La bonanza del tiempo y la oportuna invitación de las propietarias, hizo que el sábado nos traslaráramos un grupo de aficionados a la Heredad Basarte, de Bakio, cuyos viñedos ocupan las laderas de unas lomas abiertas a los cuatro puntos cardinales, cubiertas de hileras de cepas en espaldera de la variedad Hondarrabi Zuri en su mayoría, con algunas “manchas” de Gros Manseng y Petit Manseng, además de una buena parcela de uvas Hondarrabi Beltza.
El día soleado y la grata temperatura permitieron un agradable el paseo por el amplio viñedo, cuya edad media supera ya los diez años desde que fueran plantadas por la familia Olaskoaga, dedicados a la elaboración y venta de txakoli como actividad importante para la economía familiar. Fue conocido y famoso en pasados tiempos su txakolí tinto, vendido para los txakolís de Begoña y Bilbao; aunque la actividad se vio interrumpida hace casi 35 años.
Manteniendo la vinculación con la tierra, hace 10 años la generación actual dio un giro radical, dedicándose profesionalmente a la viticultura; a aprender, a observar, a escuchar, tanto a los que dan vida a la Heredad de Basarte éstos 90 años, como a los técnicos en el campo de la viticultura y la enología. El trabajo bien hecho fue dando frutos, hasta conseguir la 1ª certificación de uva para txakoli en Producción Integrada, cuidando primero la tierra a la que respetan su expresión y sin utilizar nunca ningún tipo de herbicidas. Poco a poco las cosechas mejoran en calidad y empieza a reconocerse el trabajo.
Y así en estas tierras pobladas del espléndido viñedo, cuidado con cariño esmero, se dan las uvas de partida para la elaboración del TXAKOLI A DOS.
Durante el paseo por el viñedo, nos llamaron la atención algunas uvas que quedaron registradas en nuestra cámara, aunque todas las cepas estaban igual de cargadas, y con la maduración a punto para comenzar la vendimia.
La visita a los viñedos concluyó con una degustación del txakolí del 2010, acompañado de unos deliciosos pintxos, en el amplio porche situado en la trasera de la casa. Naturalmente, con la última copa de la anterior vendimia, brindamos por la que ahora comienza y por el vino que se obtenga de sus uvas.








