La polémica en torno al txakolí está servida de nuevo. Un elaborador artesano de vino blanco de la comarca menesa, al norte de Burgos, se presenta en el mercado con mil quinientas botellas de vino cuyo origen no aclara ni se garantiza por institución alguna, y presenta batalla explotando el buen nombre alcanzado por las tres únicas Denominaciones de Origen, productoras de txakolí, que existen hasta ahora,
Lo demás son ganas de marear la perdiz y vamos a dejar ya las viejas historias de que Mena producía más txakolí que Bizkaia, o que es más antigua la producción porque allí se instaló un monje y fundó un cenobio.
Estamos en el siglo XXI, en la Unión Europea y con una reglamentación que arranca desde un siglo atrás, y esto es lo que hoy y aquí se ha de tener en cuenta. No se debe entrar en juegos de palabras, en tribunas públicas y mediáticas que no conducen a nada, pues solo se habla de medias verdades, con datos casi siempre alterados, y el gran público, el que compra, paga y se bebe nuestro querido vino txakolí, se queda sin saber quién tiene razón. Y ya está bien de aguantar esta situación.
Antes fue un elaborador en Miranda con ¡setecientas botellas! que puso pies en pared, y nuestras Denominaciones y autoridades del ramo tuvieron que dar mil y una explicaciones. Ahora es un productor en el Valle de Mena, que se quiere hacer con el mercado con ¡mil quinientas botellas! Dada la situación, yo abogo porque se forme e informe al consumidor de lo que le pueden dar cuando no hay ningún respaldo formal y cuando el producto no está protegido por ninguna institución de las que señala la legislación vigente.
Cualquiera puede “hacer” vino con procedencia desconocida, y asegurar que es un vino que elabora en su finca y le da el nombre de chacolí. ¿Y por qué no se dedica a hacer lo mismo con vinos de Rioja que los puede vender más caros? ¿O de Rías Baixas, o Rueda, o el-que-le-de-la-gana, porque puestos a engañar que trate de vender “obras de arte enológicas!?
Lo dicho. Información de lo que dicen las leyes, y desenmascarar oportunistas.
