríamos hacer algo bueno y creativo y nos dimos cuenta de que el granero de la Ribera del Duero está en Burgos. Supone el 70-75% del viñedo de la D.O. y en la mayoría de los municipios que citas no hay concentración parcelaria y tienen mucha viña vieja. Estamos entre 800-860 metros de altitud, lo que da mayor equilibrio, maduración más lenta y una fruta más “atlántica”.

¿Por qué es la Rioja Alavesa tan especial? Por su impresionante orografía y su fantástico paisaje de viñedos. En nuestras 400 hectáreas podemos tener 950 parcelas ¡No llegan a 5.000 los m2 por parcela! Pasas el Ebro y tienes un clima más mediterráneo y vinos más carnosos. La zona del río es más arenosa y arriba más arcillosa,con suelos que retienen mejor el agua en épocas de sequía y las viñas sufren menos estrés hídrico. Estamos entre los 400 y los 650 metros de altitud, lo que nos aporta mayor número de lluvias. Las noches son frescas cuando se acercan las vendimias, con contrastes térmicos que hacen que tengamos mejor hollejo. De la zona más alta a la más baja cambian los estilos: abajo pueden ser más finos y arriba más carnosos y afrutados. y es muy difícil producir más de 6.500 kilos por hectárea.

Hay polémica acerca de las nuevas variedades blancas autorizadas. ¿Vamos a “destipificar” al Rioja? Se verá en unos años. Estamos hablando de viñas jóvenes que no expresan lo que una viña a partir de los 30 años, pero sí es verdad quetenemos que mantener nuestra identidad. hay que tener mucho cuidado con algunas de estas variedades. El sauvignon blanc, en una pequeña cantidad, puede ir bien por sus aromas, pero no hay que dejar que pase a empalagosa golosina. Y el tempranillo blanco es perfecto, con unos aromas muy agradables que pueden resaltar la elegancia de nuestros blancos.

¿Ha sido 2015 una añada tan importante? Ha sido francamente buena y mejor de lo que esperábamos con todo el calor que hizo. Pensábamos que sería una añada cálida tipo 2003, carnosa y falta de fruta, pero el resultado va a ser excelente en Rioja y en Ribera: vinos con mucha estructura, color, cuerpo y fruta.

Para el aficionado: ¿se puede distinguir a ciegas un Rioja de un Ribera del Duero? Sí. yo suelo hacerlo con los amigos, aunque no aciertan casi nunca e intento guiarles. Hablamos de una calidad parecida, pero el Rioja es más fino, más elegante, y el Ribera más sabroso. Al final, es la costumbre; si tienes “riojitis” no te gusta el otro y al revés.

SOBREMESA. Revista Española del Vino y la Gastronomía.

Autor: Luis Vida.  29 de diciembre de 2015

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El Congreso Internacional del Vino acogerá la cata “Garnachas del Mundo” donde se podrán degustar referencias internacionales de garnacha, el martes 26 de enero a las 16:30h.

El Concurso Internacional Garnachas del Mundo estará además presente durante todo el congreso en Expobodegas.

Enofusión se celebrará los días 25, 26 y 27 de enero de 2016, en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, junto a Madrid Fusión.

El Concurso Internacional Garnachas del Mundo estará presente en la próxima edición de Enofusión, el Congreso Internacional del Vino que se celebrará los días 25, 26 y 27 de enero de 2016, en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, dentro de la XIV Cumbre Internacional de Gastronomía Madrid Fusión.

La IV Edición del Concurso Internacional de Garnachas del Mundo se presentará en Enofusión, para mostrar la diversidad y personalidad de dicha uva, como acto previo a la celebración del concurso que tendrá lugar el 5 de febrero en la DO Campo del Borja.

El Centro del Vino de Enofusión acogerá la cata Garnachas del Mundo el martes 26 de enero de 2016 a las 16.30 horas. Los vinos escogidos para la ocasión serán tanto de la Denominación de Origen Campo de Borja, organizadora este año del concurso, como de zonas productoras de garnacha de todo el mundo: Rousillon y Châteauneuf-du-Pape (Francia), Cerdeña (Italia) o Australia.

Tres expertos catadores nacionales serán los encargados de dirigir esta cata: Raúl Igual, Mejor Sumiller de España 2010; Michael Cooper, sumiller californiano y asesor de bodegas; y Fernando Mora, sumiller y estudiante de Master of Wine. Igualmente asistirán Eduardo Ibáñez, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Campo de Borja, José Ignacio Gracia, su secretario, y Frédéric Galtier, delegado en España del Concurso.

Además, los asistentes a Enofusión podrán acercarse a las garnachas de la D.O. Campo de Borja y a una selección de garnachas internacionales participantes en el concurso, en el stand con el que contarán en el espacio de Expobodegas.

Garnachas del Mundo

garnachas-mundo-2016Garnachas del Mundo es el certamen internacional que evalúa los vinos de Garnacha de todo el mundo. En su IV edición, sale por primera vez de Perpiñán (Francia), para celebrarse en la D.O. Campo de Borja. Con esta nueva localización se cumple el objetivo de la organización de promocionar todas las zonas productoras de Garnacha a nivel internacional. Tendrá lugar el 5 de febrero, en el Monasterio cisterciense de Veruela en el que, además, se ubica el Museo del Vino de la Denominación de Origen Campo de Borja. Las bodegas que quieran participar podrán realizar el envío de muestras hasta el 13 de enero, siguiendo este enlace.

Enofusión servirá como promoción de la calidad de las Garnachas de todo el mundo, pocos días antes de la celebración del concurso.

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El Congreso Internacional del Vino, celebrado dentro del marco de Madrid Fusión, prepara su edición más ambiciosa hasta la fecha. Enofusión duplica su espacio expositivo: contará con tres salas donde poder contactar con destacadas bodegas y grupos vitivinícolas, así como degustar las últimas novedades de los vinos más prestigiosos tanto a nivel nacional como internacional.

Por su parte, El Centro del Vino, el espacio de catas de Enofusión, ofrecerá un programa donde poder acercarse a destacadas referencias internacionales, disfrutar de catas armonizadas y conocer las novedades enológicas de grandes bodegas.

Enofusión contó en su última edición con 10.000 visitantes, entre sumilleres, restauradores, enólogos, distribuidores, cocineros, prensa especializada y amantes del vino y la gastronomía en general.

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La bodega cambadesa Lagar de Costa logra su segundo oro en la Festa do Albariño. La medalla de plata fue para el vino “Gotas de mar”, de Crecente, y Paco & Lola se llevó el bronce 

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Los vinos premiados

 

Lagar de Costa images-8va camino de convertirse en una de las bodegas más laureadas en la Festa do Albariño de Cambados en lo que va de siglo. Y es que ha obtenido su segunda medalla de oro, tras la conquistada en la edición de 2009. La firma de Castrelo se impuso al “Gotas de Mar” de la Finca Garabelos, de Crecente (O Condado) y al “Paco & Lola” de la Cooperativa Vitivinícola Arousana, de Meaño, que lograron las medallas de plata y de bronce, respectivamente.

La entrega de premios fue el broche a la comida oficial de la 63 edición de la Festa do Albariño. La encargada de recoger el galardón en representación de Lagar de Costa fue la hija de la administradora, Sonia Costa Fontán. Acudió a la mesa presidencial visiblemente emocionada, y el público congregado bajo la carpa de la huerta del pazo de Torrado le dedicó una ovación.

Posteriormente, Sonia Costa declaró que el caldo con el que han obtenido este importante premio “está en la línea de los últimos años”, aunque con la salvedad de que fue más “complicado” elaborarlo debido a las condiciones especiales que se produjeron en la campaña de 2014 en toda la denominación de origen Rías Baixas. “Es un vino de guarda, que mejorará con el tiempo”, añade la nieta de los fundadores de la bodega.

Lagar de Costa repite el éxito de 2009, y también cuenta con un segundo premio y con un tercero, que recibió precisamente en la edición de 2014. El enólogo responsable del vino ganador este año es Cayetano Otero, un profesional de Cambados que ya ha conseguido al menos tres Medallas de Oro en la Festa do Albariño, lo que lo convierte en uno de los enólogos más laureados en la fiesta cambadesa. De hecho, ya ganó el primer premio con Lagar de Costa en 2009 y dos años después con Pazo de Bouciña.

 

La comida y los premios a los mejores caldos presentados a concurso -de un total de 53- fueron el cierre institucional de una fiesta que estaba previsto que terminase pasada la medianoche con el espectáculo de fuegos artificiales. Una fiesta que según el ayuntamiento ha sido un gran éxito en cuanto a asistentes y venta de vino. De hecho, a las ocho de la tarde del sábado ya se habían agotado los 28.000 catavinos que el Consello Regulador Rías Baixas tenía en el Paseo da Calzada, por lo que los técnicos tuvieron que ir rápidamente a Pontevedra -donde está la sede del organismo- a conseguir más.

Investidura

Posteriormente se celebró la investidura en el patio interior del palacio de Fefiñáns. En el acto hubo representantes del cuatripartito -la alcaldesa estaba en la mesa presidencial, y fue investida Dama, pues al ser la primera edil de Cambados le corresponde un puesto en la directiva de la cofradía-, pero hubo miembros de otros partidos del gobierno que se negaron a entrar debido a la polémica con el Capítulo Serenísimo por su decisión de no hacer el acto abierto al público en la plaza de Fefiñáns.

La alcaldesa de Cambados, Fátima Abal, abrió los discursos y afirmó que las condiciones del cultivo, la geografía, el clima y la tradición que se dan en las Rías Baixas hacen que el albariño “sea un vino irrepetible en cualquier otra zona del mundo”, y que el caldo gallego “es diferente, exclusivo y único”.

 

Juan Gil, presidente de la D.O. Rías Baixas, fue contundente en su intervención y le pidió al titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, medidas contra la comercialización de los vinos sin etiqueta, “porque este es un problema que sigue sin resolverse”.

FUENTE: EL FARO DE VIGO. A. Martínez | Cambados 03.08.2015.

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Los Premios Zarcillo nacieron en el año 1991 con motivo de la culminación de los actos del año Europeo de Turismo por iniciativa de las Consejerías de Cultura y Turismo, Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, con el compromiso de realizar un concurso nacional de vinos con el objeto de promocionar y defender la calidad de los vinos españoles.

Se pensó en la denominación Zarcillo por ser un nombre diferente a los existentes y a la vez directamente relacionado con la Enología, ya que el zarcillo es el primer órgano no foliar que emite el sarmiento y que sirve de sostén y le da una proyección aérea, como planta trepadora que es la vid.

Durante los primeros años el concurso se desarrolló a nivel nacional con carácter anual y fue creciendo tanto en número de muestras como en reconocimiento en el Sector. En el año 1999 la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León decidió dar el salto y abrió el concurso a la participación internacional, siendo acogido con gran aceptación por parte de los principales países vitivinícolas. Coincidiendo con esta primera edición internacional, los Premios Zarcillo comienzan a celebrarse con periodicidad bienal; es decir, cada dos años.

La incorporación de las reglamentaciones internacionales más rigurosas, pues los Premios Zarcillo se rigen por las normas establecidas por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (O.I.V.) para los concurso de vinos, lejos de alejar el número de concursantes, ha animado a su participación, llegando a alcanzarse el récord de participación en el año 2009 con 3.099 muestras

En este año 2015, los Pemios Zarcillo alcanzan su XVI edición nacional y su VIII internacional. A lo largo de estos años se han ido consolidando como el certamen nacional más importante de los vinos españoles, con la intención de que se convierta en uno de los Concurso más prestigiosos a nivel internacional. El espíritu de sus objetivos no ha variado con el paso del tiempo ya que sus fines son:

  • Incentivar la producción de vinos de calidad superior, así como su consumo de forma razonable.

  • Dar a conocer al público los tipos de vinos característicos producidos en las diversas zonas vitivinícolas.

  • Elevar el nivel técnico y científico de las bodegas y técnicos participantes.

  • Constituir un punto de encuentro para los mejores vinos del mundo.

  • Contribuir a la expansión de la cultura del vino.

Cuenta con el patrocinio de la O.I.V. y está integrado en la Federación Mundial de Grandes Concursos Internacionales de Vinos y Espirituosos (VinoFed).

Un complejo sistema de recepción de muestras y el riguroso control informático de tratamiento de los datos suministrados por los jurados, es la metodología utilizada para premiar a los mejores. A lo largo de toda la duración del certamen, el reglamento establece que un experto delegado de la O.I.V. vele por el cumplimiento de la normativa con el apoyo técnico de la Estación Enológica de Castilla y León. Durante cuatro días se darán cita los mejores catadores del mundo, los paladares mejor educados del planeta, serán los encargados de dictaminar qué vinos son los mejores del concurso. La norma establece, que puedan participar en él todos los países productores del mundo, según la definición adoptada por la Organización Internacional del Vino, cuyas muestras se agruparán en siete categorías: blancos, rosados, tintos, de aguja, espumosos, de licor y de variedades aromáticas, estableciéndose así mismo las siguientes distinciones:

Gran Zarcillo de Oro, Zarcillo de Oro, Zarcillo de Plata.

Ver Premios 2015. (Pinchar en cada apartado)

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Es el vino italiano más famoso fuera de las fronteras del país mediterráneo; sin embargo, hablar bien de él es un verdadero desafío porque no existe un producto más denostado que este singular frizzante.

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Sí, es italiano y burbujeante, pero muchos de los lambruscos que figuran en las estanterías de los supermercados ni están elaborados en el país de la bota ni proceden de la fermentación natural. El mercado español está invadido por botellas oscuras etiquetadas con los colores de la bandera verde, blanca y roja, junto a términos como amabile rosato frizzante. Una conocida cadena de supermercados ofertaba, no hace mucho, con la marca (inventada para la ocasión) Piccolo Giovanni, y al ‘módico’ precio de 1,50 euros, un vino con estas características: nombre italiano, etiqueta tricolor e incluso un cartel de reclamo con el texto “vino rosato Lambrusco”. En el etiquetado de la botella en cuestión, la palabra lambrusco no aparecía por ningún sitio y el líquido se trataba de un (sub) producto vinícola embotellado en España, cuya principal característica era, precisamente, su mayor carencia. Un fraude. Ésta es la lacra que persigue a este peculiar vino.

Naturalmente, los italianos tampoco son inocentes, ya que en este país mediterráneo también se producen muchos de estos falsos lambruscos casi en exclusiva para los mercados hispanos y estadounidenses, llevando el made in Italy como marchamo.

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Si la pasta italiana es el alimento más conocido y preferido a nivel mundial, y el vino lambrusco marida a la perfección con ella, ¿por qué no se ha cuidado como se debía este binomio? Probablemente la respuesta habría que buscarla en los restaurantes italianos que tienen –o tenían– fama de baratos.

Para salir, quizá, de dudas, traigo al respecto una curiosa apreciación de Carlo Sini, profesor de Filosofía Teórica de la Universidad de Milán, que reza así: “Un vino como el Lambrusco, que explota en boca con vitalidad pero que retiene un fondo amargo, no se olvida fácilmente de las fuentes de su tierra. Un vino demasiado aterciopelado, por el contrario, ha perdido esta característica, y parece más adecuado para encuentros más refinados. El Lambrusco, sin embargo, tiene la fuerza de los encuentros verdaderos, genuinos. Es un vino, como se suele decir, sincero”.

Símbolo de un territorio

Aunque suene a tópico, el lambrusco es un desconocido. Procede de un territorio que reivindica su más profunda identidad, con personalidad propia. El ritual de su memoria se vive en la mesa diaria de la cocina emiliana. Para entender en profundidad su filosofía quizá se necesite hablar con sus viticultores, pasear por los viñedos y después compartirlo en una mesa a la italiana… con la pasta, la mamma, il nono e i bambini. Es un vino para disfrutar en grupo, alegre y refrescante, y tan versátil que se adapta a toda la paleta gastronómica.

Hijo de la campiña padana y de las colinas de los Apeninos septentrionales, la historia del lambrusco comienza en el límite de las tierras cultivadas de la provincia de Módena, en la región de la Emilia-Romaña. Nació de manera espontánea en tierras de poco valor. De la Vitis lambrusca silvestris se hablaba ya en la época del Imperio Romano, pero solo en el siglo XIX algunas líneas genéticas prevalecieron, y asumen ahora, gracias a las características naturales, una fisonomía específica. De vendimia en vendimia y selección tras selección, se llegó en la década de 1970 a codificar varios tipos de uva similares, pero diferentes; y al reconocimiento de las tres variedades de vino lambrusco con calificación D.O.C .(Denominación de Origen Controlada) aptas para una producción de relevancia cuantitativa. Éstos son: el Lambrusco de Sorbara, el Lambrusco Grasparossa de Castelvetro y el Lambrusco Salamino de Santa Croce. El denominado Lambrusco de Módena ha obtenido últimamente la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.); y el Lambrusco Reggiano y el Lambrusco dell’Emilia, aunque están bien considerados, pertenecen a la denominación Indicazione Geografica Tipica (I.G.T.). Todos ellos son vinos con resaltantes características organolépticas: una espuma vivaz y evanescente, un perfume intenso y de fácil asimilación.

[Img #6927]En los inicios se utilizaba para su elaboración una técnica similar a la del champagne (con segunda fermentación en botella), pero ya en la década de 1960 se optó por el método Charmat, sistema que incluye una primera fermentación del mosto (para que produzca alcohol) y una segunda fermentación en grandes depósitos de acero donde se generan las típicas burbujas, seguida de un embotellado a 0 ºC en botellas oscuras y de vidrio resistente a la presión.

El Lambrusco de Sorbara tiene una tradición más antigua respecto a los otros y posee un blasón digno de los mejores vinos italianos. Sus racimos, abiertos y de forma cónica, presentan granos grandes y pequeños. Su vendimia es costosa y su calidad elevada. El tinto presenta un color rojo rubí o granate y su perfume recuerda al de la violeta, mientras que el rosado tiene un olor afrutado. La composición ampelográfica utilizada en su elaboración es de por lo menos un 60% de la uva lambrusco de sorbara.

El Lambrusco de Grasparossa de Castelvetro se elabora con la uva grasparossa originaria de una cepa que tiene una característica diferenciadora: en otoño enrojece totalmente, no solo las hojas sino también el raspajo y los pedúnculos, lo que produce un zumo de color rubí oscuro con reflejos violáceos y aroma intenso vinoso. La versión de su rosado es de color brillante y de perfume más afrutado. Se elabora con un mínimo del 85% de la uva que le otorga su denominación.

En los lambruscos de Salamino de Santa Croce se utiliza un 90% de la cepa lambrusco salamino. Su producción es abundante y se encuentra también en las dos variedades de tinto y rosado. El tinto es más claro que los anteriores y el rosado más fresco.

Atributos de calidad

A pesar de las masivas exportaciones del vino lambrusco a todo el mundo, muchas marcas son difíciles de encontrar fuera de su área local.

A pocos kilómetros de Módena se encuentra la más antigua bodega productora de lambrusco de la Región de la Emilia-Romaña. Se trata de Cleto Chiarli, propiedad de la familia Chiarli desde cinco generaciones. El viejo Anselmo Chiarli, actual propietario, observa cómo Rico Grootveldt, su mánager, nos explica al detalle (y en inglés) los pormenores de la bodega: “En esta zona, que ahora llamamos Food valley, ya había vino desde hace más de 2.000 años. Las cepas de sorbara y grasparossa no producen frutos hasta los tres años pero pueden durar entre 25 y 30 años. Ahora usamos la denominación ‘sostenible’, pero no queremos saber nada del vino biodinámico porque requiere una documentación que nada tiene que ver con el vino tradicional”. La Azienda di Cleto Chiarli (que es el nombre original de la bodega) es un gran caserón lleno de recuerdos. Ya en 1860 producía el vino para su propio restaurante, donde se conserva una botella etiquetada en 1890. Solo produce lambruscos secos, como el Vecchia Modena, uno de los vinos más prestigiosos de la comarca, elaborado exclusivamente con uva sorbara. Nos confiesa Rico que es una de las etiquetas más copiadas. Su precio en el mercado, dependiendo de la añada, oscila entre los 12 y 16 euros… ¡Nada de dos euros!

La Cantina Vini Casolari es otra bodega para aprender más secretos sobre el verdadero lambrusco. Tiene una amplia gama de vinos, pero según su enólogo, Carlo Palmisano, uno de sus mayores logros es L’intenso, un spumante rosè brut (100% de uva sorbara), que servido a su temperatura óptima de 8ºC, presenta unas pequeñas burbujas equiparables a un buen champagne. Le sigue el Scintilla d’Amore (60% sorbara /40% salamino), un lambrusco frizzante amabile, lleno de frescura y aroma frutal. Muy amoroso.

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La tercera visita se centró en la Azienda Agricola e Agriturismo Garuti, con Alessio Bompani a la cabeza de la cuarta generación de viticultores. Alessio habla con pasión sobre su trabajo: “Antiguamente con la uva que maduraba primero, como la salamina, el vino fermentaba más deprisa, pero ahora han cambiado las técnicas y se pueden variar las temperaturas. La vendimia nocturna también influye en la uva. En los últimos 15 años ha mejorado mucho la calidad del vino”. También nos ilustra sobre los diferentes tipos de uva: “La cepa salamino produce un racimo con frutos pequeños y compactos, madura antes que la sorbara, que es menos tupida; un racimo puede tener dos ramas. Yo cultivo una fila de salamino y otra de sorbara, que ayuda a la polinización. También cultivo la famosa uva trebbiano de España para hacer el aceto balsámico; pero ése ya es otro tema. Vamos a la degustación. Empezaremos por un lambrusco rosado 100% uva sorbara, espumante y seco, que vamos a acompañar con unos aperitivos de queso, anchoas y unos embutidos caseros”. Perfecto.

 Para terminar, permítanme que les pinte una típica escena campestre propia de cualquier película italiana: un día soleado, una mesa bajo una pérgola emparrada, una familia modenesa sentada alrededor de una gran mesa y dispuesta a comerse unos apetitosos tortellinis… E lambrusco fresco per tutti. Buon appetito.

Autenticidad.

 Para garantizar la legitimidad del vino, los tres Lambruscos D.O.C. de la provincia de Módena son controlados por el Consorcio de la Marca Histórica, que efectúa el pertinente examen organoléptico sobre muestras anónimas obtenidas de los diversos asociados y previamente sometidas a un análisis químico. Como símbolo distintivo ha elegido el rosetón de la Catedral de Módena.

 FUENTE: SOBREMESA.

Autor: Pedro Grifol y Laura Crawford
Jueves, 16 de abril de 2015

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